Entrevista > Fethi Djadel / Exboxeador (Bouzariha, Argelia, 11-septiembre-1971)
Nadie llama a Fethi Djadel por su nombre real. En València, para sus amigos y conocidos siempre ha sido Philippe. Llegó hace varias décadas a la capital del Turia un poco por azar. En su Argelia natal había progresado mucho en el mundo del boxeo. Sin embargo, él era aún muy joven y el futuro se le antoja enorme, prometedor, pero todavía incierto.
Tomó la decisión de cambiar el cuadrilátero por las tijeras y el peine, profesión que desempeña con pasión hoy en día en su peluquería de la Pobla de Vallbona. Los guantes los ha colgado, pero no su amor por el deporte que ha seguido practicando en otras áreas.
Rodeado de grandes amigos que le aprecian y respetan, y de familia valenciana que le quiere, él no deja de visitar pese a todo su Argelia natal, donde se hunde sus raíces y recuerdos.
Han pasado unos cuantos años, pero… ¿todavía boxeas?
No, qué va, ya lo he dejado. Ahora practico otros deportes que también me gustan mucho y con los que disfruto.
¿Te acuerdas de la primera vez que te pusiste los guantes de boxeo?
La primera vez fue súper flipante. Supe de inmediato que ése iba a ser mi deporte. En ningún momento quería que se acabasen aquellas clases.
¿Por qué escogiste el boxeo y no otro deporte?
Me decanté por el boxeo en lugar de muchos otros deportes que se practicaban donde yo vivía por lo que supone en cuanto a lucha individual. Me gustó mucho el hecho de que uno confíe en sí mismo a la hora de conseguir metas… que dependas de ti mismo.
«Considero que el boxeo es un arte, en el sentido que aglutina condición física, coraje, astucia y técnica»
¿Qué distingue el boxeo de otros deportes? ¿Qué lo hace tan particular?
El boxeo lo veo como un arte. Y lo es en el sentido de que reúne distintas áreas que llenan al ser humano: la condición física, el coraje, la astucia, la técnica y que al final todo esto depende de uno mismo.
En un ring no hay escapatoria ante tu rival. ¿En la vida tampoco? ¿Hay muchas similitudes entre el boxeo y la vida?
Así es. Tanto a lo largo de la vida como cuando te subes a un ring a medirte al rival las similitudes son enormes. Es lo más parecido que hay con la vida pues no dejas de luchar nunca.
¿Las películas de boxeo que has visto hacen justicia a lo que es el mundo del boxeo?
Por norma general sí, tienen bastante parecido.
¿Cómo animarías a alguien a que se iniciara en el boxeo?
Le diría que si es su ilusión que ni lo dude. Que luche fuerte y se prepare como nadie porque es un deporte duro.
¿Llegaste a ganar algún título en tu país?
Sí, fui dos veces campeón regional (comunidad boumerdés), tres veces campeón de comunidad en Argel y dos veces campeón de Argelia.
¿Hasta qué años estuviste compitiendo a nivel profesional?
Siempre fue a nivel amateur. A nivel profesional nunca llegué a dar el salto aunque era mi ilusión.
«Subirte al cuadrilátero es lo más parecido que hay con la vida, pues nunca dejas de luchar»
Y en el nivel amateur, ¿cuánto tiempo estuviste?
Hasta los dieciocho años.
¿A qué edad viniste a España?
Llegué a España casi cumpliendo los diecinueve años.
¿Por qué escogiste València?
Fue una casualidad de la vida. Lo que iba a ser una parada en el camino se ha convertido en mi hogar, pues desde entonces sigo aquí.
¿Fueron duros tus inicios? ¿Cómo te buscaste la vida?
La verdad es que fue bastante sencillo y bonito… me da la impresión ahora mirando atrás que es como si la vida me estuviera esperando aquí en València.
«Practicaba peluquería en casa, con familiares y amigos; ahora tengo mi propio equipo»
¿Encuentras parecidos entre tu país de origen y España?
Con los años me he ido dando cuenta que entre Argelia y España existen muchos puntos en común pero al mismo tiempo somos muy diferentes en algunas cosas.
¿Regresas con frecuencia a tu país?
Sí. Para mí es muy importante. Trato de ir dos veces al año.
Ahora mismo te dedicas a la peluquería, ¿cuándo se produjo ese cambio profesional y por qué motivo?
Mi destino profesional en el mundo de la peluquería tampoco ha sido de extrañar. Se trata de una profesión que siempre me ha gustado. La practicaba de muy joven en casa, con la familia y con los amigos.
Poco a poco me di cuenta de que me gustaba más de lo que pensaba y que quizá se me diera bien, así que decidí apuntarme para formarme en un ciclo formativo de peluquería para obtener una titulación profesional, y aquí estoy, con mi propio equipo ya en La Pobla de Vallbona.




















