Corría la primavera de 2017 cuando los primeros ejemplares de AQUÍ en Alicante tomaron las calles de esta ciudad. Ya en nuestro número original incluimos un artículo contando la curiosa historia sobre cómo en 1860 el primer submarino del mundo fue fabricado y probado en el puerto alicantino.
Desde entonces hemos seguido relatando todo tipo de curiosidades ocurridas en ‘la millor terra del món’ a través de artículos históricos. Muchos de ellos no habrían sido posibles sin la involuntaria pero esencial colaboración de un cronista que recopiló la historia de Alicante como nunca antes se había hecho a través de un libro esencial, que ahora cumple 150 años.
Por eso en esta ocasión hemos querido recordar al alicantino que probablemente más nos ha ayudado a conocer nuestro propio pasado.
Primeros pasos
Rafael Viravens Pastor nació el 7 de febrero de 1834. Era hijo de un militar alicantino llamado Francisco y de una noveldense denominada Josefa. Cuando llegó al mundo su familia no se encontraba en una posición económica muy boyante, y tuvo que ponerse a trabajar en oficios de poca monta desde su adolescencia. Sin embargo, él tenía claro que su vocación no era la de dedicarse a trabajos manuales.
Quizás por esto decidió meterse en política. En aquella España del reinado de Isabel II fue precisamente cuando se crearon las primeras agrupaciones políticas, y Rafael se afilió al Partido Moderado (más adelante al Partido Conservador).
De esta forma logró progresar profesionalmente. Primero ocupó un puesto como administrativo en la Fábrica de Tabacos (actualmente llamada ‘Las Cigarreras’), luego fue nombrado director del antiguo hospital de San Antón, y posteriormente entró como funcionario del Gobierno Civil (actualmente llamado Subdelegación de Gobierno) de Alicante.
A día de hoy su libro sigue siendo una referencia para los historiadores locales
El nuevo cronista municipal
Por lo tanto, la vida laboral de Viravens durante estos años estuvo muy sujeta a los cambios políticos habidos en nuestro país. Por ejemplo, cuando triunfó la Revolución de la Gloriosa fue depuesto de su cargo en el Gobierno Civil.
Sin embargo, en 1875 el alcalde conservador José Gabriel Amérigo le nombró archivero del Ayuntamiento, y también cronista oficial. Se trataba este último de un cargo de nueva creación, dado que por aquel entonces aún no era habitual que los municipios tuvieran cronistas propios.
Posiblemente el alcalde le otorgó dicho nombramiento a sabiendas de que Viravens ya estaba preparando la que sería su gran obra vital. Ese libro que se convertiría en toda una biblia para aquellos que amamos investigar el pasado de esta ciudad.
Protagonizó una sonada polémica al contratar a una prostituta para un desfile histórico
Su obra maestra
En realidad, la producción literaria de Viravens venía de largo. Ya en el pasado había publicado investigaciones sobre hechos históricos ocurridos en Alicante, como la visita de personalidades eclesiásticas o el origen de tradiciones populares.
Además, era un gran aficionado al teatro, y redactó multitud de críticas teatrales para los periódicos locales de la época. De hecho, llegó a escribir una obra teatral denominada ‘Los Mártires de la Libertad’ que se inspiró en una sublevación militar ocurrida en nuestra ciudad en 1844.
No obstante, siempre se le recordará sobre todo por ser el autor de la célebre ‘Crónica de la Muy Ilustre y Siempre Fiel ciudad de Alicante’. Son 472 páginas donde hace una completísima radiografía de nuestra historia. Todavía hoy es de consulta obligada para cualquier interesado en saber qué ocurrió en nuestro municipio desde sus inicios íberos hasta el siglo XIX.
En su vejez llegó a ser vicealcalde de Alicante
Polémicas varias
Durante los siguientes años Viravens siguió dedicado al estudio de la historia local e incluso participó directamente en la redacción de proyectos para restaurar patrimonio histórico como la ermita de San Roque.
Fue ganando tanto prestigio como cronista municipal que se hizo inmune a los continuos cambios políticos. De hecho, irónicamente, a pesar de militar en el Partido Conservador, si tuvo problemas fue más bien con los estamentos más conservadores de la sociedad alicantina.
Especialmente le llovieron críticas en 1878 por impulsar que se recuperara la antigua tradición perdida de realizar desfiles de moros y cristianos en agosto como homenaje a la Virgen del Remedio. Diversos periódicos conservadores y personalidades eclesiásticas repudiaron esto por considerar que se estaba desprestigiando la imagen de nuestra patrona con un acto festivo y laico.
Aún más gorda fue la polvareda que se levantó al año siguiente. El Ayuntamiento decidió suspender los moros y cristianos, pero sí permitió que Viravens organizara en agosto un desfile recreando la conquista castellana ocurrida en la Edad Media que puso fin a la etapa islámica. El caso es que para interpretar el papel de la princesa Violante, contrató a una prostituta. Sobra decir cuál fue la reacción de aquellos que ya habían pedido anteriormente su cabeza.
Etapa política
El caso es que ninguno de sus enemigos públicos fue quien consiguió apartar a Viravens de sus funciones, sino su propia salud. En 1886 renunció a su cargo de archivero y en 1889 al de cronista. En ambos casos lo hizo motivado por la ceguera cada vez mayor que estaba padeciendo.
A pesar de sus problemas de vista, aún se sintió con ganas de dedicar su último esfuerzo vital a hacer carrera en política. En 1890 fue electo concejal, quedando encargado de gestionar el cementerio municipal (entonces ubicado en San Blas) y llegando un año más tarde a ser incluso vicealcalde de Alicante. Falleció a los 74 años de edad.
Un siglo y medio después de publicar su legendario libro, solo nos queda agradecer a Rafael Viravens por su inmensa labor en aras de rescatar la historia de Alicante. Desde este periódico, humildemente, seguiremos tratando de continuar con su legado.

















