Entrevista > Sencia Such Ferrándiz / Presidenta del Club Esportiu Villa Blanca Altea
En Altea, el Club Esportiu Villa Blanca vive una etapa de consolidación marcada por una idea muy clara: crecer desde la base. Así lo defiende su presidenta, Sencia Such Ferrándiz, que asumió el cargo tras una transición tranquila y consensuada con su predecesora, Selina Krijt. Un relevo necesario para oxigenar la entidad y seguir dando continuidad a un proyecto que mira más al medio y largo plazo que a los resultados inmediatos.
Empecemos por la parte deportiva y, por lo tanto, por el equipo que se ha convertido en la punta de lanza de todo el club: el de Primera Nacional Femenina. Ha tenido un arranque de temporada bastante positivo, pero luego se ha ido diluyendo un poco.
Llevamos una temporada ya en la categoría y ya nos hemos dado cuenta y sabemos que es muy volátil. Al final, al principio de la temporada, cuando hablamos de los objetivos, y siendo muy optimistas pensamos en intentar atacar el ascenso, pero tenemos que ser siempre muy realistas. En esta categoría hay tres equipos como son Petrar, L’Alcudia y Agustinos que están por encima de todos los demás.
Más allá de si se consiguen los objetivos o no, tanto tu predecesora en el cargo de presidenta como tú misma habéis defendido siempre que el Club Esportiu Villa Blanca de Altea debe ser una entidad que mire mucho a la base. ¿Crees que disponer de ese primer equipo femenino es un revulsivo para que las niñas de Altea se interesen por el balonmano?
Sí. De hecho, eso es algo que ya se está empezando a notar. Las niñas que vienen de la base (también los chicos, por supuesto), suelen venir a ver los partidos del primer equipo y es muy bonito comprobar como las miran y las admiran. Ellas quieren estar ahí, ocupando su puesto, y es algo que demuestran con su trabajo en cada entrenamiento. Para nosotros todo esto es un proyecto a medio-largo plazo. El tiempo dirá.
«Para nosotros el Primera Nacional Femenina es un proyecto a medio-largo plazo»
No son palabras mías, sino de la propia Selina Krijt, la anterior presidenta, que me reconoció que tras varios años el cambio era necesario porque notaba que se había asentado cierta sensación de rutina. Ella misma sigue colaborando y la transición ha sido amistosa y ordenada. ¿Cómo han sido estos primeros meses para ti?
Sinceramente, en estos primeros meses hemos ido un poquito perdidos. Nos apoyábamos mucho en Carlos, al que le hemos dado una paliza. Ha hecho más de lo que le tocaba a él, pero el año que viene le dejaremos descansar un poquito más.
Hablábamos antes de objetivos optimistas y objetivos realistas en lo deportivo. En lo relativo a la realidad institucional, a la entidad, ¿cuál es la hoja de ruta que os marcáis como directiva?
Espero poder seguir dándole continuidad a ese proyecto tan grande de cantera que tenemos. Me gustaría que los que están se puedan quedar y que siempre vaya llegando gente nueva. Por desgracia, este año no tenemos Cadete femenino, y quiero que eso no nos vuelva a suceder.
Mi esperanza y mi deseo es tener equipos en todas las categorías y la verdad es que soy optimista porque ahora mismo estamos trabajando con unos ochenta niños y niñas y eso son muy buenas noticias.
¿Qué crees que tenéis que hacer para que esos niños y niñas que vengan a probar con vosotros el balonmano se queden?
No hay que hacer mucho porque el balonmano engancha. Eso lo hemos comprobado al ver que un altísimo porcentaje de esos niños que vienen a probar acaban quedándose. Eso es importante porque permite que luego se acerquen amigos de ese mismo niño y también se quieran quedar, y con todo eso podamos ir creciendo.
«Las niñas de la base miran al primer equipo con admiración»
¿Se nota mucho la ‘competencia’, especialmente en la categoría masculina, de tener un gran club como Benidorm tan cerca?
Lo más complicado no viene tanto de tener a un club como Benidorm tan cerca, sino de que, cuando todos esos niños y niñas llegan a la edad universitaria, no tienen oportunidad de estudiar en nuestra comarca y se tienen que ir. Pero, en todo caso, a mí lo que más me llena es ese trabajo con la base.
El año pasado el primer equipo masculino estuvo cerca de conseguir el ascenso. Sin embargo, su entrenador, Miguel Lledó, me contaba que el gran problema de ese equipo es que es muy veterano y que no hay relevo, no hay niños que vayan a darle continuidad al proyecto. Ya me has contado qué quieres hacer con la base, pero ¿cuáles son los planes para el primer equipo masculino?
Efectivamente, nos costó volver a juntar al equipo para esta temporada porque, como te contó Miguel en esa entrevista, muchos se querían retirar ya. Al final, por fortuna, sí hemos podido encontrar cantera y tenemos un equipo algo más joven que el año pasado. Por ahora, vamos a ver hasta dónde son capaces de llegar.
«Lo estamos comprobando, el balonmano engancha»
¿Consideras que nos falta afición en la grada?
En Altea la gente vive mucho el balonmano. Muchas personas han vivido grandes momentos de balonmano tiempo atrás, pero después, con todo lo que pasó, se desencantó. Ahora estamos intentando trabajar para que se vuelvan a enganchar.
No hace falta ya abundar en lo sucedido entonces, pero ¿notas esa pulsión en el pueblo de querer volver a ser grandes en el balonmano?
Realmente, no es esa la sensación que nos transmite la gente. Es por eso que, insisto, nuestro principal objetivo es trabajar con la base. Tenemos que conseguir, como estamos diciendo, que esos niños se queden y empezar una cantera desde abajo para que en un futuro podamos, si se dan las circunstancias, volver a pelear por estar en Asobal.





















