Entrevista > Glenda del Monte / Pianista y cantante (La Habana, Cuba, 11-marzo-1983)
Cuba, pese a sus complicaciones, es un país que siempre ha apostado por la cultura de sus ciudadanos. Un ejemplo es Glenda del Monte, quien procede además de una familia muy musical, “mis abuelos ya eran artistas, mi madre canta y mi padre toca trompeta, percusión…”
De niña acudía a todas las actividades o eventos relacionados con la música. “Producto de esta pasión quise probar varios instrumentos, quedándome con el piano, el único que no tenía que transportar”, rememora. Le atrapó desde el primer instante, gracias a sus docentes.
Alejandro Sanz
Casi de inmediato su talento le llevó a Canadá, Toronto principalmente, y Estados Unidos (Nueva York y Miami), donde se unió durante una década a la banda de Alejandro Sanz. Nos desvelará alguna anécdota de esos años frenéticos.
De gira con el autor de ‘Corazón partío’ coincidió con el polifacético músico Carlos Martín, al que hoy le une una relación sentimental. Fruto de ello Glenda se afincó a València, donde además de proseguir en sus proyectos musicales -fue nominada a un Latin Grammy-, imparte clases de piano, canto y ensemble en la Escuela Berklee.
¿Cómo recuerdas tus años en el conservatorio?
La educación en Cuba es muy completa y más allá de las clases musicales recibía del resto de asignaturas. Una de mis profesoras había estudiado en la antigua Unión Soviética y ofrecía unos programas estrictos.
«Salí de Cuba en 1998, con quince años, para formarme en el Royal Conservatory of Music de Toronto»
¿Cuándo entró el canto en tu vida?
Después de dos años en el Conservatorio de La Habana, mis padres fundaron una banda. Asistía a los ensayos, inquieta, deseosa de saber qué hacían.
Me aprendía las letras de las canciones, junto a mi primo Dayron, y poco a poco fui asumiendo los acordes, aunque inicialmente era un juego.
¿Dejó de serlo en Canadá?
Mis padres marcharon de gira por Toronto y Montreal, en 1998, y mediante un casete me consiguieron una invitación para un concurso de piano, al que asistí y gané una beca para el Royal Conservatory of Music.
De esta forma salí de Cuba, mi país, al que tanto amo y al que he regresado muchas veces, pero ya de visita. Siento mucha nostalgia por la isla, son mis raíces.
¿De qué modo prosiguió tu formación?
Seguía tocando con mis padres y progresando, porque Canadá en general es un país multicultural. Coincidí con músicos de todo el planeta (Corea, Perú, India…), que me ayudaron a seguir encontrando mi camino como creadora.
Sonoramente me nutrió muchísimo, especialmente a la hora de componer. Fueron casi quince años en Toronto, elaborando entre otros proyectos el grupo ‘New Cuban Generation’.
«En ocasiones coincidíamos en aeropuertos con fans de Alejandro y era muy bonito conocer sus historias»
¿Surgió entonces ir a Miami, Florida?
En realidad todo resultó muy orgánico, pues no tenía pensado irme. Pero tras licenciarme y grabar el primer disco en Canadá, sobre 2010, quise probar otra escena, un nuevo lugar. Al salir de Cuba creo que tengo la capacidad de adaptarme a casi cualquier país.
Albergo familiares en Miami y decidí explorar dos o tres meses, compartir vivencias con otros músicos, que me contaran cómo se trabaja en Florida… Fui haciendo actuaciones y paulatinamente me sentí cómoda; el clima también influyó (ríe).
Cuéntanos cómo te vinculas a Alejandro Sanz.
Estaba trabajando en mi proyecto en Miami, junto a otros artistas latinos. Conocía precisamente a uno de sus teclados, Selan Lerner -de mis años en Toronto-, y en una época que buscaban a mujeres músicos mi nombre le llegó a Mike Ciro, director musical de Alejandro.
Hice una serie de pruebas, les debí gustar y me propusieron irme de gira con el espectáculo. No lo dudé, Alejandro es un artista muy conocido, al que admiro sobremanera; era 2015 y he estado diez años de gira con la banda.
¿Nos puedes desvelar alguna anécdota?
Fueron años increíbles, porque Alejandro arrastra a miles de fans. Me asombraba coincidir con algunos de ellos en diversos aeropuertos; fue bonito conocer las historias de esas personas que le siguen y le apoyan de una manera incondicional.
«Fui nominada a los Grammys en 2022 por ‘Ella’, disco grabado junto a la violinista Daniela Padrón»
¿Aparte tenías tu propia carrera?
Por supuesto, porque la gira duraba tres meses, entre conciertos y ensayos. Estuve muy a gusto con Alejandro, pero han sido diez años, la vida son ciclos y me gusta probar nuevos retos musicales, como mi proyecto personal y el disco ‘Elipsis’, junto a Pedrito Martínez, Antonio Sánchez y Michael League.
¿Fuiste nominada a los Latin Grammys por ese trabajo?
No, fue en 2022 por ‘Ella’, disco grabado con Daniela Padrón, violinista venezolana. Producido por Julio Bague y Larry Coll, cuenta con temas de compositoras latinoamericanas. Se trató de un reto muy especial como artista y arreglista.
¿Qué otros trabajos has hecho?
‘Q-ban Mixology’, mi primer disco, ‘Kaleidoscope’ y obviamente colaboraciones con ‘Plena 79’, la banda de Carlos Martín.


















