Entrevista > Daniel Ortiz / Historiador (Alcoy, 1992)
Dicen que no hay nada escrito que no escribieran ya los clásicos, así piensa también Daniel Ortiz, este prometedor historiador y escritor alcoyano que acaba de publicar ‘La sombra de Agamenón’ (RBA), una novela que narra la desconocida historia de uno de los personajes más olvidados de la guerra de Troya, Agamenón.
¿Por qué has escogido a Aurimedón para protagonizar la novela?
Encontrar a Aurimedón es toparnos con la antítesis de Agamenón, que es el protagonista de la historia. Es un personaje fundamental en la Ilíada en la toma de Troya, arroja muchas luces y sombras. Le odian los troyanos, pero también es ignorado por el relato en general, se prefiere centrar en otros héroes como Héctor, que son más idílicos.
Agamenón, en cambio, es el más humano, el que tiene más vicios; desafía a los dioses siendo mortal, no como Aquiles, que lo hace porque es un semidiós. Se ha escrito poco sobre él, se ha olvidado. No me atrevía a contar su historia directamente, entonces busqué a su auriga, con el cual le enterraron.
«Agamenón es el personaje más humano de la guerra de Troya»
Mucho se ha hablado de las virtudes y el heroísmo griego y romano, pero, sin embargo, sabemos que también hubo mucho vicio. ¿Se han mitificado las referencias clásicas?
Claro, hay una cita latina que dice que no existe nada después de los griegos, porque son la cuna de la sociedad occidental y lo que contaron ellos fueron los primeros en encontrarlo. Agamenón representa para los griegos la perfección, pero para nosotros es todo lo contrario, es un lujurioso, mujeriego… En la novela trato de indagar en si nació así o se fue convirtiendo en ese temperamento con el paso de su historia personal.
Te das cuenta con la historia que se vio obligado a sobrepasar ciertos límites que nadie tendría que haber traspasado.
¿Cuándo decidiste escribir la novela y cuál fue la chispa que encendió la llama de esta historia?
Estudié historia y me especialicé en historia clásica. Los hechos helenos siempre me han apasionado. Tenía claro que quería escribir algo relacionado con Troya, pero quería focalizarme en un personaje, y qué mejor que Agamenón, ese hombre que sacrificó todo, hasta una hija. Me di cuenta de que no hay nada escrito sobre él, las tragedias griegas pivotan un poco sobre su figura, pero no había nada que analizara su personalidad en profundidad.
Antes de leer tu novela he leído ‘El Sueño de Troya’, de Alfonso Goizuetea, que habla de la ciudad troyana, en la tuya hablas de ella, pero de forma más espacial. ¿Tú crees que la guerra de Troya se desencadenó por culpa del rapto de Helena, hija de Agamenón?
La cuestión homérica que es todo lo que envuelve la guerra de Troya siempre ha sido fruto de debates. Es poco probable que la guerra sucediera como se contó, es imposible. Es cierto que los personajes han existido de manera sociocultural y como constructo, porque todos los pueblos hacen referencia a ello, de hecho, en Roma usaron ‘La Odisea’ y ‘La Ilíada’ como libro de texto.
Es verdad que hubo un enfrentamiento en la ciudad de Ilión que es lo que conocemos como Troya, entre los aqueos y los diferentes pueblos piratas que ansiaban ese enclave estratégico. Cuando Heinrich Schliemann encuentra la ciudad, intenta encontrar la que tiene más valor historiográfico. En este episodio se mezcla mucha mitología, Helena es codiciada por todo lo que trae detrás, su legado mitológico, su padre decide que quien se case con su hija será el nuevo rey de Esparta.
«Es poco probable que la guerra sucediera como se contó, es imposible»
¿Existió Helena de verdad o es un mito?
No existió, así que por lo tanto no pudo ser la causante de la guerra.
Es inevitable que al hablar de la Grecia clásica se termine mencionando a ‘La Ilíada’ y ‘La Odisea’. ¿Has bebido mucho de esos dos clásicos para documentarte?
Sí, es un tema muy recurrente durante la antigüedad. No hay un sólo Agamenón, yo he creado el mío propio, he ido cogiendo un hilo de cada uno de ellos para crear uno particular.
He hecho una aproximación de cómo pudieron ser los hechos, es complejo porque hay algunos relatos que son pura mitología, pero otros son más verídicos y fieles a nivel histórico, he ido diseccionando cada faceta para ser lo más fiel posible con la realidad.
¿Qué es lo que más te llama de esta época de la historia?
Creo que es la base de todo, son los cimientos que sustentan nuestra civilización, todo lo que ha ocurrido en Grecia sigue latente, el legado fue tan potente que sigue vigente a día de hoy. Roma se apropió de la historia griega, pero le dio un toque más latino.
«Todo lo que ha ocurrido en Grecia sigue latente»
César Antonio Molina, cuenta en su ensayo ‘Insurgentes’, al mencionar a un Aristóteles que no le hicieron director de la Academia de Atenas, destaca que al igual ocurre hoy en día, se promocionaba en la antigüedad a otros personajes más mediocres, como ocurrió con Espeusipo.
Es verdad que Platón nombró a otro heredero, pero sí que es cierto que las ideas de Aristóteles no son iguales que las de Platón. Es más latente el hilo que mueve a Sócrates y a Platón que a Aristóteles.
Sin embargo, sí que tendemos a promocionar a los mediocres por delante que los que tienen talento.
¿Estás trabajando ya en tu nueva novela?
Sí, verá la luz en 2027, no nos vamos del mundo clásico, pero tampoco podemos aventurarnos mucho más.





















