Entrevista > Mario Cuerda / Diseñador gráfico y director creativo (Crevillent, 8-julio-1969)
De formación autodidacta, pese a después cursar algún máster, “de un año máximo”, el diseñador Mario Cuerda puede presumir que su primer logotipo lo realizó con ¡quince años!, “para la tienda de un amigo”.
Con esa edad, de hecho, era habitual que diseñara los azucarillos de los bares de nuestra localidad. “Escribía frases como ‘Especialidad en paellas’, con ayuda del rotulador rotring”, expresa mucho después.
Son ya muchos los años de experiencia que le contemplan, como nos relatará. Quizás por eso ha decidido parar, “lo necesitaba”, para arrancar este 2026 con más fuerza. También nos dará su punto de vista sobre la Inteligencia Artificial, ya presente en nuestras vidas.
¿De dónde procede tu enorme creatividad?
Mi padre (Emilio Cuerda) nos educó en las artes, tanto a mí como a mi hermano menor, José. Era docente y se ocupó que tuviéramos más lápices y blocs que otros juguetes, no le interesaban.
Fallecido hace dos años, era todo un personaje: le dieron la Cruz de Alfonso X El Sabio y de la Cancillería Holandesa por sus méritos en la educación.
Una vez finalizado bachiller, ¿qué hiciste?
Fue lo único que me exigió mi padre, quien después me ofreció marchar a Barcelona o València, de las pocas ciudades donde era posible cursar diseño gráfico. Pero rechacé ambas opciones, pues me sacaba más dinero que la paga que me daba.
Me apunté entonces a la Escuela de Arte de Orihuela, aunque poco duré, apenas tres meses. Vi un anuncio como diseñador en una firma de etiquetas, me presenté y estuve con ellos once años.
«Mi padre, Emilio Cuerda, nos educó en las artes, quiso que tuviéramos lápices y blocs en lugar de juguetes»
¿Comenzaste allí a marcar tu estilo?
En esta compañía aprendí muchísimo, bajo presión. Sobre todo, mejoré en el proceso fotomecánico, pues más allá del diseño me encargaba del resto.
Seguía haciendo trabajos externos, para restaurantes u otras empresas, aunque mi estilo no estaba todavía del todo definido.
¿Ahora sí?
En parte sí, pero para mí la técnica no es lo importante, es la idea. A continuación, resolverlo de una manera u otra carece de importancia, pues manejo diferentes métodos, con el iPad, a mano, algo que muy pocos diseñadores gráficos hacen…
Mi punto fuerte, por decirlo así, es la constancia. Me pongo con un proyecto -un reto- y me da igual las horas, trabajo por objetivos: varias noches las he pasado en el despacho, volvían los compañeros y me decían “¿qué haces aquí tan temprano?”
¿Cuál ha sido tu trabajo más relevante?
Estoy especialmente orgulloso de haber preparado en 2000 y 2001 los dosieres para que fueran nombrados Patrimonio de la Humanidad tanto Palmeral de Elche como Misteri d’Elx. Recuerdo, además, que el primero lo llevé en coche hasta París, debido a que la empresa de transportes nos cobraba una barbaridad.
En la capital francesa me encontré con Eduardo Zaplana, en aquel momento presidente de la Generalitat Valenciana, y el entonces alcalde de Elche, Diego Maciá.
«Entre mis logros, los dosieres para que Misteri d’Elx y Palmeral fueran nombradas Patrimonio de la Humanidad»
¿Destacamos alguno más?
Haber colaborado con exposiciones didácticas para los ayuntamientos de Elche o Gandia. Fue impactante que un crevillentino cambiara la imagen corporativa del escudo de Elche (ríe), lo tomaron casi como una irreverencia.
Dinos las principales dificultades de tu trabajo.
Que el cliente no lo tenga claro. Por eso es determinante que siempre acuda un diseñador o un creativo a las reuniones, porque captamos la idea mucho antes.
Me presentaba con mi bloc y mientras escuchaba iba dibujando, fraguando los primeros bocetos. Después me preguntaban por esos borradores, indicando aquello de “¡Mario lo ha pillado al vuelo!”
¿Procede ese instinto de tu padre?
Sin duda. El ejerció también como diplomático y me enseñó que en las reuniones estuviera callado, escuchando y que solo contestara si me preguntaban. Me repetía una y otra vez, “no intentes vender nada, para eso están los comerciales”.
«Al final la IA convivirá con nosotros, falta que se normalice y se legisle, pues bebe de muchas fuentes»
¿Cómo nos va a afectar la IA?
Ya hemos vivido momentos parecidos, cuando decían que los ordenadores no iban a servir tras el Efecto 2000 y que nadie iría a los cines por culpa de Netflix. Al final la IA convivirá con nosotros, falta que se normalice y se legisle, pues bebe de muchas fuentes.
Pero no lo pueden hacer de trabajos protegidos con derechos de autor. No podemos ir con miedo los diseñadores, por ejemplo, aunque sí debemos formarnos. Ya la estoy tanteando.
¿A qué segmento dañará especialmente?
Considero que a otros antes que a los creativos, porque si nadie le da órdenes a la IA… Insisto, tarde o temprano se legislará, por lo menos en Europa.
¿Qué estás haciendo ahora?
He empezado a confeccionar mi book, tras algo más de un año sabático. Han sido 33 sin parar y necesitaba reposar, para arrancar este 2026 focalizado en el desarrollo museístico.





















