¿Estará o no estará ahora el Nou o Nuevo Mestalla? La pregunta resulta un tanto huera, aunque vaya de aquí para allá, puesto que la obra, iniciada en 2007, paralizada en 2009 y reanudada el 10 de enero del pasado año, no tienen prevista su culminación hasta el verano del 2027. Largo seguís fiándomelo, vale, pero al menos permitirá, por ejemplo, que el dúo cómico Jajajers siga imaginando ‘gags’ al respecto.
Sin embargo, València ciudad, en cuanto a cosas previstas para 2026, no deja de traer el morral lleno. Eso sí, falta saber cuántos se cumplimentarán: si este año o cualquier otro. Para empezar, sobre la mesa hay proyectos de todo tipo, debates para a su vez generar o al menos abocetar más planes. Como en el caso de los 248 proyectos aprobados por la ciudadanía.
Descentralizar proyectos
‘Decidim VLC’ (‘VLC Participa’ en esta última convocatoria, la de 2025-2026), que ya atesoraba las ediciones 2016-2017, 2018-2019, 2020-2021 (donde la implicación ciudadana se tuvo que resolver de manera telemática, desde nuestros confinados hogares) y 2022-2023, presenta una mayor atención que las anteriores en barriadas y pedanías. Al menos así parecen confirmarlo las cifras últimas, donde se contaba con 16 millones de euros.
Nada menos que 2.777 propuestas, de las que se eliminaron de entrada siete al incumplir algunas de las condiciones, competían: y allí la ciudadanía (110.402 votos, de 825.948 habitantes según censo de 2024) se decidía por 248. De ellos, 209 se destinaban a los barrios (en concreto, a 80 de los 87 de la urbe) y los 39 restantes a pedanías (catorce de las quince que hay oficialmente).
La ciudadanía ha votado 248 dossiers destinados al más amplio callejero
Organizaciones vecinales
Participación ciudadana en el autogobierno de la ciudad, potenciación de las barriadas como lugares donde vivir, centros paseables. Se revitalizan las ideas propuestas ya en el siglo pasado por autores como el sociólogo y filósofo francés Henri Lefebvre (1901-1991), con trabajos como el hoy libro clásico ‘Le droit à la ville’ (1968, publicado en español al año siguiente como ‘El derecho a la ciudad’).
Organizaciones vecinales como los parisinos ‘conseils de quartier’ (literalmente, consejos vecinales), las actuaciones en barriadas berlinesas tras la ‘caída del Muro’ el 9 de noviembre de 1989 o los presupuestos participativos en la colombiana Bogotá ya han ido trabajando basadas en ese espíritu que tuvieron correspondencia, en España, en metrópolis como Barcelona. Aunque esta dedicación barrial debe corresponderse por un centro mayormente paseable.
Planes que se apoyan en conceptos como urbanismo ‘verde’ y proximidad
Centros de solo andar
Sobre ello, movilidad y peatonalización, va a girar, a tenor de lo ya adelantado en prensa más o menos oficialmente, el gran debate. Los proyectos preferentemente barriales y pedáneos se apoyan en conceptos como urbanismo ‘verde’ (o sea, sostenible y basado en arboledas y vegetación en general) o la cultura de proximidad (cercanía entre ciudadanía y servicios, así como accesibilidad a otras zonas urbanas).
¿Y qué ocurre con el centro? ¿Es necesario peatonalizarlo? ¿Restringir su acceso por automóvil? ¿Potenciar el transporte público? ¿Se puede llegar a un equilibrio sin caer en excesos pseudo ecologistas más que verdaderamente sostenibles? Un gran modelo de buenos resultados nos llega curiosamente no de Europa, sino de la estadounidense Portland, con sus carriles bici, tranvías o el programa Walk (caminar por) Portland.
Un envite que se aplica también hasta el ámbito de la cultura y el deporte
Itinerancias culturales
Proximidad, sostenibilidad, ‘peatonabilidad’. ¿Alguna ‘dad’ más? ¿Quizá ‘culturabilidad’? València ya anuncia (bueno, su equipo de gobierno municipal) que continuará en su trabajo como consolidarse como capital cultural mediterránea, reimpulsando las bibliotecas, los grandes actos (como las óperas en el Palacio de las Artes Reina Sofía), pero además las itinerancias, especialmente por barrios y pedanías. También por el área metropolitana.
Con el horizonte más o menos marcado, en medio de un tempestuoso océano en cuanto a las aguas estatales, a mediados de 2027, para las elecciones autonómicas y municipales, las localidades de la Comunitat Valenciana tendrán que templar sus armas de gestión local. València no es una excepción. Preñada de grandes obras, de lo que llaman ‘grandes equipamientos’, su gestión continuará un debate un tanto asentado ya.
Música y deportes
Quizá todo ello se aplique en esta apuesta descentralizadora, radiando hacia o desde barrios y pedanías. Un envite que se aplica también, como ya citamos más o menos de pasada, a la cultura. Entre los planes deslizados municipalmente, está el continuar reforzando bibliotecas y centros culturales desde la óptica de centros de reunión vecinal. Itinerancias las hay previstas, continuando con el programa Les Arts Volant (las artes volando).
Ópera itinerante, pues, junto a otros proyectos, como Erasmus o Etnomusic, tomando espacios públicos, en un año que València se ha hecho con los inclusivos (pero abiertos a la participación del público en general, ya que se premia eso, la participación) Gay Games. Arrancaban en San Francisco en 1982, y València recoge el testigo de Hong Kong, que los celebró en 2023. Ocuparán, entre junio y julio, unas 33 sedes. Barrios incluidos.




















