Entrevista > Jordi Peidro / Escritor y dibujante (Alcoy, 2-noviembre-1965)
Aficionado a los tebeos desde la infancia, Jordi Peidro presenta ahora ‘Insurrección’, una novela gráfica fundamentada en los sucesos acaecidos en Alcoy durante la Revolución del Petróleo, en julio de 1873, siendo ficticios los dos principales protagonistas. “Así lo he querido, porque la mía es una narración humana dentro de un capítulo histórico”, asevera.
“Las grandes figuras del momento, como Agustín Albors o Severino Albarracín, están ahí, cumpliendo el papel que les otorgó la historia”, agrega. Para la confección del libro -repleto de detalles, de todo tipo-, Peidro ha contado con la ayuda inestimable del historiador Diego Fernández, gran conocedor de ese episodio que tanto marcó a nuestro pueblo.
Lejos de saborear las mieles del triunfo, ya está enfrascado en otro apasionante proyecto, impulsado por la Universidad de Flensburg, en Alemania, del que nos contará sorprendentes pormenores. “Llevará por título ‘Siegfried, abandonados por Dios’ y espero entregarlo en marzo”, augura.
Viaje exprés a Auschwitz
Para una mejor documentación, empaparse de lo allí sucedido, Peidro viajó hace escasas fechas al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, ubicado a unos setenta kilómetros de Cracovia, en Polonia. Le acompañó en esta fugaz aventura su hijo Alejandro, responsable también de la fase de color de ‘Insurrección’.
¿Qué te interesaba en tus inicios como dibujante?
Siempre me agradó el mundo del tebeo, en ambas facetas, lector y creador. Guardo ejemplares realizados por mí ya a finales de los setenta, obviamente muy toscos; deseaba plasmar mis historias de esa manera.
Más tarde participé en diversos concursos, pues se celebraban muchísimos y en ciudades diferentes. Gané incluso algunos premios, que me propulsaron a estudiar en la Escuela de Arte: el camino posterior como profesional fue más complicado.
«He empleado a dos personajes ficticios, un médico y una proletaria, que narran la historia que quiero contar»
¿Iniciaste otras actividades?
Tuve que hacerlo, igualmente vinculadas al arte. Estuve cinco o seis años alejado del tebeo, plenamente centrado en la dirección artística de Terra Natura.
Una vez finalizado el proyecto de Benidorm sentí la posibilidad de volver a hacer tebeos y sobre 2011 comencé a colaborar con la revista ‘Xiulit’. La firma se amplió a editorial, ‘Desfiladero’, y mi actual libro es el tercero que publico con ellos.
¿Podrías hablarnos precisamente de ‘Insurrección’?
La historia que cuenta es muy potente, en el marco de la Revolución del Petróleo, ampliamente clavada en la sociedad alcoyana, mediante frases como “te arrastraré como a Pelletes”. Descubrí que había mucho mito y mentiras en torno al hecho, lo que la burguesía buscó mostrar en la prensa de la época.
¿Cuál es la trama de la novela?
Se divide en tres actos. El primero son los días previos a la revuelta; el segundo, los propios hechos en sí (9 y 10 de julio de 1873), y el tercero, las consecuencias en forma de juicios, arrestos y encarcelamientos durante catorce años.
He empleado a dos personajes ficticios, un médico (Juan Bautista Coderch) y una proletaria (Carlota), que narran la historia que quiero contar. El doctor, basado en alguien que existió, estaba vinculado al Ayuntamiento y en mi narración organiza el hospital de sangre. Ella es determinante para explicar qué pasó con los trabajadores.
«Estamos muy satisfechos de la acogida, las expectativas son buenas, así como las críticas de los que lo han leído»
La documentación habrá sido clave en todo el proceso.
Dispuse de la colaboración de Diego Fernández, profesor de historia, con el que establecí mi primer contacto hace nueve años. Me llevó al instituto en el que trabajaba, en Ibi, para que hablara a sus alumnos de mi libro sobre Paco Aura -superviviente de Mauthausen-, ‘Esperaré siempre tu regreso’.
En aquel momento él estaba focalizado en su tesis sobre la Revolución del Petróleo y me sugirió que era una muy buena historia. Sin embargo, estaba en otros temas y dejé de lado la propuesta.
¿Hasta que lo pensaste mejor?
Pasó un tiempo y sopesé que ahora sí era el momento de relatar la historia. Volví a contactar con Diego y le expuse que necesitaba que me explicara todos los detalles, teniendo claro que el protagonismo no recaería en las figuras del alcalde o Severino Albarracín.
Recuérdanos la trascendencia de Severino.
Fue un maestro de escuela y uno de los líderes de la Asociación Internacional de Trabajadores, cuya primera sede se ubicaba en Alcoy. Encabezó las negociaciones con el Ayuntamiento y estuvo muy presente cuando todo se fue de las manos.
Además, como me desveló Diego, en el momento que aparecieron las armas y los tiroteos Albarracín iba montado sobre un caballo blanco, llamando todavía más la atención.
«Severino Albarracín, maestro de escuela, encabezó las negociaciones con el Ayuntamiento en la Revolución del Petróleo»
¿Tu creatividad procede del niño que llevas dentro?
Sin duda, ciertamente estoy ya en otros proyectos, siendo incapaz de decir no a nada, quizás porque me sigo sintiendo como un niño.
Hacia fuera soy un señor mayor, recién cumplidos los sesenta, pero cuando miro para dentro me veo a mí mismo cuando tenía trece o catorce años y me iniciaba en los tebeos. Mi espíritu es ése, con toda la experiencia acumulada.
¿Cómo fue la presentación del libro, en la UPV de Alcoy?
Tuvo lugar el 5 de diciembre, acudió muchísima gente y se agotaron todos los ejemplares que portamos. Estamos muy satisfechos de la acogida, las expectativas son buenas, así como las críticas de los que lo han leído.
¿En qué consiste tu nueva ilusión profesional?
En abril de 2024 recibí un correo electrónico procedente de la Universidad de Flensburg (Alemania), firmado por el cubano Erduin Pérez de la Vega, profesor de castellano. Desconocía por completo esa ciudad, incluso dónde estaba situada, en la frontera con Dinamarca.
Me convocaba a unas jornadas de antisemitismo, para que diera una charla en la universidad. Mi sorpresa fue mayúscula, consciente que no soy un experto en la materia. Su respuesta fue que estaban trabajando en la versión alemana del libro que dediqué a Aura, ¡sin yo saber nada!
«Mi sorpresa fue mayúscula cuando fui convocado por una universidad alemana para dar una charla sobre antisemitismo»
’Esperaré siempre tu regreso’.
En esa novela trato de una forma colateral el Holocausto, aunque la base de la historia son los republicanos españoles que estuvieron presos en los campos de concentración nazis.
Marché allí un mes más tarde, en mayo de 2024, y di la charla, en castellano. Descubrí que el proyecto -pese a que lo lideran desde Flensburg- está vinculado con una universidad de Rumanía, otra de Francia y la Complutense de Madrid.
¿Querían algo más de ti?
La segunda noche el cubano me llevó a ‘Porticus’, considerado el pub más antiguo de Europa. Coincidimos en el local con el jefe del departamento, el alemán Marco Bosshard, y ambos me cuestionaron sobre el libro de Aura, el número de ventas y lo que había cobrado.
Sin pudor alguno les conté que cobro el 10% de cada ejemplar vendido, que no me había hecho rico (ríe). Me comentaron la edición del gobierno alemán de ‘Esperaré siempre tu regreso’ en una prestigiosa colección para universidades y centros educativos.
¿Ahí quedó el asunto?
En absoluto. Tres meses después recibí otro correo, de nuevo de Erduin, en el que me invitaba a unas jornadas latinas en Flensburg; quería que presentara uno de mis libros en el evento. Regresé a la ciudad germana y la primera noche volvimos a encontrarnos los tres en ‘Porticus’.
Salió de nuevo el tema del libro de Aura y les pregunté si me estaban haciendo una propuesta. Su respuesta fue afirmativa, por eso querían saber honorarios, pues del gobierno alemán podrían obtener una especie de beca para elaborar el tebeo.
«En un primer momento rechacé la propuesta de Flensburg, sentía que no tenía nada más que contar y me iba a repetir»
¿Cuál fue tu respuesta inicial?
Les expuse que no, sobre todo porque ya estuve en los campos de concentración tres años, para completar la novela de Paco y acabé exhausto. Además, les confesé que no tenía nada más que contar y tenía la sensación de que me repetiría.
Pero en el segundo viaje me señalaron la existencia de una biografía de este señor, Siegfried Mier, escrito en primera persona por una periodista.
¿Cambiaste entonces de opinión?
Adquirí ese libro y los diferentes documentales en los que aparecía el personaje, fallecido en 2020. Observé que uno de los vídeos estaba firmado por Rosa Abrines, documentalista de València a la que conozco; contacté con ella y me facilitó la entrevista en bruto.
La visioné y comprobé que todavía había más información. Supe de inmediato que sí había una historia distinta a la ya narrada por mí, con la visión de un niño.
¿Similar a la de Ana Frank en Ámsterdam?
Sí, y la parte que más me interesó fue que el padre de Siegfried, natural de Rumanía, era sumamente religioso y no paraba de decirle a su hijo que se preocupara, que Dios les protegería.
Pero el pequeño pronto se dio cuenta que si había algún Dios eran los prisioneros soviéticos que plantaban cara a los nazis. Ése es el concepto que me interesaba, descubrir qué pensaba un menor en esos terribles años.
«Adquirí una biografía de Siegfried y supe que había una historia distinta a la explicada por mí, con la visión de un niño»
¿Ya tiene nombre el tebeo?
Provisionalmente, ‘Siegfried, abandonados por Dios’, y se publicará tanto en castellano como en alemán. De hecho, ya están haciendo las traducciones de las partes que les he enviado.
Mi idea es acabarlo en marzo, para que casi inmediato puedan tener una versión digital. El libro en físico intuyo que estaría en septiembre.
El proyecto es apasionante.
E ilusionante, también porque me llegó sin esperarlo. Otra espinita que me saco es esta relación con varias facultades, pues por circunstancias no pude ser universitario y era algo que estaba pendiente.
Estoy satisfecho del guion escrito, he comenzado a dibujarlo y pienso que tiene muy buena pinta.
Por cierto, ¿cómo surgió la idea de ‘La Era del Acuario’?
En 2011 hice junto a dos amigos el Transiberiano, tren que une Moscú y Pekín, parando en Ulan Bator (Mongolia) para atravesar el desierto de Gobi. Nada más regresar me inventé una historia de un tipo que está en plena crisis de los cuarenta y que emprende la misma aventura.
Allí le suceden infinidad de historias, la mayoría cómicas, pues se cruza con personajes estrafalarios y Corto Maltés -el dibujo de Hugo Pratt- se le aparece continuamente, haciéndole un poco de Cicerone. La novela gráfica, con pequeños cambios y presentarla en un concurso, vio la luz en 2018.



















