En la sesión del pasado 24 de febrero, el Consejo Municipal de Cultura aprobó la propuesta presentada para que la actual Sala de Estudios Municipal 24 horas, ubicada en la avenida de Elda, pase a denominarse oficialmente “Sala de Estudios Libertad Brotons”, en reconocimiento a la trayectoria vital y cultural de María Libertad Brotons Andreu.
La iniciativa supone un homenaje público a una vecina de Petrer cuya vida estuvo estrechamente ligada al aprendizaje, la creación literaria y la participación activa en la vida cultural del municipio.
El concejal de Cultura y Patrimonio, Fernando Portillo, ha señalado que “Libertad Brotons representa el valor del esfuerzo, del amor por el conocimiento y del compromiso con la cultura incluso en las circunstancias más adversas”. En este sentido, ha subrayado que “poner su nombre a una sala de estudios no es un gesto simbólico cualquiera: es reconocer a quien nunca dejó de formarse ni de escribir, y es ofrecer referentes a las nuevas generaciones”.
“Con este acuerdo saldamos una deuda colectiva con una mujer que dejó huella no solo por lo que escribió, sino por su ejemplo de vida”, ha añadido Portillo, quien ha destacado también el testimonio de quienes la acompañaron en su etapa final en la Residencia de La Molineta y recuerdan su permanente inquietud cultural.
Libertad tuvo que abandonar la escuela siendo niña para comenzar a trabajar a una edad muy temprana. Sin embargo, mantuvo siempre una firme vocación por aprender, asistiendo a clases nocturnas y recibiendo apoyo docente mediante becas para continuar sus estudios. A lo largo de su vida participó activamente en el teatro local y colaboró en distintas iniciativas culturales y publicaciones.
Tras la Guerra Civil y durante la dictadura franquista, sufrió la represión que afectó a numerosos intelectuales y, de manera injusta, permaneció en prisión hasta 1943. Pese a ello, su compromiso con la literatura y la cultura nunca se quebró.
En la década de los cincuenta, su pasión por la escritura obtuvo un importante reconocimiento con la publicación, a través de Editorial Bruguera, de varios cuentos infantiles dentro de la colección “Blancanieves”, bajo el seudónimo “Marily Broan”, entre ellos La ardilla azul, El farolito rojo, En el Reino de las Estrellas, El prado de esmeraldas y El rubí mágico.
Además, colaboró con escritos en publicaciones locales vinculadas a las fiestas y mantuvo una estrecha relación con la Comparsa de Vizcaínos. En los años setenta participó en la revista Polen, editada por el Club de la Juventud, y durante dos años firmó una sección fija en El Carrer. También publicó en Nosotros, boletín del Consejo Asesor de la Tercera Edad, manteniendo su actividad intelectual prácticamente hasta sus últimos días.
La aprobación por parte del Consejo Municipal de Cultura, órgano en el que están representados 32 colectivos del municipio, refuerza el consenso en torno a este reconocimiento. Con esta denominación, Petrer completa además el homenaje a una generación de creadores locales, junto a los poetas Enrique Amat y Paco Mollá, cuyos nombres identifican las bibliotecas municipales.
La nueva denominación entrará en vigor una vez se formalicen los trámites administrativos correspondientes.

















