Alicante ha sido durante las últimas décadas una provincia eminentemente migratoria en la cual miles de ciudadanos de otros rincones de España y del exterior han buscado cobijo. En cuanto a lo nacional, destacan sobre todo adoptivos de la Mancha y de algunas zonas de Andalucía. Con el desarrollismo, esa migración patria compartió suerte con la extranjera en búsqueda de una vida mejor.
Nuestro territorio, la provincia de Alicante, tiene uno de los porcentajes de inmigración más altos de España. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el porcentaje de población extranjera es del 23,3%. En ese dato, existen diferentes variantes, diversificados por comarcas, y diseminadas por casuísticas dispares.
1960: Precursores de la inmigración
Tras la inmigración interior proveniente de otros rincones de España, se dio paso al avance de los extranjeros que quisieron empezar una nueva vida en nuestro litoral. Con la llegada del desarrollismo del tardofranquismo, se establecieron diferentes factores que propiciaron la incipiente llegada de inmigrantes supranacionales.
En primer lugar, con la primera concepción de las campañas turísticas, nuestras playas empezaron a ser un destino a tener en cuenta para un retiro dorado de los británicos y nórdicos. Por otro lado, tras la independencia de Argelia, los ‘Pieds-Noirs’, decidieron venir a nuestro territorio dadas sus raíces españolas en algunos casos.
Data de 1960 el primer boom de la llegada de inmigrantes extranjeros a Alicante
1970-80: Jubilación dorada y aventuras laborales
En esta época se caracterizan las circunstancias en las que tras una primera oleada de inmigrantes que apostaron por nuestras fronteras para tener una segunda residencia, otros tantos decidieron dar el paso y hacer lo propio, con una exportación de belgas, neerlandeses e incluso alemanes.
Por otra parte, empieza a llegar la inmigración de mano de obra en la que los magrebíes ven una oportunidad en la industria del calzado y la agricultura.
1990: El sueño de ser obrero
Con el boom inmobiliario y con la constante edificación, acceden a nuestro país en búsqueda de una oportunidad inmigrantes del norte de África y rumanos, con el fin de aprovechar la oferta laboral de entonces en la construcción en España.
Sigue proliferando la inmigración de países europeos en búsqueda de una mejor calidad de vida, aumentando el padrón de algunos municipios con habitantes extranjeros.
2000-2007: El sueño español
Llega el boom económico y aparece en escena un nuevo tipo de inmigración proveniente de países latinoamericanos motivados por los servicios y la construcción; colombianos, argentinos y ecuatorianos dejaron su patria atrás ante las promesas de una nueva tierra prometida. Incidiendo también, oleadas de otro tipo de inmigración proveniente de China.
2008-2015: Sueños sin cumplir
La crisis económica hizo estragos y como consecuencia de la falta de oportunidades que antes se les habían prometido, muchos de los inmigrantes que vinieron decidieron hacer las maletas y volver a su patria. Sin embargo, la población europea que ya había echado raíces y establecido su residencia, se mantuvo más estable.
La Vega Baja y la Marina Alta copan el grueso poblacional de extranjeros censados
2016-Actualidad: España refugio antibélico
Con la presión geopolítica, llegó a España un nuevo boom migratorio procedente de países como Ucrania ante la guerra en su país por la invasión de Rusia. Además de una gran llegada de venezolanos y colombianos ante la inestabilidad institucional y las crisis políticas en su país. Por otro lado, se mantuvieron la llegada de magrebíes y argelinos buscando oportunidades en servicios y agricultura.
Inmigración transversal
Más allá del crisol de culturas que se ha convertido nuestro país, en España se han dado diferentes tipos de inmigración, condicionadas por los tipos de protagonistas y actores que han tomado la decisión de salir de su país hacia una nueva vida.
En primer lugar, podríamos destacar la inmigración residencial, protagonizada por los inmigrantes de los países europeos como Gran Bretaña o Alemania. Vienen a España motivados por la búsqueda de un retiro dorado y un aumento de la calidad de vida.
Sin embargo, existe otro tipo de inmigración menos acomodada, motivada por la búsqueda de oportunidades laborales, suele estar formada por los inmigrantes de países como Marruecos o Argelia o países latinoamericanos.
Por último, los cuales cuentan con un estatus especial, están los refugiados o solicitantes de asilo como consecuencia de la inestabilidad en sus países, como podrían ser los ucranianos o venezolanos u otras naciones latinoamericanas.
Poblaciones mestizas
En la acogida de inmigración en la provincia de Alicante, se da la casuística de que existe un contraste entre las grandes ciudades con el resto de municipios. Mientras que, en Alicante y Elche, el migrante procede del norte de África, en los municipios más pequeños, los habitantes extranjeros proceden del norte de Europa, siendo de una naturaleza más residencial y económica que laboral, todo lo contrario que en las urbes.
Los municipios con más extranjeros en la provincia de Alicante son: Rojales, con un 68% de la población externa; San Fulgencio, con un 67%; Llíber, con un 64,25%; El Poble de Benitachell, con un 62% y, por último, Daya Vieja, con un 61%. Cabe destacar que el núcleo poblacional de inmigrantes extranjeros con mayor porcentaje se concentra en municipios de la Vega Baja y la Marina Alta.
Activista venezolano en Alicante
Se llama Darwin Rosales, es un prestigioso periodista en su país, ha tenido que dejarlo todo para buscar una nueva vida, una vida cansada de la opresión y deseosa de la libertad. Tras haber recibido premios nacionales en Venezuela, tuvo que coger a su familia y exiliarse en Alicante. Desde aquí no pierde la oportunidad de contar lo que ve, siente y escucha.
Como periodista de raza mantiene los cinco sentidos activos, porque si se dice que el periodismo es el cuarto poder, no se podría ejercer sin el sexto sentido que es este oficio en sí mismo.
Para ganarse la vida no ha dudado en coger su bicicleta y trabajar repartiendo comida rápida, llevando tras de sí no sólo esa pesada mochila de Delivery, sino la pesada carga de abandonar una nación y de empezar una nueva vida en otra.
Me dice que en España tenemos buenos drivers, que muchos son sus compatriotas, seguro que, si le pone el mismo empeño que al periodismo, estamos en buenas manos, nuestra comida está en buenos pedales, una comida, que por cierto no tienen la suerte de tener en Venezuela.




















