Entrevista > Raúl Estevan / Osteópata parasanitario (Sax, 12-septiembre-1978)
Tenemos una dolencia en una zona de nuestro cuerpo, no sabemos de dónde procede y el primer paso es acudir al médico. Nos ayudará y nos derivará al especialista, pero ¿y si seguimos sin solución? Quizás probemos entonces la osteopatía o el masaje “muchas veces como último recurso”, se resigna Raúl Estevan, con consulta parasanitaria en Elda.
Formado como técnico administrativo, trabajó en ese sector durante años, “pero necesitaba hacer algo creativo, emplear mis manos”, y se decantó por estudiar quiromasaje, en 2006. Llevó a cabo después numerosos más cursos y especialidades, convirtiéndose finalmente en osteópata parasanitario.
Nos relatará cómo trata a sus clientes, “no pacientes”, llevándolos a una parte más emocional, siempre con la máxima empatía, determinante en su trabajo. “Pero en mi consulta jamás juzgamos, es una premisa que llevo conmigo hasta el final”, matiza.
¿Desde cuándo tienes consulta en Elda?
Primero estuve varios años realizando masajes a domicilio, por la comarca (Sax, Villena, Petrer…) y gran parte de la provincia, desde Benidorm hasta Guardamar del Segura. Fue un periodo de sacrificio, para darme a conocer, pues el boca-oído es básico.
En Elda me instalé tras casarme, en 2010, fundando poco después una primera consulta, a la que siguió una segunda. Ahora estamos en la definitiva, en el centro de la localidad.
¿Es cierto que tienes magia en las manos?
Considero que todos albergamos magia, aunque unos tienen la opción de ayudar a los demás y otros, por ejemplo, fabrican una tetera de barro o escriben novelas. Es cierto que desde pequeño me llamó mucho la atención todo lo relacionado con las energías y el misticismo.
«Primero busco tratar las emociones, hablando, para descubrir qué parte puede estar más afectada»
¿En qué momento descubriste ese talento?
Ha sido un proceso lento. Siendo niño sabía que con las manos tenía que hacer cosas, crear. Comencé componiendo música, después de aprender a tocar la guitarra de un modo casi autodidacta.
Ahí comenzó mi época de construir con las manos. Le siguió una etapa como cantautor y unos años en la radio, en Monóvar. No me he aburrido (ríe).
¿Qué es exactamente un osteópata parasanitario?
La osteopatía fuera de España es una profesión sanitaria, en Europa también está reconocida como rama parasanitaria, mientras aquí seguimos con la lucha. Sí nos reconocen fiscalmente, pero no académicamente.
Un osteópata devuelve el equilibrio a la totalidad del cuerpo, y aquí entra lo físico, lo emocional y lo espiritual.
¿Cómo realizas esa parte emocional?
Sobre todo hablando, tratando sus emociones: quiero saber qué le pasa. Tras descubrir esa circunstancia, puedo determinar qué parte está más afectada, es decir, dónde vamos a hacer más hincapié en esa sesión.
Por ejemplo, a una persona irritada y estresada, nada más mirarle a los ojos sé que su hígado está colapsado energéticamente.
«Debo ser muy asertivo y no juzgar, nunca, les recalco siempre a mis clientes que lo que se dice de aquí no sale»
Debes tener muchísima empatía.
Y ser asertivo, teniendo en cuenta que no estamos aquí para juzgar. Siempre recalco a los clientes aquello de “lo que se dice aquí no sale”. Solo me interesa saber qué te está generando este problema.
¿Puedes decirnos casos concretos?
En una sesión de osteopatía se produce una reacción fisiológica denominada Reacción Oscilante Post Agresiva (ROPA), que no es más que la reacción a una agresión externa.
Ésta resetea algunos mecanismos de defensa del tejido y deja brotar emociones que se almacenan en ellos. En ocasiones asusta, pero forma parte del proceso.
¿Funciona también con clientes más herméticos?
Con ellos es más complicado que florezcan las emociones. Entre nuestras principales labores, una de ellas es identificar a qué viene el cliente, es decisivo, por eso hablamos.
Los que acuden a mí buscan algo diferente, pues provienen de profesionales más físicos. Comprueban que no obtienen resultados, necesitan más, que son las emociones y el cuerpo espiritual.
«Llegará el día en que la técnica complementaria esté regulada y podamos estar todos los profesionales en el mismo barco»
¿Posees otras técnicas?
Masajes, drenaje linfático, reiki, biomagnetismo, barras de access, musicoterapia, yoga y meditación, además de colaborar con una profesional en psicología. Todas ellas son técnicas complementarias al trabajo médico, ninguna excluyente.
¿Te frustra que no sea una profesión reconocida por la medicina?
Pienso que llegará el día que la técnica complementaria esté regulada y podamos estar todos los profesionales en el mismo barco, sobre todo por el bien de la humanidad. De sobra sabemos que el cuerpo necesita medicina, pero no podemos olvidar que también somos energía y alma, y eso igualmente precisa su medicina.
¿Eres optimista entonces?
Lo más frustrante es no poder hablar abiertamente de una profesión tan bonita como es la de masajista, huesero o curandero, tan antigua como el ser humano y hoy tan censurada. Por otro lado, lo más motivador es poder ayudar, porque estamos en este mundo para eso, cada uno a su manera.
No es una carrera, aunque todos llegamos a la misma meta.





















