Entrevista > Rubén Paricio Font / Pintor y director de la ‘Bombilla negra’ (Castellón, 16-marzo-1977)
Alfafar ha sido el epicentro de una solidaridad sin precedentes tras el paso de la dana. En la Avenida Reyes Católicos, un imponente mural de veinte metros rinde ahora homenaje a los miles de voluntarios que acudieron al rescate del municipio. Rubén Paricio, artista castellonense, ha sido el encargado de coordinar esta obra coral nacida del agradecimiento.
Recientemente se finalizó el mural en la Avenida Reyes Católicos. ¿Cómo nace realmente este proyecto para alguien que no reside en el municipio?
Surge a través de unos amigos míos que fueron a Alfafar. Ellos contactaron con otros conocidos que tenían la idea de pintar un mural en su pared exterior. Querían agradecer a toda la gente que fue a ayudarles. Una amiga les dijo que yo era pintor y podría hacerlo.
«Todos los que hemos hecho el mural lo hicimos sin cobrar, nos bastaba el deseo de sumarnos a la corriente de ayuda»
¿Cuál fue lo que le impulsó a aceptar un trabajo de tal envergadura?
Dije que perfecto inmediatamente. Al igual que todos los voluntarios que fueron allí, nadie fue a cobrar. Mi intención era colaborar de la misma manera que el resto, aportando lo que sé hacer. Fue una decisión rápida y natural, motivada por la empatía con todo lo que estaba pasando en Alfafar y el deseo de sumarme a esa corriente de ayuda.
Para abordar una pared de veinte metros, usted decidió involucrar a otros profesionales en lugar de trabajar solo. ¿Por qué tomó esa determinación?
Fui a ver el sitio primero porque siempre hay que adecuar la pared y ver el tamaño. Eran veinte metros y pensé que para una persona sola, siendo voluntario, era demasiado. Además, sabía que otros compañeros pintores querían hacer algo por la dana mostrando su arte, igual que los músicos hacen conciertos benéficos. Era una oportunidad para dejar un recuerdo permanente.
¿Cuántos artistas llegaron a coincidir pintando de forma simultánea durante las jornadas de trabajo en la avenida?
Llegamos a estar unos siete u ocho artistas por allí. Dependía de las agendas de cada uno y de cuándo podían acercarse. Había días en los que estábamos ocho personas pintando a la vez. Como es un mural horizontal y bajito, tuvimos que organizarnos bien para no molestarnos unos a otros mientras trabajábamos en las diferentes secciones de la obra.
«Es un homenaje tanto al voluntariado local como al profesional que acudió desde fuera para ayudar»
¿Qué criterios utilizó para repartir las escenas y organizar a tantos pintores con estilos diferentes?
Preparé el diseño previo, que incluía la figura principal y la palabra ‘Gracias’. Imprimí los bocetos y, conforme llegaba la gente, les iba asignando qué pintar. Al final, la pincelada y la mezcla de colores de cada artista son individuales y únicas.
A pesar de tener tantas manos distintas ¿de qué manera consiguieron que el resultado final fuera una obra homogénea?
Hay un truco para unificar un mural cuando participan varios artistas. Se trata de usar los mismos tonos para las sombras y los fondos. Si la parte oscura es el mismo azul oscuro o negro en todo el mural, eso ayuda a que todas las figuras se desdigan menos entre sí. Así se consigue que la obra se vea unificada y profesional.
¿Cuál es el concepto visual predominante que buscó transmitir con la composición de este homenaje?
La palabra ‘Gracias’ es el elemento central y está muy presente. El concepto principal era sintetizar la figura de los voluntarios y las emergencias. Quería transmitir ese agradecimiento de forma clara. Es un homenaje tanto al voluntariado local como al profesional que acudió desde fuera para ayudar en los momentos más difíciles tras la catástrofe de la dana.
«Había días en los que estábamos ocho personas pintando a la vez»
Respecto a las fuerzas de seguridad y emergencias, ¿cómo decidió representarlas sin excluir a ningún cuerpo técnico?
Hubo gente que me preguntaba por las fuerzas de seguridad específicas. No quería poner a un guardia civil, un policía, un bombero o un buzo de forma individual porque son muchos cuerpos. Preferí desintensificarlo y crear una imagen que hablara de todo el mundo de forma general. El objetivo era homenajear el esfuerzo colectivo de todos los profesionales que acudieron.
¿Siente que este proyecto ha generado un vínculo especial entre usted y el pueblo de Alfafar?
Totalmente. Aunque no sea de aquí, este trabajo me ha unido mucho al municipio. He colaborado en otros murales y homenajes, pero este tiene un sentimiento especial. Me evoca la unión que se vivió. Me gustaría que las personas de Alfafar, al pasar y ver la obra, sientan ese agradecimiento y que el mural sirva para que nunca se olvide todo lo ocurrido.
Por último, ¿qué mensaje espera que perdure en la memoria de quienes observen la obra diariamente?
Sobre todo, que se mantenga vivo el recuerdo de la solidaridad. El mural está ahí para siempre como un testimonio visual de la ayuda recibida. Es un homenaje a los voluntarios para que no les olvidemos nunca. Quiero que sea un símbolo de esperanza y de cómo el arte puede servir para agradecer y sanar una parte del dolor tras la tragedia.





















