Entrevista > José Luís Martínez Martínez / Cronista oficial de Utiel (Utiel, 20-abril-1951)
El pasado de Utiel es tan rico como complejo. Tras la trágica pérdida de los archivos en 1936, la labor de reconstruir nuestra memoria recae en figuras como José Luis Martínez. Nuestro cronista oficial desde el año 2022 nos desvela en esta entrevista los entresijos de una historia que late bajo el suelo, pero sobre la que lleva investigando y escribiendo toda su vida.
Desde su perspectiva como historiador, ¿qué impulsa su interés por investigar el pasado de Utiel?
A mí, desde que estudié Historia, me ha fascinado la de mi pueblo. En 1936 ardieron los archivos municipales, parroquiales y de conventos. Gran parte de nuestra historia debe ser reescrita por nosotros mismos, los utielanos, pues es una labor que nos atañe directamente por ser nuestra propia identidad local.
Habiendo publicado ya veinte libros sobre Utiel, ¿cómo define usted la figura del cronista hoy?
Es un término honroso, pero con carga decimonónica. Hoy la labor es de especialistas que aportan estudios monográficos. Veo al cronista como un organizador honorífico y rector, no protagonista. Es quien recopila y reorganiza los descubrimientos inéditos para enriquecer nuestra visión del pasado integrando ciencias como la arqueología.
Considerando que Utiel perteneció a Cuenca hasta el siglo XIX, ¿cómo afecta esto a su investigación?
Los archivos están en Cuenca, tanto el provincial como el diocesano. Investigar allí supone pasarse horas leyendo legajos amarillentos con ese olor especial a papel viejo. A veces te dejas la vista sin sacar nada claro, pero al día siguiente descubres algo fascinante para Utiel. Es un mundo que proporciona placeres únicos.
«Se está tomando conciencia de que las bodegas y tinajas son tesoros artísticos»
Tras ser nombrado cronista por unanimidad, ¿qué significó para usted el respaldo de las asociaciones locales?
Fue una satisfacción inmensa. No solo votó la corporación, sino que el expediente fue respaldado por las asociaciones deportivas y culturales, las entidades vivas de mi pueblo. Estaré eternamente agradecido, eso me da fuerzas para profundizar más y trabajar para que la historia de la gente de Utiel se conozca.
¿Podría destacar algún episodio bélico que marcara profundamente el carácter histórico de nuestra tierra?
La guerra napoleónica fue muy cruenta aquí. Utiel protagonizó la batalla del Tollo, reconocida con la laureada de méritos junto a hitos como Bailén. La invasión francesa fue dura porque somos el paso natural entre Madrid y Valencia. También las guerras carlistas fueron capítulos especialísimos y extremadamente duros para nuestra sociedad.
Sobre la Guerra Civil Española, ¿qué aspectos quedan todavía por estudiar de ese periodo?
Es lo más reciente y el recuerdo aún perdura. Hubo un número elevado de fusilados en ambas partes. Al arder los archivos en el 36, perdimos muchísima documentación directa. Es un capítulo que requiere seguir desarrollándose y ampliándose, pues hay muchos flecos que investigar para comprender totalmente lo que ocurrió.
«Veo al cronista como un organizador honorífico y rector, no protagonista»
Explíquenos la relevancia que tuvo Utiel como centro administrativo y económico en siglos pasados.
Utiel siempre tuvo importancia política. Cuando los Reyes Católicos instauraron los corregidores, Utiel fue de las villas en recibir uno. Además, en el siglo XIX, el desarrollo del monocultivo de la vid nos dio fama internacional. Exportábamos vinos a Francia, Suiza e Italia en un momento económico brillante que marcó nuestro desarrollo.
Viendo el panorama cultural actual, ¿qué papel juega la juventud en la preservación del patrimonio?
Hoy tenemos una generación de jóvenes con un nivel académico excelente. Sociedades como la Cultural Serratilla están formadas por gente joven preocupada por el patrimonio etnográfico. También en el teatro o en las bandas de música participan muchísimos chavales. Ellos regirán los destinos del pueblo y son un futuro muy prometedor y alegre.
«La Guerra Civil es un capítulo que requiere seguir desarrollándose y ampliándose»
¿Cómo ha transformado la era digital el trabajo cotidiano del historiador y del cronista?
Facilita mucho la tarea. La Hemeroteca Nacional realiza una labor meritoria digitalizando la prensa, especialmente la del siglo XIX. Allí encontramos información sabrosa sobre nuestra historia reciente. Aunque la tecnología ayuda, el trabajo sigue siendo paciente y silencioso. Hay que contrastar y estudiar cada dato con rigor para que sea útil.
En estos momentos, ¿en qué nueva investigación se encuentra usted sumergido trabajando?
Llevo dos años recopilando datos sobre el siglo XIX y la Restauración. Es un periodo trascendental que incluye desde el reinado de Isabel II hasta la Segunda República. Es imprescindible conocer este siglo para entender el desarrollo del siglo XX. Estoy analizando el nacimiento de los partidos políticos y las elecciones municipales.
Para concluir, ¿qué importancia tiene para el pueblo la reciente recuperación de las bodegas subterráneas?
Utiel está tomando conciencia de que las bodegas y tinajas son tesoros artísticos. En el casco antiguo, casi todas las casas tienen una cueva. Recuperar este patrimonio es vital porque, si se pierde, no se recupera. Es la manifestación palpable de nuestra cultura e historia, y debemos dedicar especial interés en preservarlo.





















