Inaugurado ya el mes de febrero de un año en el que, seguramente después de las vacaciones de verano, arrancará la larga precampaña de cara a las elecciones locales de 2027, los distintos ayuntamientos de la Marina Baixa cuadran sus números para la redacción o aprobación de unos presupuestos anuales que, con esos comicios a la vuelta de la esquina (en lo político), pasan por ser los más importantes del presente mandato hasta la fecha.
Unas cuentas anuales que vienen condicionadas, como siempre, por muchos factores. Entre ellos, sin duda, las circunstancias que emanan de los informes del Ministerio de Hacienda y que, tras la última actualización, ofrecen una radiografía clara de la situación económica municipal tras el ciclo postpandemia.
Esos datos, cerrados con los balances finales de 2024, no hacen más que evidenciar que los efectos positivos de las medidas adoptadas tras el parón que supuso la pandemia han llegado ya a su fin.
Fin al alivio financiero
El indicador más revelador es el de la deuda viva, es decir, el volumen de deuda que los consistorios mantienen reconocida con las entidades financieras. Tras varios ejercicios de reducción drástica de la deuda, especialmente en 2020 y 2021, cuando las restricciones de gasto y las ayudas extraordinarias permitieron sanear balances, la tendencia se ha invertido.
En 2019 la deuda municipal en el conjunto de la provincia ascendía a 311 millones de euros, cifra que se redujo hasta los 216 millones en 2020, el mejor dato de los últimos años. Desde entonces, el crecimiento ha sido constante.
Pese a este repunte, los datos están todavía muy lejos de los niveles registrados en la anterior gran crisis económica. En 2012, los ayuntamientos alicantinos acumulaban más de 1.200 millones de euros de deuda, una cifra que sirve de referencia para subrayar que, en términos generales, las entidades locales no son hoy las principales responsables del déficit público.
L’Alfàs del Pi, La Nucía y Altea mantienen una deuda muy contenida
Benidorm, el gran foco de endeudamiento
En el análisis comarcal de la Marina Baixa, y siempre según los datos de Hacienda, Benidorm aparece como el municipio con mayor deuda viva de la comarca y uno de los más endeudados de toda la provincia. A cierre de 2024, el Ayuntamiento de la capital turística alcanzaba los 58 millones de euros de deuda, una cifra equivalente a la suma de Alicante y Elche, las dos mayores ciudades alicantinas.
El dato refleja un crecimiento muy notable en apenas un año, ya que en 2023 la deuda se situaba en torno a los 31 millones. Desde el gobierno municipal que preside Toni Pérez se ha matizado este escenario señalando que en septiembre de 2025 se realizó una amortización anticipada de 19,5 millones de euros, lo que permitirá reducir la deuda bancaria pendiente hasta los 32,9 millones.
No obstante, la estadística oficial de Hacienda confirma que 2024 se cerró con el mayor volumen de endeudamiento del consistorio benidormense en los últimos ejercicios.
El municipio de Benidorm destaca por su alto gasto por habitante en 2025
La Nucía, l’Alfàs y Altea: contención y estabilidad
Muy diferente es la situación en otros municipios clave de la Marina Baixa como La Nucía, l’Alfàs del Pi y Altea, que se mantienen alejados de los grandes niveles de endeudamiento. Estas localidades forman parte del amplio grupo de ayuntamientos alicantinos que presentan una deuda viva muy reducida o incluso inexistente, una circunstancia que afecta al 61% de los consistorios de la provincia.
En el caso de La Nucía, el modelo de gestión basado en una planificación plurianual de inversiones y en la captación de fondos supramunicipales ha permitido desarrollar proyectos de gran envergadura sin recurrir de forma significativa al endeudamiento bancario. Una estrategia similar se observa en l’Alfàs del Pi, donde el peso de los fondos europeos y la inversión directa municipal han evitado tensiones financieras estructurales.
Altea, por su parte, mantiene una situación de equilibrio, con una deuda controlada que no condiciona la gestión ordinaria ni la capacidad inversora del Ayuntamiento. En estos municipios, la estabilidad financiera se ha convertido en un argumento recurrente en el debate político local.
Los datos del Ministerio de Hacienda muestran dos modelos de gestión económica municipal en la Marina Baixa
El gasto por habitante, un dato clave
Más allá del volumen de deuda, el Ministerio de Hacienda también ha analizado el gasto presupuestado por habitante para 2025, un indicador que permite comparar el esfuerzo inversor y de prestación de servicios entre municipios de tamaño similar.
En este ranking, Benidorm vuelve a situarse en posiciones destacadas, con un gasto previsto de 1.611 euros por habitante, dentro del grupo de municipios turísticos con mayor presupuesto per cápita de la provincia. Esta cifra refleja el peso de los servicios asociados a la población flotante y a la actividad turística, que obliga a dimensionar el gasto más allá del número de residentes empadronados.
Aunque La Nucía, l’Alfàs del Pi y Altea no figuran entre las veinte localidades con mayor gasto por vecino, sus presupuestos mantienen un equilibrio entre inversión, servicios y sostenibilidad financiera, un aspecto que los gobiernos locales suelen poner en valor frente a modelos más expansivos.
Dos modelos municipales en la Marina Baixa
Los datos del Ministerio de Hacienda dibujan, en definitiva, dos modelos diferenciados en la Marina Baixa. Por un lado, el de grandes municipios turísticos como Benidorm, con un alto nivel de gasto y un endeudamiento más acusado, justificado en parte por la necesidad de sostener servicios para millones de visitantes anuales.
Por otro, el de municipios como La Nucía, l’Alfàs del Pi y Altea, que apuestan por una gestión más contenida de la deuda, apoyándose en fondos europeos, subvenciones y una planificación financiera más prudente. Un contraste que marcará buena parte del debate político y presupuestario de cara a 2026 en la comarca.






















