Entrevista > Santiago Hernández Veracruz / Artista (Murcia, 10-octubre-1969)
Santiago Hernández Veracruz, aunque nacido en Murcia, se siente un crevillentino más -criado en nuestras calles y escuelas- y tiene el honor de ser el autor del cartel anunciador de las Fiestas de Moros y Cristianos 2023.
Artista con un estilo muy personal, se ha nutrido de todos los grandes genios de este arte, comenzando con Van Gogh y terminando en Andy Warhol, posiblemente su mayor referente. Sin embargo, también es un amante de ir cambiando de forma de expresarse, de completar una evolución.
Desde hace algunos años reside en Guardamar del Segura y trabaja en un taller-cueva de Rojales, “todo un privilegio”. De hecho, es uno de los miembros destacados de la Asociación Artístico Artesanal Cuevas de Rojales.
«Después de más de treinta años como artista, ya considero que tengo un estilo propio»
¿Cuándo se inicia su trabajo como pintor profesional?
Empecé en serio a partir de 1991. Siempre había pintado, pero entonces le enseñé unos dibujos a un amigo y me encargó un trabajo. A partir de ese momento, no he dejado de pintar.
Después estudié en Elche, Orihuela y Murcia, porque antes había aprendido de un modo autodidacta.
¿Cuál es su estilo?
Muy personal, que además va variando porque hago trabajos de todo tipo. Uno es más realista, mientras otro puede ser más cubista, surrealista o una mezcla de ambos. Me identifico sobre todo con el ‘Pop Art’.
Después de tanto años como artista, considero que tengo ya un estilo propio, con la idea de siempre enviar algún mensaje. También he hecho mucho collage y retratos.
Influencias, maestros…
Primeramente, los clásicos de siempre, desde Vicent van Gogh hasta Diego Velázquez o Francisco de Goya. Más tarde Kandinsky y, sobre todo, Andy Warhol y todos los pintores del ‘Pop Art’, aunque hace mucho tiempo de ese fenómeno y todo deriva.
«El cartel de Moros y Cristianos es muy colorido, donde se incluye mi lenguaje compositivo y mi forma de pintar»
Cuenta con una larga trayectoria artística.
Exacto, antes de irme al servicio militar ya había hecho seis o siete encargos. A mi vuelta, ingresé en la Escuela de Arte de Orihuela, donde estuve un año y siempre trabajando. Después de finalizar el ciclo superior de Ilustración y Diseño Gráfico en la Escuela de Arte de Murcia, tenía una lista extensa de pinturas para hacer.
Empecé a trabajar en diversas empresas como diseñador gráfico, pero no me acababa de llenar profesionalmente -era todo muy comercial- y seguía teniendo muchísimos encargos, así que preferí ponerme a trabajar por mí mismo, en mi cueva-taller.
¿Es cierto que antes se vendía mucho más, sobre todo a un público foráneo?
Es correcto. Hoy en día se vende mucho menos, principalmente al público español, porque no tiene muchos recursos.
Durante sus treinta años como pintor ha explorado nuevos caminos. ¿Qué le mueve a innovar y buscar nuevas formas de expresión?
Me motiva, sobre todo, decir lo que quiero decir, de muchas maneras, a veces con texto, otras sin él. También me gusta hacer cosas diferentes, no porque sean distintas, sino porque me agradan a mí.
Sin embargo, noto que en ocasiones voy probando estilos y me canso de ellos. Me gusta cambiar o, más bien, evolucionar.
«Trabajar en una cueva-taller es una caña, una maravilla, sumamente inspirador al estar rodeado de artistas»
Humildad o disciplina, ¿qué es más necesario para un pintor?
Ambas, quizás más disciplina. La humildad debe estar en la vida de uno en general.
¿Pinta más el cerebro, el ojo o la mano que ejecuta la obra?
En mi caso, el cerebro. A la mano la tengo que frenar a la hora de hacer cosas.
¿Qué relación tiene con Crevillent?
Me crie allí, como un crevillentino de pro, con mi comparsa, mis pasos de Semana Santa… Lo hice cerca de la plaza del Mercado y viví en la que considero mi localidad más de treinta años.
Tengo familia en Crevillent y regreso siempre que puedo. Además, hablo valenciano.
«Tengo familia en Crevillent y regreso siempre que puedo»
Es el autor del cartel anunciador de las Fiestas de Moros y Cristianos de Crevillent.
Hace unos años ya me llamaron, pero finalmente lo realizó una chica. Este año, que sí he sido seleccionado, he tratado de tomar los símbolos de Moros y Cristianos, pero haciéndolos propios.
Se trata de un cartel muy colorido, con elementos de mi lenguaje compositivo y mi forma de pintar.
Forma también parte de la Asociación Artístico Artesanal Cuevas de Rojales.
Soy socio desde hace unos treinta años e incluso he llegado a ser presidente. Organizamos eventos, talleres, mercadillos, exposiciones de arte y todo tipo de actividades artísticas, siempre de un modo muy satisfactorio.
¿Cómo es trabajar en una cueva-taller?
Es una caña, una maravilla, muy inspirador, como dicen los pintores extranjeros. Es un lugar muy tranquilo, grande, con cierto turismo.



















