Entrevista > Kevin Koffy Illueca / Campeón del mundo de Kickboxing (Utiel, 8-abril-1998)
Kevin Koffy ha vuelto a lo más alto. El luchador de Utiel, ciudadano honorario de nuestra tierra, ha revalidado su título de campeón del mundo de kickboxing en Abu Dabi. Tras un año marcado por la tragedia de la dana, Kevin nos habla de superación, disciplina y el orgullo de representar a sus vecinos desde el tatami.
¿Qué sensaciones tienes después de esta gran victoria lograda en Abu Dabi?
Bueno, sensaciones únicas. Ya soy un poco más consciente, han pasado unos días. Aparte también ya lo he vivido, ya sé lo que es, pero repetir y en la circunstancia del año tan difícil que hemos tenido, pues aún se realza más o lo valoro más ese campeonato.
¿Has sentido este éxito de forma más intensa que el que lograste en 2021?
Soy mucho más consciente de lo difícil que es, después de todo lo que hemos vivido, de lo que hemos pasado y de todo lo que nos ha costado. Conseguir una vez puede ser suerte, pero cuando lo consigues dos veces, igual la suerte ya empieza desaparecer.
¿Cómo consigues mantenerte en la élite mundial compaginando tu carrera con el trabajo?
Es lo complicado, mantenerse en lo más alto cuando tienes una cierta edad. Es un deporte del que desgraciadamente no puedes vivir. Tengo veintisiete años y trabajo de maestro en un colegio. Tengo que compaginar ser maestro, dar clases en el gimnasio y aparte entrenar. Exige mucho tiempo.
«Tengo que compaginar ser maestro, dar clases en el gimnasio y aparte entrenar. Exige mucho tiempo»
¿De qué manera influyó la dana en tu preparación física y en tu calendario?
Influyó en el campeonato de Europa de Grecia del año pasado. Fue justo el sábado después de la dana y no pude asistir. Llevas muchos meses preparándote y no poder asistir por causa mayor es una faena. Pero en aquel momento decidí quedarme porque sentía que mi gente me necesitaba.
¿Por qué fue tan importante para ti permanecer en el municipio durante esos días?
Sentía que mi gente me necesitaba, mi pueblo, mi familia, todo el mundo. Todo lo que me pudiese quedar a echar una mano creo que era correcto y, a día de hoy, pienso que no me equivoqué. Han costado siete meses poder volver a decir: voy a entrenar en casa.
¿Cuál fue el proceso para recuperar vuestro gimnasio familiar tras los daños sufridos?
Entrenábamos en el club de natación, que nos cedió una parte de las instalaciones. Nos íbamos adaptando sin dejar de competir. Este año no he podido salir al extranjero porque todo mi tiempo ha sido dedicado a rehacer el gimnasio lo antes posible. La suerte ha sido recuperarlo en verano.
«Cuidamos mucho el trato con los niños para que la base del deporte crezca»
¿Sientes que ser ciudadano honorario de Utiel aumenta tu compromiso con la localidad?
Sí, exacto. Ya no por el nombramiento, sino porque lo siento así. Si allá donde vivo requieren de ayuda, necesito ayudar. Eso no quita que el amor que le tengo al pueblo de Utiel lo repetiría una y mil veces. Esperemos que no haga falta.
¿Podrías describirnos cómo es tu exigente rutina diaria para estar al máximo nivel?
Hago malabares. Me levanto a las seis de la mañana, me voy a Valencia al colegio y estoy hasta las cinco dando clases. Vuelvo a Utiel, me pongo a entrenar a las siete y subo a casa a las once. Preparo la cena y me acuesto tarde. No hay otra.
¿Es la disciplina mental el factor clave cuando las fuerzas flaquean al final del día?
Los martes y jueves doy clases en el gimnasio hasta las nueve de la noche. Cuando ya a nadie le quedan ganas, me pongo a entrenar. Mi mente es el mayor terrorista y yo no negocio con terroristas. Intento no pensar. No te apetece, pero lo tienes que hacer.
«Conseguirlo una vez puede ser suerte, pero cuando lo consigues dos veces, igual la suerte ya empieza desaparecer»
¿Hay un cambio de mentalidad en los padres respecto a la práctica del kickboxing?
Cada vez son menos reacios y está mejor visto. Se ha olvidado el estereotipo de que el practicante era el macarra del pueblo. Ahora los padres miran con quién dejan a su hijo. Nosotros cuidamos mucho el trato con los niños para que la base del deporte crezca.
¿Hasta qué punto está ganando popularidad este deporte entre las mujeres de la comarca?
Aproximadamente el 70% de nuestros deportistas son chicas. Eso dice mucho. Les gusta, se les da bien y si prueban, repiten. Es una señal de que por desconocimiento no practicamos ciertos deportes, pero el hecho de probar nos abre muchas puertas. Va más allá de lo que parece.
¿A quién dedicarías este nuevo éxito que has traído de vuelta a casa?
A todas las personas que me han apoyado, tanto gente de Utiel como de fuera. También a mi familia y mis amigos, que son los que verdaderamente me aguantan. Y por último al jefe, que es mi padre y entrenador, porque sin él esto no hubiese sido posible.





















