Al Julio Martí niño (Cullera, València, 11-diciembre-1970) le llamaba especialmente la atención las cortinas que había en los cines de antaño, que se abrían para que comenzara la proyección “de un modo muy misterioso”. Eso le provocaba una sensación de magia, la que no ha querido perder durante todos estos años.
Fundó ‘JM Gestión Teatral’ en febrero de 1998, y casi por sorpresa se especializaron en el género familiar. Entre sus obras más icónicas, ‘Juguetes’, su primer musical infantil, “con un éxito arrollador”; ‘Escobas’, de mayores complicaciones técnicas; ‘Cube’, mezclando temática clown, y ‘Uhhhh!’, “incorporando reflexiones que el público se llevaba a su casa”.
Encarecidamente opina que todos seguimos siendo niños, “lo que sucede es que casi lo hemos olvidado, ¡lo hemos encerrado en un baúl!”. Es posible que, si nos acercáramos más a esos sueños, “fuéramos más felices”. Julio sí lo hizo y lo es.
¿Por qué amas tanto esta profesión?
Cuando mi madre me preguntaba aquello de qué quieres ser de mayor, siempre le contestaba que director de cine. Tenía una visión muy cinematográfica, procedente de las numerosas películas que veía junto a mi abuela, todas las tardes estivales.
Recuerdo que me marcó especialmente ‘Tiburón’ (1975), el miedo que daba la música. Sin duda, el amor por el cine se me inculcó desde bien pequeño: siempre quise ser director, saber qué aparecía detrás de las cortinas.
¿Te gustaba algún director en concreto?
Sin saber exactamente cuál era la tarea que realizaba, sí comprendía que había un señor que mandaba, que ordenaba. Además, siempre aparecía el último en los créditos y era el responsable de esa gran familia que hacía magia, cine.
Comencé a indagar, a interesarme por aquellos libros que hablaban de cine, vi documentales e investigué sobre la vida de directores como Steven Spielberg, Charles Chaplin o Alfred Hitchcock. Supe entonces de la importancia de otros trabajos, como la dirección de fotografía.
«De pequeño ya intuía que había un señor detrás de las cámaras que mandaba, que ordenaba, el director»
Pero acabaste haciendo teatro…
Con 14 años acudí junto a un amigo a los ensayos de la ópera rock ‘Jesucristo Superstar’. Jamás había ido al teatro -sí mucho al circo- y dio la casualidad que un actor secundario había fallado ese día. El director me señaló a mí, que estaba sentado, y me espetó “¡súbete al escenario!”
Fue el germen del veneno que se me inculcó, metiéndoseme en la sangre. Creo mucho en las señales, soy muy intuitivo, y ésa fue una clarísima, como muchas otras que me han sucedido.
¿Cómo evolucionas hasta fundar ‘JM Gestión Teatral’?
Quise formar, con 18-19 años, mi propia compañía dentro de una asociación cultural. Junto a una veintena de apasionados del teatro creamos ‘Magic Versus’, totalmente amateur, reinvirtiendo todo lo que ganábamos en nuevas funciones y en el local de ensayos.
Poco a poco fui pensando en la posibilidad de dedicarme profesionalmente, mientras me licenciaba en Ciencias de la Comunicación. Fundamos ‘Magic 6’, básicamente porque nos quedamos ese número de personas, y finalmente, en solitario, ‘JM Gestión Teatral’.
¿Tus obras son familiares?
La mayor parte, intentando alimentar el espíritu de niño que todos albergamos. Muchos padres y abuelos que acuden, acompañando a los hijos o nietos, luego nos dicen entre lágrimas “gracias porque me habéis hecho sentir de nuevo un niño”. Es sumamente gratificante.
«Sé muy bien lo que quiero, pero soy consciente que esa idea puede enriquecerse por el camino»
¿Qué tipo de director eres?
Tengo claro en mi mente lo que quiero conseguir, las metas, pero también soy consciente que esa idea puede enriquecerse por el camino, que es lo más bonito. ¡Apuesto por ello!
De esta forma crezco a nivel técnico y artístico, trabajando con los actores -todos excelentes- y ‘jugando’ con ellos. Me encanta hacerlo, aunque en muchas ocasiones el tiempo apremia, especialmente en el mundo del teatro, tan pendiente de fechas, estrenos, disponibilidad…
Suelo trabajar con bastante rapidez, al haber invertido mucho tiempo previamente. Escribo todos mis espectáculos y no llevo nada a las tablas que no me haya convencido del todo.
¿Cuál es la realidad del sector en València?
Me considero optimista y no me gusta pensar que estamos mal, ¡para eso me quedo en casa! Problemas e inconvenientes siempre hay y en esta profesión los vamos a tener a perpetuidad, solo conocemos estar en crisis. Lo que debemos hacer es trabajar.
Otra de tus facetas es la organización del festival de cortos.
El llamado ‘K-lidoscopi’. Estamos muy satisfechos de las numerosas actividades culturales que dirigimos, como muestras, exposiciones o presentaciones de libros.
Anhelamos empoderar al cortometraje y nos enorgullece ser de los pocos certámenes calificadores para los Premios Goya. Los últimos tres que ganaron en Cullera estuvieron entre los favoritos este año.