Entrevista > Feike Veldman / Pregonero Fiestas del Medievo (Slochteren, Países Bajos, 5-abril-1945)
A sus ochenta años, el holandés más villenero del planeta ha sido anunciado como próximo pregonero del Medievo. Nos atiende en su casa del Paseo y con el buen humor que le caracteriza nos cuenta una vida de película, a caballo entre Holanda y España, en la que pocas experiencias le quedan por vivir.
Con la vitalidad intacta, Feike ‘el guiri’ nos descubre su pasión por la música, a la que quiere dedicar más tiempo ahora para grabar nuevos temas.
Aunque llegó a Villena en 2007, su vinculación con la fila ‘La tibia y el Peroné’ de los Piratas, el Club de Jazz de las 1.000 pesetas o El Rabal, han hecho que un ciudadano del mundo, nacido en el corazón de Europa cuando se firmaba la paz tras la Segunda Guerra Mundial, sea para siempre villenero hasta la eternidad.
Cuando te conocimos ya eras un holandés adulto, ¿cómo era tu vida en Holanda antes de llegar a España?
En Holanda tenía mi propia empresa de importar babuchas de Mallorca, fue muy bien hasta que un gran importador vio que ese calzado podía traerlo desde China por un tercio de lo que costaba en España y en un par de años eso me mató.
¿Por qué elegiste España?
Estuve una primera etapa en España entre 1969 y 1979. Tres años en la Costa Brava y casi ocho años en Roquetas de Mar, cuando allí no había absolutamente nada. Había una agencia de viajes, pero no sabía qué hacer para atraer hasta allí el turismo, y como hablo cinco idiomas empecé con ellos.
Fui quien organizó las primeras excursiones al pueblo Western en el desierto de Almería, que completábamos con viajes de dos días a la Alhambra.
Y decidiste volver…
Del 79 al 2007 estuve con esos negocios en Amsterdam y también fui presidente de una federación de ambulancias para animales. A raíz de eso el presidente de la Fundación AAP Primadomus me informó que querían abrir una sucursal en España, por la falta de espacio que había en Holanda.
«Con sesenta años me pusieron un apartamento para venir dos años con mi mujer a España y decidí quedarme aquí»
¿Cómo recuerdas la etapa de Primadomus?
A mí me buscaron para hacer de director de la obra, aunque no tenía ni idea de obras (risas). Pero soy un buen coordinador y con sesenta años me pusieron un apartamento para venir con mi mujer dos años a España.
Sólo estaba la cimentación de un edificio, no había nada construido. Al final me quedé aquí con mi mujer Oti, que en paz descanse. Me gusta mucho España como país.
¿Has vivido alguna vez en el Rabal?
No, lo conocí por una fiesta y desde 2017 soy miembro de la asociación. A Pepe Cabanes le dijeron que yo no vivía en el barrio y él dijo, “pero nos vigila”, porque vivía en un piso en Joaquín María López con vistas al casco antiguo.
Tú que has vivido en tantos sitios, ¿qué crees que tiene El Rabal que lo hace especial?
Lo primero, la gente, que son muy muy amables, sobre todo los auténticos rabaleros que han heredado el barrio de padres a hijos y han nacido allí.
Pepe Cabanes ha cambiado el barrio. Ahora Luisa lo está haciendo muy bien y va a aportar la visión femenina viendo cosas que los hombres no vemos.
«Pepe Cabanes es como un gran hombre de negocios, cuando toca algo, es un éxito»
¿Cómo fue tu trabajo con Cabanes?
He trabajado quince años con Pepe y es como un hombre de negocios, cuando toca algo es un éxito. Tiene una visión muy amplia de todo, no tiene miedo y trabaja mucho.
¿Te han ligado mucho al barrio los monólogos del Rabal?
Hace doce años fui el primer monologuista de Villena y quedé cuarto clasificado. Me gustó mucho y desde la asociación me propusieron presentarlo a dúo junto a Samuel. Después de los monologuistas casi profesionales, había un hueco para la deliberación del jurado y me pidieron que llenara ese hueco para que la gente no se fuera antes de los premios.
En septiembre les pedí que anunciasen que era mi última gala. Ya había cumplido ochenta años y decidí dejarlo, pero como lo había comentado en otras ocasiones, no me tomaron muy en serio.
¿Qué pasó entonces?
La gran sorpresa llegó cuando Luisa me llamó para tomar café y pensaba que otra vez me iban a pedir que presentase los monólogos. Luisa vino con Pepe y con Santi, de Villena Cuéntame. Mientras tomábamos café Luisa me preguntó si quería ser pregonero de las Fiestas del Medievo de 2026.
«Sentí mucho orgullo cuando me propusieron como pregonero, ya que ha pasado gente ilustre»
¿De qué manera te sentiste al ser propuesto?
Dije sí, claro que sí y tras unos segundos pensé, ¿qué he hecho? (risas). Orgullo, sentí mucho orgullo y una sorpresa enorme cuando me propusieron como pregonero, donde ha pasado gente ilustre.
Según tú, ¿qué crees que le falta al Rabal?
Creo que un poco más de atención del Ayuntamiento y la policía cuando lo necesitan, y que todavía más gente vaya a vivir al barrio en las casas que hay a la venta, para que crezca.
¿Por qué has elegido Villena para quedarte?
Estoy más feliz aquí que en Holanda, por el clima, porque tengo muchos amigos y porque hace unos años conocí a Rosalina, la mujer con la que comparto mi vida.




















