Notaremos su ausencia, porque, aunque lo merezcan, no son eternos. Por ello disfrutemos de ellos, conozcamos su historia y aprendamos de sus conocimientos, infinitamente mayores que los nuestros. Los seres mayores son un referente, no lo olvidemos.
‘Actívate en la madurez’ es una iniciativa “para hombres y mujeres que se sale de lo establecido”, dice su responsable, Rosana Ferrándiz. Formada ya asociación -desde 2023-, nació de una demanda social, una preocupación por los demás, para que nadie se sienta solo.
“Vivimos en una sociedad neocapitalista, en la que priva el individualismo, parece que todos vamos a nuestro rollo”, lamenta, antes de remarcar la importancia de la cohesión social, esa que se produce en los barrios, “que te alerte no saber nada de la vecina del cuarto”.
Mentes lúcidas
El proyecto se focaliza en el Distrito Cuatro de Elda, donde todos los jueves tarde se juntan en una sala anexa -también denominada ‘Actívate en la madurez’- a la parroquia de San Francisco de Sales.
Las mujeres que acuden, “porque solo vienen féminas”, tienen más de setenta años -alguna, las menos, son sexagenarias-, con Mari Cruz como la más longeva (97), “sin olvidarnos de los 96 de Carmen o los 94 de Encarnita”.
La mayoría tienen una mente lúcida, con la excepción lógica de ciertas usuarias que tienen algún grado de Alzheimer. “Nuestro espacio es abierto y puede acudir el que quiera, a veces somos cuarenta y otras sesenta, todas sumamente agradecidas, así nos lo hacen saber”.
En el barrio es habitual la ayuda vecinal, especialmente si son personas de edad avanzada y precisan ayuda. El “voy a comprar, ¿te traigo algo?” es sumamente común, fruto del buen hacer de los diferentes colectivos, asociación de vecinos, la cooperativa de San Francisco…
Se juntan los jueves en una sala próxima a la parroquia de San Francisco de Sales para charlar y hacer actividades
Abierto a los hombres
Respecto a por qué no hay hombres en ‘Actívate a la madurez’, expone que han tenido alguno, “pero ante tanta mujer se sienten un poco intimidados”. Se trata de una cuestión cultural, “lo ven que no es para ellos, prefieren quedar para jugar al dominó o charlar de fútbol”.
Sin embargo, nuestras ‘chicas’ siguen la actualidad, ven las noticias y están atentas a lo que acontece. “Quizás no conocen a Lamine Yamal, pero sí a Messi”, expone, mientras asegura que leen lo que sucede en Elda con especial interés, “es el origen de muchas”.
“Lo digital apenas les llama la atención, no lo comprenden, pero sí siguen las noticias en papel”, argumenta Ferrándiz. Las salidas son jornadas festivas, por ejemplo, las realizadas a Novelda, para disfrutar del Santuario de la Magdalena, o Elche, donde visitaron el Palmeral y El Huerto del Cura. “Sé que es la última vez que veré la urbe ilicitana”, le anunció más de una.
La iniciativa nació de una demanda social, una preocupación por los demás, que nadie se sienta solo
Nuevo curso
De reciente inauguración es un nuevo curso, centrado en mejorar la visibilidad de este colectivo, “sobre todo que tengan acceso, por medio de nosotros u otra forma, a los diferentes recursos que tienen derecho”. En definitiva, que continúen siendo activas.
“Tengan la edad que tengan”, reivindica, para esta sociedad en un momento determinado las personas mayores “dejan de ser productivas, especialmente a nivel económico”. Su papel se convierte en secundario, “¡cuando no es así!”
Entre sus principales virtudes, la sabiduría y experiencia que evidencian. Sí aprecia discriminación hacia ellos, Rosana admite que muchos los ven como un estorbo, más si la salud empieza a deteriorarse.
«Lo digital apenas les llama la atención, no lo comprenden, pero sí siguen las noticias en papel» R. Ferrándiz
Una mirada más serena
Rosana siente que cada día mejora como persona, por el simple hecho de estar en contacto con ellas. “Me tomo todo con más paciencia y tranquilidad”, suspira, al comprobar que “su ritmo es sensiblemente diferente al mío”.
Esa metodología la intenta proyectar al resto de momentos del día, “reconociendo que soy una persona muy activa”, comenta. “Me ha servido para observar la vida desde una mirada más serena”.
El aprendizaje con estas señoras es infinito, “saben de todo”. Recordemos, en este sentido, que la pirámide generacional se está invirtiendo desde hace décadas, “cada vez el número de mayores será mayor”; así que cuidémosles.
De qué se quejan
Nuestros mayores también opinan y se quejan de que les hablamos con un paternalismo innecesario. “Es como si se les tratara como niños, y no lo son”, asevera la responsable, “simplemente desconocen cómo dirigirse a los ancianos”.
Ser mayor no significa perder las facultades. Les incomoda y molesta que les griten, “porque no todos están sordos”, cuando les interrumpes o se les cuestiona sus vivencias -de la guerra o posguerra-, con frases como “¡eso no es así!”
En ese instante sacan incluso el carácter, “porque esos años complicados los han vivido in situ”. Asimismo, nos relatan sus historias de amor: “trabajamos muchísimo los aspectos cognitivos, en seres que en muchos casos no han tenido la opción de abrirse jamás”, concluye.




















