El periodista David Torres (Puçol, València, 29-septiembre-1980) lleva veinte años vinculado a los informativos, siempre en directo, en numerosas cadenas, entre ellas la desaparecida Canal 9 y ahora su heredera, À Punt. Desde hace unos meses es habitual verle en ‘Bon dia CV’ y se hizo especialmente popular por sus intervenciones tras la erupción del volcán de La Palma y la DANA de València.
Comenzó estudiando Historia, para seguidamente pasarse a Ciencia de la Comunicación, “avanzándome después las prácticas, que aproveché muchísimo”. En aquellos años sobre todo le gustaba escribir, hasta que tocó la tele, “me enamoré al instante de ella y ya no he hecho otra cosa”, confiesa.
Sí le atrae mucho la radio, “una espinita que llevo”, admite, sin descartar en absoluto “quizás una tertulia semanal en el medio más auténtico de todos”. Remarca su espíritu nómada, clave para desarrollar su labor en Aragón, Andalucía, Madrid y Comunitat Valenciana, donde se ha asentado, por el momento.
¿Periodista por qué?
Nunca tuve vergüenza y me encantaba hacer cosas de cara al público, como educador junior durante una época más adolescente. Pronto me sentí cómodo delante de las cámaras, tenía la posibilidad de comunicar, con el sueño de llegar a ser presentador.
De igual forma, soy una persona bastante creativa y la televisión me daba la oportunidad de desarrollar mi imaginación, empleando los diferentes formatos y herramientas.
«Pronto me sentí cómodo delante de las cámaras, comunicando, con el sueño de llegar a ser presentador»
¿Has notado cambios desde tus inicios?
El formato de actualidad es casi el mismo, aunque obviamente las noticias varían. Me defino como un gran enamorado de la tele, la veo muchísimo -lo bueno y lo malo-, pero no como espectador, sino de una forma más crítica, analizándola.
Ejemplos son ‘Gran Hermano’, ‘El Cazador’, ‘Caiga quien caiga’ o incluso ‘La Isla de las Tentaciones’, que pese a su contenido ‘amarillo’, está muy bien hecho. En los realitys se aprende mucho, en mi caso sé mucho de tele porque he visto muchísima, fijándome en todos los detalles.
La televisión es ¡tan grande y con tantos intereses!, que le cuesta evolucionar y adaptarse a los jóvenes y las nuevas tecnologías. Por eso YouTube, Twitch y muchos otros la han adelantado.
¿Una excepción puede ser ‘La Revuelta’?
Sin duda, ellos -antes en otra plataforma y llamándose ‘La Resistencia’- han dado un paso adelante en ese sentido. Son muy hábiles y rápidos a la hora de utilizar las diferentes herramientas que brinda Internet y las redes sociales.
¿Cuáles han sido tus medios previos a À Punt?
Muchísimos, en prácticamente todos, influenciado quizás porque me encanta variar y hacer trabajos distintos. Me inicié en ‘Ciudad Ahora’, un canal muy pequeño de Ono donde nos juntamos una generación valenciana muy interesante (Mathies Muñoz, Teresa Cebrián, Rosa Romero…), muchos de ellos en la televisión pública.
Le siguió TVE en Madrid, ‘Por la mañana’, Aragón Televisión, Canal Sur (en la delegación de Almería), Canal 9, Telecinco, ubicado en Alicante, y Antena 3. ¡Donde me han llamado, he ido!
«En La Palma me impactó mucho el ruido que hacía el volcán, similar a una mascletá continua»
Sin ir más lejos, a La Palma.
¡Una de las experiencias más increíbles que he vivido! Tras la erupción, le eché un poco de morro, contacté con una compañera de Telecinco Canarias -a la que no conocía- y me fui hasta la isla para colaborar, en lo que fuera.
Los dirigentes de la cadena enseguida me captaron, por mis cinco años con ellos. Estuve en La Palma casi un mes, abriendo los informativos todos los días. ¡Fue una pasada, tanto el trabajo realizado como la imagen del volcán! Me impresionó muchísimo el ruido.
¿El del propio volcán?
Brutal, era como una mascletá continua, todo el día. También la gente, los lugareños, que lo había perdido todo, pero estaban sumamente agradecidos.
«La primera imagen tras la DANA era ‘Lo imposible’ y marchaba muchos días tocado psicológicamente»
Pero la DANA te impactó mucho más…
Por supuesto. Ese 29 de octubre en el programa ‘Bon dia CV’, de 10 a 13 horas, ya hicimos un monográfico de lluvias, yo conectando desde Llombai y Catadau. En Chiva, Utiel y esa zona llovía muchísimo, el río Magre estaba a punto de desbordarse… Nosotros estuvimos en alerta esa misma mañana y lo estaremos hasta el último.
Miraba en shock las imágenes de lo que estaba sucediendo, pero jamás pensamos que íbamos a presenciar lo del día siguiente. Era como la película ‘Lo imposible’, tal cual, y las primeras dos-tres semanas marchaba a casa psicológicamente tocado.
¿Cuál es la realidad de los municipios ahora?
Lógicamente mejor, aunque siguen las complicaciones. Es cierto que en algunas áreas se tardó en llegar, pero acto seguido se trabajó muchísimo, voluntarios y, sobre todo, fuerzas de seguridad, con militares sin parar de sacar barro y escombros.