Entrevista > José Canales / Director Comité Antisida València (Madrid, 29-junio-1984)
En las últimas décadas la situación del VIH ha mejorado de forma notable gracias a la prevención, el diagnóstico precoz y los tratamientos que permiten a las personas con la enfermedad llevar una vida plena.
Sin embargo, tal y como confirma el comité Antisida de València, pese a los progresos médicos y sociales, el estigma y los prejuicios siguen presentes. Muchos mitos persisten en torno a la transmisión y al día a día de quienes conviven con el virus, lo que evidencia que la lucha contra el VIH no es solo sanitaria, sino también cultural y social.
Mitos y prejuicios
En la Comunitat Valenciana actualmente hay 15.443 personas recibiendo tratamientos antirretrovirales, y al año aparecen más de cuatrocientos nuevos casos. Sin embargo, existen muchas más personas viviendo con VIH que todavía no lo saben. Por ese motivo es especialmente importante fomentar el diagnóstico precoz y opciones preventivas.
Se acaba de publicar ‘El Cuaderno de Adherencia en VIH’, un proyecto del Grupo OAT (consultoría especializada en salud) y la Fundación Weber. Es la primera guía práctica que analiza la importancia e impacto de la adherencia al tratamiento y prevención en VIH, desde una visión multidisciplinar.
¿Los 80 y los 90 fueron los peores años?
Exacto, el VIH se identifica oficialmente en 1981 en Estados Unidos, los 80 y buena parte de los 90 fueron años durísimos. Hasta 1996, con la llegada de la primera terapia antirretroviral, no existían tratamientos eficaces.
Las personas afectadas dependían casi exclusivamente de asociaciones como la nuestra, que surgieron para ofrecer apoyo entre afectados, familiares y amigos. Había un enorme desconocimiento y mucho miedo. Nuestra asociación nace precisamente de esa necesidad de sostenerse ante el rechazo social, laboral y familiar.
«La principal vía de contagio actual es la sexual»
¿Todos los tratamientos son de por vida?
Es una medicación crónica. Actualmente existen dos pautas: el tratamiento diario y la inyección bimestral. Además, en Europa ya se trabaja en una inyección semestral. La innovación es constante, pero sigue siendo medicación de por vida.
La esperanza de vida ha mejorado. ¿Y la calidad de vida?
Ese es el gran reto. Hemos logrado una esperanza de vida similar a la de la población general, pero ahora lo importante es vivir bien esos años. No basta con sobrevivir, tenemos que mejorar la calidad de vida.
¿El perfil sigue siendo el mismo?
Generalmente hombres gais o bisexuales, españoles, entre 30 y 45 años. Lo que sí hemos visto este año es un aumento de nuevos diagnósticos en personas migrantes, que ya suponen aproximadamente el 50-55 % de los casos recientes. Y no olvidemos que también afecta a mujeres.
«Los 80 y 90 fueron años durísimos»
¿Persiste el riesgo de contagio, aunque se hable menos del tema?
No diría que se haya olvidado, pero sí necesitamos reforzar la prevención. En España seguimos registrando unas 3.000 nuevas infecciones al año. En la Comunidad Valenciana, el último dato de 2023 indica 432 diagnosticados.
¿Sigue existiendo estigma en torno al VIH?
Sí, persiste. En ocasiones es más sutil, pero continúa presente. Es fundamental insistir en que el VIH no pertenece a un grupo específico, está relacionado con prácticas sexuales, no con identidades.
En los 80 y 90 una vía importante era el consumo de drogas inyectadas, hoy esa vía se ha reducido muchísimo y la principal vía actual de contagio es la sexual.
¿Los métodos de prevención han mejorado?
Exactamente, ahora hablamos de prevención combinada. No se trata solo del preservativo, sino también de incorporar nuevas herramientas como la PREP, una pastilla diaria que previene la transmisión del VIH. Es el mismo medicamento que usamos las personas afectadas, y su eficacia está demostrada.
«No basta con sobrevivir, tenemos que mejorar la calidad de vida»
¿Cuáles son los desafíos pendientes que destacarías hoy?
Tres principalmente. Primero, mejorar el acceso y la información sobre la prevención combinada, especialmente la PREP. Segundo, reforzar la educación sexual, que sigue siendo insuficiente. El cuidado de la salud sexual no puede fomentarse desde el miedo.
Y tercero, combatir el estigma, que continúa afectando a la salud mental, laboral y social de las personas con VIH. Aunque hemos avanzado muchísimo en el ámbito clínico, el estigma sigue siendo una barrera que condiciona vidas.
¿Consideras que las nuevas generaciones están bien informadas?
Tenemos mucha información, pero el reto es cómo hacerla llegar. No creo que la población se haya relajado, sino que las administraciones sí lo han hecho. No basta con mensajes globales o con campañas sin impacto. Hay que empoderar a la población con información clara, cercana y efectiva.
¿Qué te gustaría transmitir para finalizar?
Quiero destacar que en la Comunidad Valenciana tenemos una red de entidades que defendemos los derechos de las personas con VIH, con programas de atención, prevención y apoyo. Cualquier persona puede acercarse a nuestras redes o páginas para conocernos y participar.





















