Entrevista > Daniel Parres / Profesor de náutica (Perpiñán, Francia, 16-junio-1968)
Auténtico promotor del deporte, especialmente el que se practica en el mar, Daniel Parres es mucho más que un profesor náutico. En este sentido nos narrará que toda su carrera deportiva está ligada a Santa Pola, una longeva trayectoria que sigue a día de hoy.
De hecho, es el campeón del mundo de remo de su categoría -más de cincuenta años- y gestiona desde 1988 la escuela Parres Sports Water, de gran prestigio internacional. Relatará asimismo cómo son sus entrenamientos y los objetivos de los alumnos, diversión o competición.
Parres confiesa que fue un pionero en la introducción del kitesurf en España. “Creé incluso la federación”, apunta el también responsable de la entrada del wingsurf, “una especie de vela entre kitesurf y windsurf que se lleva en la mano, facilitando su práctica”.
¿Comenzaste ya en los deportes náuticos?
Realmente me inicié en el atletismo, donde destacaba en casi todas las disciplinas (salto, relevo, 100 m…). Debido a mi carácter, algo cerrado, el deporte era como una pasarela de admiración y para sentirme bien, hacía que los compañeros anhelaran ser amigos míos.
He disfrutado mucho del deporte, tomándomelo siempre de una forma muy seria. Pasé seguidamente por el fútbol -actuaba como portero- y el balonmano, hasta introducirme en todo lo relacionado con lo náutico.
¿Cómo se produjo?
Vivíamos en los edificios situados frente al Club Náutico Santa Pola. Recuerdo que cada vez que llegaba un motor fueraborda lo hacía envuelto en corcho, que aprovechábamos mi hermano Néstor y yo para construirnos un pequeño barco.
Poco a poco el mar te fue ganando.
Mi padre fue presidente de un club de buceo y era habitual que nos desplazáramos a Tabarca en la época que se podía acampar en la isla. Le acompañé cientos de veces, mientras buceaba, y paulatinamente conocí el mundo de la vela, mediante Rafa Morán y su barco, el MK3.
«Jamás perdí respeto al mar, así lo enseño a mis alumnos, debemos aprender a contar con él y valorarlo»
¿Paso previo al windsurf?
Participé en un sinfín de competiciones, junto a mi familia y la de Rafa. Fue una época muy bonita de experiencias y aprendizaje; y tanto mi hermano como yo quisimos tomar las decisiones en el mar.
Fundamos entonces, junto a unos amigos (Esteban Martínez y Mariano Pastor), una escuela de windsurf. Poco después, en 1988, me desvinculé y creé la mía propia.
¿El club ya no dejó de crecer?
Tuve la suerte de contar con Néstor, campeón de España de raceboard, quien me ayudó a seguir con mi carrera deportiva al tiempo que evolucionaba la escuela estival. Entre 1992 y 1999 pasaba la mayor parte del año compitiendo.
¿Por qué el windsurf engancha tanto?
Debido al deslizamiento sobre el propio mar, que tiene una característica de ser infinito. Las sensaciones que te ofrece, su energía, es como una pequeña droga, nunca acaba, ¡da igual la edad!
Además, es tan cambiante que cada día es una historia nueva; cuando empiezas es una cosa, pero a media que vas aprendiendo ves más aspectos, eres capaz de apreciar más detalles. Básico es tener a alguien que te ayude a captar esa esencia.
«Ahora opino que el mar nos brinda una forma de aprender, nos permite gestionar mejor las decisiones»
Siempre con respeto al mar.
Debemos guardar respeto a todo lo que no controlamos. Jamás se lo he perdido al mar, así lo enseño a mis alumnos, porque en el mar no podemos hacer siempre aquello que queremos y de la manera que deseamos. Tenemos que aprender a contar con él y valorarlo.
¿Por eso lo vuestro es un estilo de vida?
Hasta hace poco era así. Ahora opino que el mar nos brinda una forma de aprender, nos permite gestionar mejor las decisiones. Sencillamente, el mar sin querer nos pone en nuestro sitio, a todos los niveles.
¿Los 365 días del año?
Tenemos la ventaja de vivir en España, no en Suecia, donde solo se pueden practicar deportes náuticos cuatro meses. ¡Para remar me pongo el traje corto de tirante apenas tres veces al año!, el resto voy en bañador.
Se dice que el agua fría permite una mejor y más rápida recuperación, así que tras finalizar la sesión, chapuzón, cualquier mes del año.
«Tenemos la ventaja de vivir en España, no en Suecia donde solo se pueden practicar deportes náuticos cuatro meses»
Háblanos de tus clases.
Van por fases. Comenzamos por el conocimiento, tener una base, saber cómo funciona la especialidad. Elige entonces el deporte que más le conviene, bajo nuestra orientación.
Sabiendo sus expectativas, les conducimos a unas nuevas, pues buscamos una evolución constante. Competir en una parte, mejorar otra, porque cuanto más optimizas, más disfrutas de un medio cambiante.
¿Emplean incluso las sesiones como terapia?
Los que tienen problemas de ansiedad u otro tipo son asiduos a los deportes en general. Pero mi gran cruzada es que descubran esta actividad, les ayudará muchísimo, que descubran un nicho donde hay muy buen ambiente y pueden surgir amistades.




















