Algo más de sesenta años después de que se le fuera otorgada, Altea ha iniciado el proceso que permitirá retirar la primera Medalla de Oro de la Villa concedida al dictador Francisco Franco en 1964, un reconocimiento otorgado en plena campaña estatal con los que el Movimiento celebraba los ‘25 años de paz’ y que permanecía en vigor pese al avance de la legislación sobre memoria democrática.
La decisión se produce tras el revuelo causado después de que algunos medios de comunicación se hicieran eco de que la Villa Blanca mantenía en su historial institucional este reconocimiento, desconocido por la corporación actual y que se ha confirmado tras revisar el Archivo Municipal. Por ello, el alcalde ha señalado que el Ayuntamiento “adecuará su historia a los valores democráticos presentes y corregirá una distinción heredada de un periodo sin libertades”.
Homenaje nacido de la propaganda franquista
El acuerdo plenario del 26 de noviembre de 1964, presidido entonces por el alcalde José María Planelles, se adoptó en el marco de una campaña nacional diseñada para fortalecer la imagen del dictador como garante de estabilidad. Aquel año, municipios de toda España concedieron medallas, placas y honores a Franco como muestra de adhesión al régimen.
La Revista Altea, el boletín municipal de la época, reflejó textualmente la motivación de la distinción: “testimonio y gratitud por la Paz que ha sabido deparar a todos los españoles” y por los beneficios “morales y materiales” atribuidos al dictador. Una narrativa que encajaba con el mensaje oficial del franquismo, que presentaba una irreal imagen de prosperidad y orden mientras ocultaba la represión política y la falta de democracia.
De hecho, tal y como demuestran numerosos documentos históricos, ese reconocimiento no fue un gesto aislado, sino parte de una estrategia propagandística que buscó vincular a ayuntamientos y entidades locales con la imagen del dictador, aprovechando actos públicos y distinciones honoríficas para reforzar la autoridad del régimen.
Este reconocimiento fue otorgado en 1964 durante la campaña franquista de los ‘25 años de paz’
Entrega solemne en El Pardo
Aunque la aprobación plenaria tuvo lugar a finales de 1964, la entrega oficial de la Medalla de Oro de Altea se celebró el 3 de marzo de 1965 en el Palacio de El Pardo. Allí, Franco recibió a una delegación alteana encabezada por el propio alcalde Planelles, acompañado de los tenientes de alcalde Francisco Orozco y Vicente Zaragozí, el secretario municipal Joaquín Ferreres y el secretario local del Movimiento, Joaquín Pérez Montaner.
Durante la audiencia, el dictador estuvo acompañado del entonces ministro de Gobernación, Camilo Alonso Vega, y del gobernador civil de Alicante, Felipe Arche Hermosa. La delegación entregó una medalla con la inscripción ‘A Francisco Franco, eterna gratitud’, así como un regalo artístico: el cuadro ‘Almendros en flor’, del pintor Benjamín Palencia.
En 1965 tuvo lugar la entrega oficial, en El Pardo
Adecuación a la memoria democrática
Desde entonces, han pasado algo más de seis décadas y el actual contexto social, político y legislativo español ha variado profundamente. De hecho, la aprobación de la Ley de Memoria Democrática obliga a las instituciones a revisar honores concedidos a figuras vinculadas al franquismo y a retirar distinciones que mantengan la exaltación del régimen o sus responsables.
El actual primer edil ha explicado que el expediente de revocación tiene por objetivo devolver al municipio “la coherencia institucional con los valores democráticos actuales”. El proceso incluirá la anulación del acuerdo plenario de 1964 así como el estudio de la posible recuperación física de la medalla, cuyo paradero se desconoce. De encontrarse en archivos, colecciones o instituciones vinculadas al franquismo, el consistorio valorará solicitar su devolución.
El paso dado por la Villa Blanca es avalado por la Ley de Memoria Democrática
Una página pendiente
La apertura de este expediente sitúa a Altea entre los municipios que han emprendido la revisión de distinciones honoríficas concedidas en el pasado a figuras del régimen. En toda España, varios consistorios están eliminando títulos honoríficos, medallas y reconocimientos otorgados a Franco y a otros responsables de la dictadura, en un proceso de adecuación histórica que pretende corregir los vestigios simbólicos heredados.
El Ayuntamiento considera que la anulación de la Medalla de Oro concedida al dictador supone un paso necesario para completar el proceso de revisión de su historia institucional. La corporación recalca que no se trata de borrar el pasado, sino de contextualizarlo y corregir actos que hoy resultan incompatibles con los principios democráticos.
Valores de respeto y democracia
Zaragozí ha subrayado que la medida tendrá un valor simbólico importante, “no solo por el contenido del acuerdo de 1964, sino porque representa el cierre de uno de los últimos vestigios formales del franquismo en el municipio”. Una vez tramitado el expediente, la distinción quedará oficialmente sin efecto.
El consistorio espera que la actualización de estos elementos históricos contribuya a reforzar una memoria institucional basada en el respeto, la pluralidad y la defensa de los derechos democráticos, valores sobre los que se sustenta la Altea contemporánea.





















