Los trabajos de ampliación del ‘bypass’ en los pocos kilómetros que unen el término municipal de Paterna con el de Rafelbuñol siguen adelante. Obreros y maquinaria pesada mantienen su pulso de trabajo con las luces del día, desde los lindes de la ciudad Deportiva del Valencia CF hasta los polígonos de Massamagrell y Moncada.
Esta estampa es el escenario que, desde hace dos años, contemplan los conductores que sistemáticamente se quedan bloqueados en esta ratonera en que se ha convertido la A-7 entre los enlaces con la CV-35 y con la V-30. Recorrer esta media docena de kilómetros en hora punta puede rebasar la hora de retención. Y lo peor es que masías emblemáticas se hallan en peligro.
Pasado y futuro
Los cambios económicos y sociales, con logística y globalización a la cabeza, han hecho que el ‘bypass’ se muestre incapaz de digerir tanto tráfico. El ‘bypass’ se enmarca dentro de ese largo camino que une el norte de Europa con el sur y es conexión marítima con África. Millones de mercancías, familias, escolares y trabajadores que vienen y van.
A ello se debe sumar las miles de familias instaladas en el anillo norte y oeste de València que deben ir a trabajar y llevar a los niños a los colegios de la zona. La tormenta perfecta de tráfico en uno de los peores tramos de toda la A-7. El Ministerio de Transportes decidió actuar para ampliar esta infraestructura tan concurrida.
Según datos del Ministerio de Transportes este tramo de la A-7 soporta en la actualidad “una intensidad superior a los 110.000 vehículos al día, con más de 24.000 vehículos pesados al día”. Y es que de sus tres carriles es frecuente que dos de ellos sean monopolizados por camiones y otros vehículos pesados.
Las obras de la ampliación cuentan con un presupuesto estimado de 128 millones de euros
Área metropolitana
Así, el objetivo del Ministerio es “reforzar la capacidad entre los enlaces con la CV-35 y con la V-30 para mejorar su funcionalidad, seguridad vial e integración ambiental. Las obras cuentan con un presupuesto “estimado de 128 millones de euros (IVA incluido)”, según fuentes de este mismo Ministerio.
Pero el paisaje valenciano posee huertas, alquerías y masías por doquier. Y en especial en esta parte donde se unen l’Horta Nord con l’Horta Oest y el Camp del Túria. Algunas de estas edificaciones típicas valencianas, muchas muy conocidas, se ven ahora amenazadas.
De sus tres carriles es frecuente que dos de ellos sean monopolizados por vehículos pesados
Una entrada cercenada
La Masía Xamandreu es una emblemática finca valenciana de naranjos del siglo XIX ubicada en Bétera. Cuidadosamente restaurada para realizar eventos sociales y corporativos, presume de una espectacular entrada flanqueada por medio kilómetro de majestuosas palmeras. Esta misma entrada, rodeada de campos de naranjos, ya se ha visto afectada por las obras.
Se conserva la entrada sí, pero ya no es tan larga como antes. Su ambiente fresco y relajado debe convivir a la luz del día con la entrada de maquinaria que incluso dificulta el acceso a la masía. A su altura se genera, quizá, la mayor retención de todo el tramo de la A-7, pues enseguida llega el desvío hacia València de la Pista de Ademuz (salida 324).
Este tramo de la A-7 soporta una intensidad superior a los 110.000 automóviles al día
A un tiro de piedra
No afectada como la Masía Xamandreu pero a punto de serlo se encuentra la Masía de Lacy, en Museros. Encaramada desde lo alto, ya perteneciente al término de Museros, la Masía de Lacy se ubica en la rotonda de salida de la A-7 en dirección a Castellón, una vez se toma la salida de Moncada, Nàquera, Museros y Massamagrell.
Este sofisticado hotel ocupa una masía reformada de 1926 situada en un entorno rural, junto a la autopista A‑7, a trece kilómetros de la playa de Puebla de Farnals. La Masía de Lacy, que acoge eventos sociales como bodas y comuniones desde hace décadas, tiene a los pies de su parcela las obras de ampliación de Ministerio, con las dudas que ello genera a este emblemático lugar.
A salvo por la distancia
Un buen puñado de camiones abandonan la A-7, precisamente, en la salida de Nàquera y Museros para ir en busca de la V-21, donde se encuentra el Polígono Mediterráneo y el centro logístico de algunas de las más grandes empresas españolas. Para ello se debe tomar la CV-32, otra carretera que se halla en proceso de ampliación salpicando los términos de Museros y Massamagrell.
Por fortuna, conocidas masías que se hallan en la comarca se encuentran a salvo de estas obras por el creciente tráfico de camiones que afectan tanto a la A-7 como a la CV-32. Así, desde Campo Aníbal hasta Kukala, pasando por Jardines de la Hacienda o la Cartuja de Ara Christi, todas ellas mantienen su actividad económica sin riesgo de ser afectadas por obras y ampliaciones.

















