Entrevista > Araceli Giner Sáez / Artista y deportista (València, 10-enero-1992)
Maravillada por esa combinación de arte y deporte, Araceli Giner decidió iniciarse en el ‘Pole Dance’ donde ha descubierto una disciplina que le dota de dominio sobre el cuerpo y le proporciona altas dosis de concentración.
Hablamos con ella para que nos adentre en este deporte que tanto le llena y tan sorprendente resulta a la vista para quien lo descubre.
¿Cómo definirías el ‘pole dance’ para que se entienda con facilidad?
Siempre digo que no hago ‘dance’, porque bailar no es lo mío, sino ‘Pole’ a secas u otras versiones, como ‘Pole Sport’ o ‘Acro Pole’. Para que cualquiera pueda entenderlo mejor, es como hacer calistenia pero con barras verticales en lugar de horizontales.
¿Más deporte que arte?
Según cómo lo practiques y quieras desarrollarlo. Deporte por supuesto, pero pueden estar ambos muy equilibrados. Uniendo figuras creamos una especie de coreografía que llamamos ‘combo’ y hacerlo fluido y bonito es también arte.
¿Cuándo penetra en España esta disciplina?
No sabría decirte con seguridad, creo que yo todavía era bastante pequeña por entonces, pero hará unos veinte años. Eso sí, ha sido en los últimos cinco o diez años cuando ha ido haciéndose más conocido.
«Este deporte está al nivel de cada uno; es exigente dependiendo de lo que puedas dar de ti»
En tu caso, ¿cómo conociste esta disciplina?
Fue por los concursos de talentos que vemos por televisión. Seguro que mucha gente está bastante acostumbrada a ver acróbatas y deportistas haciendo maravillas en este tipo de concursos.
A mí siempre me ha llamado la atención. Aunque el ‘Pole’ no es lo que más suele aparecer, algo me incitó a probarlo, y acerté.
¿Dónde se suele practicar?
Lo practicamos en estudios acondicionados y con techos altos para que la barra sea de mayor longitud. Ojalá en más parques de calistenia hubiera barras verticales.
¿Cómo de exigente es a nivel físico?
Se adapta al nivel de cada persona, por eso es exigente dependiendo de lo que puedas dar de ti. Se trabaja fuerza, coordinación y flexibilidad, pero reconozco que llegué a mi primera clase siendo una persona tremendamente enclenque.
No podía cargar un paquete de botellas de agua y hoy levanto perfectamente a cualquiera de mis amigas. La fuerza se va ganando a base de levantar tu propio peso para subir por la barra y sostenerte.
«Se trabaja el cuerpo al completo, desde el tren inferior hasta superior, aumentando la fuerza»
¿Lo practican más las mujeres? ¿Y en parejas?
Desde luego hay una diferencia abismal entre la cantidad de hombres y mujeres. Podría decir que el 95% somos mujeres, o incluso más. Pero a los hombres a los que he visto practicarlo se les da de lujo, avanzan a pasos agigantados y es una pasada verlos.
En pareja se practica mucho menos, ya que muchas veces requiere que sostengas tu propio peso y también el de tu compañera. He tenido la suerte de poder probar duplas, que es como llamamos a trabajar con otra persona.
Me parece mucho más impactante y vistoso, pero también más complicado porque requiere coordinarse con la otra persona. Tu vida puede depender de que la otra persona no suelte una mano.
¿Por qué es beneficioso a quien lo practica?
Se trabaja el cuerpo completo, desde el tren inferior hasta el superior, aumentando la fuerza, mejorando la musculatura y la movilidad. Pero, sobre todo, es beneficioso a nivel mental.
Hace poco leí en un libro que necesitamos actividades que nos hagan concentrarnos de forma que no estemos pensando en mil cosas de nuestra vida a la vez, y que por ello los deportes de riesgo tenían tantos adeptos, porque a nivel psicológico esto ayuda a frenar y aclarar la mente.
¿Requiere mucha concentración?
Es justo lo que nos ocurre con este deporte, porque requiere concentración pensando en los agarres y la fuerza que tienes que hacer para no irte al suelo.
Cuando estoy en clase de ‘Pole’ no pienso en nada más, y cuando salgo relativizo absolutamente todo. Es algo así como un chute de energía y claridad.
«Creen que llevamos poca ropa por enseñar, pero necesitamos la piel por la fricción del agarre»
¿Y por qué resulta atractivo para el espectador?
Supongo que hay de todo. Hay quien sigue insistiendo en su mentalidad retrógrada de ver a una persona en bañador, y hay quien admira la fuerza y los movimientos. Como cuando vamos al circo y vemos a los trapecistas haciendo algo que parece magia muchas veces, el ‘Pole’ es otro deporte que puede considerarse acrobático y por ello llama la atención.
¿Hasta qué punto es correcto que se asocie a las bailarinas de los ‘night-clubs’?
Es bastante incorrecto, retrógrado y de mentes muy limitadas, por muchos motivos. La gente cree que llevamos poca ropa porque queremos enseñar, pero la realidad es que necesitamos el contacto con la piel para que esa fricción nos agarre a la barra.
Sí es cierto que el estilo de los ‘night-clubs’ es la forma que más se conoce, sobre todo por las películas americanas, pero este deporte tiene su inicio en tradiciones deportivas indias y el palo chino, todo acrobacias que nada tienen que ver con espectáculos sensuales.
¿Hay pues una falta de cultura sobre este deporte?
Respeto todas las formas de practicar ‘Pole’, porque hay otras vertientes más cercanas al baile, que se practican además con tacones y requieren también de mucha fuerza y, para colmo, equilibrio, por lo que es totalmente admirable.
Pero lo que no podemos hacer es tener la mente tan limitada como para no ver que, aunque utilicemos el mismo elemento, no hacemos ni buscamos lo mismo. Al igual que puedes utilizar un chándal para salir a correr, pero también para quedarte en casa.




















