Entrevista > Mery Gregorio / Actriz (San Vicente, 8-noviembre-1990)
La actuación le llamó la atención a la actriz Mery Gregorio desde pequeña, “por mi creatividad y expresividad”. Esa pasión fue incrementando con el paso de los años y a los trece quiso apuntarse a la escuela de teatro juvenil ‘Centro 14, en Alicante.
“Ya el primer día super que ése era mi sitio”, asegura. Se incorporó seguidamente al grupo teatral ‘Raspeig’, de nuestra localidad, con los que participó en obras como ‘Contigo aprendí’, ‘Criaturas’ y ‘Alicia en el París de las Maravillas’.
Marchó a Madrid a perseguir su sueño y desde entonces no ha parado, primero en una compañía propia y después en diversas producciones audiovisuales: ‘La odisea de Vasi’, ‘Estándar’, ambas de 2020, y ‘Olvido’ (2023). La podemos ver también en dos obras, ‘La Dama Capitán’, que además dirige, y ‘Atila Furioso’.
¿Por qué estudiaste periodismo?
Realmente quería formarme como actriz, pero mis padres me sugirieron que estudiara una carrera antes de volcarme en mi pasión. Pensé que tenía menos salidas y la respuesta fue el periodismo (ríe), aunque jamás he ejercido.
«Es muy agradable hacer reír, pero también sumamente complicado, para mí mucho más que hacer llorar»
¿Cuál fue el siguiente movimiento?
Me trasladé a Madrid para estudiar interpretación en el laboratorio de teatro William Layton. Era 2014 y allí aprendí un método para actuar, de un modo más inmersivo o profesional, nos pasábamos todo el día preparando escenas, indagando sobre los personajes…
¿En Madrid pudiste participar en alguna obra?
Junto a tres compañeras fundamos un grupo, pues hay tantas salas de teatro. Mediante la compañía -denominada ‘Los martes no’- rescatamos historias y personajes femeninos, obras poco conocidas, como ‘Trinidad’, centrada en tres mujeres lesbianas que tuvieron que expresar su amor durante el Franquismo en la clandestinidad.
Asimismo, descubrimos a Ángela de Acevedo, autora del Siglo de Oro. Nunca había sido representada y lo hicimos en la singular ‘La margarita del Tajo que dio nombre a Santarén’. La estrenamos en el Festival de Almagro (Ciudad Real) y fuimos incluso premiadas.
¿Podrías describir tus sensaciones cuando actúas?
Siempre depende del personaje, pero ahí, en las tablas, las emociones cobran sentido. Muestras algo al público y los sentimientos de ambos nos unen, todavía más; conecto con los espectadores de una forma muy humana, sin ser unilateral, porque ellos nos dan muchísimas cosas. Es un acto compartido.
«Desde el día uno me comprometí con la profesión, ¡quiero defender los personajes y sacar el trabajo adelante!»
¿Estás más cómoda en comedia o drama?
Buena pregunta. Depende bastante del momento, aunque es cierto que poseo vis cómica. Es muy agradable hacer reír, pero también sumamente complicado, para mí mucho más que hacer llorar.
Si no estás inspirada y el público tampoco acompaña… Uf, ¡qué dolor! El drama, por otro lado, es precioso, emocionar a los espectadores; a veces veo cómo salen, están conmocionados.
Has cumplido ya diez años como actriz.
Me siento actriz desde el día uno, instante en que me comprometí con la profesión, ¡quiero defender los personajes y sacar el trabajo adelante! Casi de inmediato aprendí a no esperar que me llamen, sino a generar por mí misma obras de teatro, adaptar textos…
Si quieres trabajar, puedes, demostrando muchas más destrezas, es evidente, no solo la de intérprete. He producido, dirigido y hasta negociado con las distribuidoras.
¿No convierte a la profesión es demasiado sacrificada?
Es una parte que asumes, te comprometes a todo, como decía. Es el trabajo que he elegido, a las buenas y a las malas. Los momentos de bajón son los que te hacen aprender, los que te ponen en el rasero hasta qué punto quiero esto.
«Los momentos de bajón son los que te hacen aprender, los que te ponen en el rasero hasta qué punto quiero esto»
¿Cuál fue tu primera incursión audiovisual?
‘La odisea de Vasi’, una road movie en la que Vasi y yo viajamos en furgoneta desde Alicante hasta Grecia, pasando por Francia, Italia y Albania. Durante el trayecto ambos aprendemos a afrontar nuestros fracasos y a profundizar en las relaciones.
Le siguieron ‘Estándar’, donde tengo un papel secundario, como cajera de supermercado. Superada la pandemia aparecí en varios capítulos de ‘Cuéntame’ y en la película ‘Olvido’, de Inés París, centrada en la gran riada que asoló València en 1957.
¿Qué estás haciendo ahora?
He dirigido una obra, ‘La Dama Capitán’, mi primera responsabilidad como directora y confieso que ha sido difícil, porque también interpreto y produzco. El nivel de implicación ha sido máximo, pero estoy contenta, es un aprendizaje mayor.
Trata de una mujer del siglo XVII que realmente existió y cuyo sueño era ser soldado. Se vistió de hombre y luchó en Flandes, demostrando una enorme destreza.
¿Algo más?
Participo en el reparto de ‘Atila Furioso’, sobre este tirano histórico y las conquistas que quiso llevar a cabo en Europa, con un tinte shakespeariano. Hemos estado en el Festival de Almagro, donde fuimos igualmente premiados, y ahora estamos de gira.
Estamos igualmente preparando un texto nuevo para este 2026, focalizado en una mujer que conoció a García Lorca.





















