Entrevista > Víctor Mellado / Director Cáritas Alicante (Elche, 8-agosto-1977)
El acceso a la vivienda y la creciente precariedad, son los principales problemas de una gran parte de la población, y que afecta a muchas familias que incluso con empleo no pueden pagar un alquiler. Esta es una de las principales causas de preocupación para organizaciones solidarias como Cáritas provincial.
¿Cuál es actualmente el principal problema que están observando desde Cáritas en la provincia en relación con la vivienda?
Antes los salarios eran bajos, pero la vivienda era asequible. Ahora, sin embargo, muchas personas con ingresos no pueden acceder a una casa porque los precios se han disparado en los últimos años. Esa subida ha hecho que incluso alquilar una habitación resulte imposible para muchas familias.
¿Se está viendo un cambio en el perfil de las personas afectadas?
Efectivamente. Ya no se trata solo de los perfiles más vulnerables. Hay familias trabajadoras que, aun con empleo, no pueden pagar un alquiler de ochocientos euros. El informe FOESSA muestra cómo la clase media se está contrayendo y cómo cada vez más trabajadores no pueden acceder a una vivienda digna. Si pagan el alquiler, no les queda para alimentación ni para otros gastos básicos.
¿Está influyendo también la discriminación en el acceso a la vivienda?
Cada vez más. Hay inmobiliarias que directamente no enseñan pisos a familias, no por ingresos, sino porque hay tan poca oferta que prefieren alquilar rápido a perfiles que consideran ‘más convenientes’: parejas jóvenes, estudiantes, matrimonios mayores o funcionarios. Antes era difícil para una madre con hijos conseguir un alquiler, ahora incluso familias completas se quedan fuera.
«2026 será aún peor si no hay medidas efectivas»
¿La edad también se ha convertido en un factor de exclusión?
Hay personas mayores de cincuenta años que directamente no consiguen alquilar una vivienda. El edadismo también ha llegado al mercado inmobiliario, y eso es muy preocupante.
¿Ha aumentado el número de personas que viven en la calle por esta situación?
Sí. Aunque desde Cáritas hemos aumentado las ayudas en los dos últimos años, la situación se ha vuelto insostenible. No podemos llegar a todos los casos, y lo más grave es que no se ve una solución a corto plazo. Vemos claramente que 2026 será aún peor si no hay medidas efectivas.
¿Cómo afecta al conjunto de la población?
Estamos creando una brecha muy grande entre quienes tienen vivienda en propiedad y quienes necesitan alquilar. Los precios suben, los sueldos no crecen al mismo ritmo y la gente se ve atrapada. Muchos de los que atendemos ya no son personas sin ingresos, sino trabajadores que no pueden acceder a un bien tan básico como una vivienda.
«Ojalá tuviésemos el espíritu solidario de la Navidad todo el año»
Además de la vivienda, ¿qué otras preocupaciones tienen ahora mismo?
Nos preocupa mucho la cronificación de la pobreza. No aumenta en número, pero se vuelve más estable y se transmite de padres a hijos. También nos inquieta el deterioro emocional que genera esta incertidumbre.
De cara a Navidad, ¿estas dificultades se agravan aún más?
Sí, sin duda. Estas fechas son especialmente duras para quienes lo están pasando mal, tanto en lo material como en lo emocional. Siempre digo que ojalá tuviésemos el espíritu solidario de la Navidad todo el año. Es un momento para dar visibilidad al trabajo que se hace desde Cáritas y a la gente que lo necesita.
¿Qué papel juegan los voluntarios y colaboradores en este esfuerzo?
Fundamental. Administraciones, entidades y ciudadanos debemos poner nuestro grano de arena para construir una sociedad más justa. Gracias a miles de voluntarios, socios y donantes, podemos ayudar a muchas personas. Sin ellos, nada de esto sería posible.
«Las tarjetas de alimentos devuelven dignidad y libertad a las familias»
¿Cómo se está gestionando la ayuda alimentaria en estas fechas?
Hay algunos cambios respecto a años anteriores, tanto en el Banco de Alimentos como en los fondos europeos. En Cáritas llevamos tiempo transformando las ayudas para pasar de las recogidas tradicionales de alimentos a un modelo de tarjetas de alimentos, que permiten a las familias comprar lo que realmente necesitan, con mayor dignidad y autonomía.
¿En qué consiste ese sistema de tarjetas?
Las tarjetas se entregan tras valorar la situación de cada familia en nuestras acogidas parroquiales. Pueden utilizarlas en supermercados para adquirir productos básicos, siempre acompañadas de un seguimiento y apoyo educativo. Hemos lanzado esta Navidad una campaña específica para impulsar este programa bajo el lema ‘Ayuda a una familia a alimentarse mejor’.
Cáritas cumple en esta provincia sesenta años. ¿Qué significa este aniversario y que mensaje quiere transmitir a nuestros lectores?
Son seis décadas de compromiso con las personas más vulnerables y con la esperanza de seguir transformando realidades.
Y el mensaje es que todos podemos aportar algo. Los voluntarios con su tiempo, los donantes con sus aportaciones, y las instituciones con sus recursos. Todos tenemos la oportunidad de dar esperanza a los demás, y seguir creyendo que una sociedad que ofrece esperanza siempre será una sociedad mejor.





















