Entrevista > Carlos Martín / Músico (Sedaví, 29-julio-1979)
Músico internacional, el talento de Carlos Martín con el trombón -entre otros instrumentos- le ha llevado a cotas inimaginables, estando casi un cuarto de siglo girando con la banda de Alejandro Sanz. Nos desvelará cómo es trabajar para la estrella de ese calibre.
Su carácter inquieto también le ha permitido tocar con otros grandes, como Pablo Alborán, y hasta fundar su propia banda. Con ella, ‘Plena 79’, recibieron en 2023 una nominación a los Premios Grammys Latinos. “No ganamos, pero estar ahí ya fue increíble”, confiesa.
Entre sus trabajos más destacados como solista, los discos de jazz y latín jazz ‘The Journey’ y ‘Converging Roots’. “El primero fue seleccionado por una revista especializada como uno de los mejores de 2013”. Busca ahora para su proyecto de Big Bang unir los ritmos afrocubanos y el flamenco, un reto que verá la luz en 2026.
¿Por qué te haces músico?
Por herencia familiar, pues mi padre (Antonio Martín) fue batería y cantaba, en un grupo que versionaba a ‘The Beatles’. Le vi actuar poco, de pequeño, aunque sí nos transmitió su pasión por la música, tanto a mí como a mis hermanos.
¿Los tres sois profesionales?
Nos apuntamos a la banda de Sedaví, y aunque profesionalmente solo he acabado yo, Juanjo es un excelente saxofonista y Toni lo borda con el trombón.
¿Qué instrumento escogiste?
Toco varios, pero me inicié con el bombardino, un instrumento que en banda tiene un rol muy melódico y agradecido, sin ser solista. Después de completar el Elemental, en una Big Band de Sedaví (Sedajazz) quise cambiar al trombón y así se lo comuniqué al director de la banda.
Con el trombón he hecho gran parte de mi carrera, aunque otros muchos -como la trompeta o la percusión- han sido igualmente determinantes.
«Con el trombón he hecho gran parte de mi carrera, siendo percusión y trompeta igualmente importantes»
¿Todos ellos qué te han regalado?
Un sinfín de oportunidades, realizar trabajos maravillosos, hacer giras con los más grandes, recorrer medio mundo, llevar a cabo numerosos proyectos…
¿Cómo comenzó tu vinculación con Alejandro Sanz?
Fue un cúmulo de circunstancias: con 15-16 años tocaba en una banda de salsa y en Sedajazz, periodo en el que conocí a muchos músicos. Uno de ellos, Luis Dulzaides -enorme percusionista, por ejemplo, de ‘Ketama’-, empezó con Alejandro en 1998, una gira inolvidable gracias a hits como ‘Corazón partío’.
Acabó, después de alargarse meses, y buscaban trombonista. Luis me recomendó y me llamaron para hacer una grabación, que en realidad era una prueba, sin yo saberlo. Salió todo bien y casi de inmediato me preguntaron ¿quieres hacer gira con Alejandro Sanz?
Ni te lo creías.
Pensé que era una broma, por supuesto, pero no, me lo estaban diciendo muy en serio. No lo dudé ni un instante. Han sido al final veinticuatro años girando con Alejandro, desde 2001 hasta marzo de 2025.
Recuerdo una broma que me gastaron, bastante pesada -y de varias horas-, que encajé bien a mis veinte años. Todos se compincharon para hacerme ver que no era aceptado en la banda, incluso tocando mal en los ensayos a propósito, ¡para culparme a mí! (ríe).
«Alejandro Sanz muestra una gran afinidad por la composición, dando mucha libertad al músico»
Trabajar para Alejandro, ¿cómo es?
El trato es muy bueno. Él es músico, le encanta todo lo relacionado, y siempre ha habido una fuerte afinidad. Muestra una amplia profundidad por la composición, dando muchísima libertad a los músicos.
Cierras los ojos y recuerdas haber tocado en…
En el Radio City Music Hall o el Madison Square Garden, ambos de Nueva York, además de en el Auditorio Nacional de Ciudad de México, un lugar igualmente precioso; el Santiago Bernabéu, el desaparecido Vicente Calderón, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, siempre tan especial… Han sido muchos momentos increíbles.
¿Necesitabas parar?
Sin duda, me he desvinculado un poco, pero de una manera natural, y sin cerrar la puerta a volver a girar dentro de un tiempo. Desde hace años también soy profesor en diversos conservatorios, cuento con una banda propia y necesitaba bajar el ritmo, el acelerador, tras tantos años.
«En la música todavía me queda mucho por hacer, siempre hay sueños y proyectos que cumplir»
Háblanos de tu banda de salsa.
Fundada en València en 2016 lleva por nombre ‘Plena 79’ y me acompañan en esta aventura Carlos Llidó (percusión) y Leo Yáñez (vocalista). Los tres nacimos en 1979 y en esta formación toco la percusión, un instrumento que también he ido perfeccionando todos estos años.
Inicialmente queríamos disfrutar y pasárnoslo bien en ese género, pero fuimos creciendo y decidimos grabar un disco, con un resultado más que satisfactorio gracias a colaboraciones como la de Alain Pérez, músico cubano.
¿El que presentasteis a los Grammys 2023?
¡Y bombazo!, fuimos nominados, la primera orquesta de salsa española y europea en lograr ese hito. Estamos ya preparando el segundo disco.
¿Te queda algo por hacer en la música?
Por supuesto, siempre hay sueños y proyectos por cumplir.





















