Entrevista > Paco Prats / Entrenador de muay thai (Xàbia, 13-enero-1985)
El muay thai se hizo popular en nuestro país gracias a las películas de Jean-Claude Van Damme de principios de los noventa. “Más tarde las vi todas, junto a las de Steven Seagal”, confiesa Paco Prats, preparador con una enorme experiencia en este arte marcial procedente de Tailandia.
Sin embargo, estas disciplinas de contacto siempre estuvieron presentes en su familia. “Mi padre hacía judo, mi tío Juan fue durante años maestro de taekwondo y mi abuelo, según me cuentan, también boxeó de joven”, expresa Prats, campeón de España en 2011.
Desde 2019 gestiona junto a su hermano Pedro el Club Toro Prats, un centro de referencia en nuestra localidad, con alrededor de setenta alumnos inscritos. Unos años más tarde -fruto de su inquietud- introdujo la opción de personas con alguna discapacidad, “toda una lección de vida”. Su próximo reto es crear una fundación.
¿Cómo fueron tus inicios en las artes marciales?
Ya desde que era pequeño me llamaron mucho la atención los deportes de contacto, por influencias familiares. Sin embargo, el interés no creció hasta que entrené con José Miguel Cholbi y asistí a una competición en Xàbia: me dije a mí mismo “¡esto lo puedo hacer!”
«Se le denomina el arte de las ocho armas, pues empleamos puños, codos, rodillas y patadas, dos de cada»
¿Qué te atrapó exactamente de esta disciplina?
La lucha y los combates me apasionaban, ya desde que veía las películas de Van Damme o Seagal. Señalar, no obstante, que los inicios del actor belga no fueron en muay thai, como muestra el film ‘Kickboxer’ (1989), sino en el kárate.
Recuerdo un combate que televisó Canal Plus entre Mike Tyson y François Botha, el ‘Búfalo Blanco’. Lo vi junto a mi padre, vinculándome todavía más a él, y me maravilló tanto la fuerza que mostraba Tyson…
¿Cuáles son las diferencias del muay thai?
Se le denomina el arte de las ocho armas, pues empleamos puños, codos, rodillas y patadas, dos de cada. Nació en Tailandia, por la necesidad de defenderse de otras tribus, utilizando el cuerpo como un arma. Quizás por ello es un estilo de lucha muy fuerte, contundente, con golpes que pueden romper huesos.
Por eso muchos lo califican demasiado agresivo.
La lucha no es un juego de niños. El que la practica sabe dónde se mete, está reglado como un deporte de contacto. Pero entre nosotros hay mucho respeto, humildad, una gran disciplina, es un aspecto que fomentamos mucho.
Es uno de mis retos, tras muchos años como preparador. Asimismo, el muay thai también aporta suma seguridad, especialmente a personas con falta de autoestima, y bien orientado, te ayuda a evitar los conflictos.
«Aporta mucha seguridad, sobre todo a personas con baja autoestima, y bien orientado ayuda a evitar los conflictos»
¿Cuándo fundaste tu club?
En 2009 empecé a practicarlo y cuatro meses después ya combatía. Tomé las riendas del club en el que entrenaba y poco antes de la pandemia mi hermano me propuso gestionar uno propio, el Club Toro Prats Kickboxing & Muay Thai.
¿Cómo son tus entrenamientos?
Aunque son aptos para todos, obviamente exijo según el tiempo que lleven, siempre de un modo gradual. Dividimos las clases por edades -hasta doce años- y nivel, porque algunos vienen a competir y otros como modo de evadirse, de recreo o para sentirse bien física y mentalmente.
¿Has incorporado aspectos nuevos?
Considero este deporte como una herramienta perfecta para llegar a los jóvenes actuales, para hacerles entender la importancia de la disciplina, tener una vida equilibrada, en la que pueden salir de fiesta, claro está, pero no todos los días, y de una forma moderada.
Los malos hábitos pueden ser peligrosos, te pueden conducir a muchos problemas. Además de mi hermano, cuento con la colaboración de Miguel Pérez.
«Si a una persona le haces creer que puede y le das las herramientas para ello, lo acaba consiguiendo»
Tú también aprenderás de tus pupilos.
Me han enseñado que no todos comprenden las cosas igual, por eso la existencia del deporte adaptado. Pero no solo se adaptan ellos, yo igualmente debo hacerlo, a sus necesidades. Si a una persona le haces creer que puede, le das las herramientas para ello, lo acaba consiguiendo. Le hemos proporcionado la confianza que necesitaba.
¿Un ejemplo es Dora?
Exacto, Salvadora Bertomeu Rosselló, de 53 años, una persona invidente que me da energía. Empecé con ella hace dos años, también con Fran Herrera Donyet -con movilidad reducida en el tren inferior-, y ambos son tan valientes que actualmente son campeones de España y Europa de su categoría.
Remarcar, además, que la Comunitat Valenciana es pionera en este arte marcial adaptado.
¿Qué representan los dos para ti?
Son una lección de vida constante y un referente para cualquiera. En ocasiones acuden a clase con los demás alumnos, entrenan con ellos, sin miedo alguno.
Su disciplina y capacidad de trabajo es tan amplia… Todos estos méritos los ha llevado al campeonato del Mundo de Dubai (Emiratos Árabes), donde a finales de noviembre tuvieron unos más que aceptables resultados.





















