Entrevista > Carmen Rubio Lluesa / VP R&D Genetics, Innovation, Vitrolife Group (València, 27-febrero-1968)
Carmen Rubio, genetista y embrióloga, es una de las voces más autorizadas en el ámbito de la reproducción asistida en España. Con una trayectoria profesional ligada a los laboratorios de fecundación in vitro, primero en el IVI y actualmente en Igenomix, división genética de Vitrolife Group.
El trabajo que desarrolla desde las instalaciones del Parque Tecnológico de Paterna se centra en mejorar las posibilidades de embarazo y reducir el riesgo de enfermedades genéticas.
Explícanos tu trabajo de una manera sencilla.
Mi labor está relacionada con la salud del embrión. Para que haya un embarazo no solo es importante que la mujer esté bien, que el útero esté en buenas condiciones, sino que el embrión también lo esté. En reproducción asistida trabajamos para que ese embrión crezca en las mejores condiciones posibles y tenga más probabilidades de dar lugar a un bebé sano.
¿En qué consiste la reproducción asistida?
En muchos casos el tratamiento indicado es la fecundación in vitro. Se obtienen óvulos y espermatozoides, se realiza la fecundación in vitro en el laboratorio y cultivan los embriones en los incubadores, entre cinco y seis días hasta que alcanzan el estadio de blastocisto. Durante ese tiempo hay que cuidar las condiciones de cultivo en el laboratorio para que el embrión se desarrolle correctamente.
¿Cuándo empezó a tener peso la genética?
Al principio de la fecundación in vitro no existía la posibilidad de realizar estudios genéticos en los embriones. Solo podían mantenerse dos o tres días en el laboratorio y era necesario transferirlos pronto al útero. Con el tiempo vimos que había embriones de buena calidad morfológica que no daban lugar a embarazo, siendo alteraciones cromosómicas una de las causas principales, sobre todo cuando aumenta la edad femenina.
A partir de los años noventa la tecnología permitió analizar genéticamente embriones y ahí empezó el gran desarrollo de la genética reproductiva.
«Trabajamos para que el embrión crezca en las mejores condiciones y dar lugar a un bebé sano»
¿Qué aporta hoy la genética a la reproducción asistida?
Dos cosas fundamentales: aumentar las probabilidades de embarazo y reducir el riesgo de problemas graves, como abortos o enfermedades genéticas. Por ejemplo, en mujeres a partir de 37 o 38 años es habitual analizar los cromosomas del embrión, porque el riesgo de alteraciones aumenta con la edad. También en parejas con enfermedades hereditarias, como fibrosis quística o hemofilia, podemos identificar qué embriones están libres de la enfermedad.
¿Se modifican genéticamente los embriones?
No se modifica el embrión en ningún caso. Lo que se hace es realizar una biopsia embrionaria para realizar el análisis genético y con ello identificar entre varios embriones, aquel que tiene el número correcto de cromosomas o que está libre de una enfermedad hereditaria.
¿Hay casos es especialmente indicados para recurrir a estudios genéticos?
En parejas con enfermedades genéticas conocidas, en mujeres de edad materna avanzada, en casos de abortos de repetición o cuando ha habido varios intentos fallidos de implantación. También son muy útiles los estudios genéticos preconcepcionales en parejas o en donantes de óvulos y esperma para identificar portadores de enfermedades recesivas.
«Para evitar problemas de fertilidad la edad influye mucho y también el estilo de vida»
Antes de iniciar un tratamiento, ¿qué se debería saber?
Lo primero, que la edad influye mucho en la fertilidad, especialmente a partir de los 35 años, y que el estilo de vida también es clave. Además, es importante entender bien el tratamiento, manejar las expectativas y saber que no siempre se consigue embarazo a la primera. El apoyo psicológico también es fundamental.
¿Cuáles son hoy los principales retos de la genética reproductiva?
Los tratamientos reproductivos han mejorado mucho en los últimos años, pero aun así todavía no se consigue embarazo en un porcentaje importante de parejas. Queremos entender por qué no todos los embriones que parecen genéticamente correctos dan lugar a embarazo.
Estamos muy enfocados en la búsqueda de nuevos marcadores que nos ayuden a predecirlo. En paralelo, avanzamos en los estudios que se hacen en las futuras mamás para favorecer la implantación del embrión. También trabajamos en técnicas menos invasivas, como analizar el ADN que el embrión libera al medio de cultivo sin tener que recurrir a una biopsia.
¿España es un país puntero en reproducción asistida?
Claramente. España es uno de los países líderes a nivel mundial, tanto por número de tratamientos como por calidad. Tenemos profesionales excelentes y centros que son referencia internacional. La genética reproductiva en España también es pionera y particularmente en Valencia, donde hay empresas punteras.
«Muchos pacientes de otros países vienen a España por nuestras elevadas tasas de éxito»
¿Entiendes que haya miedo o desconfianza cuando se habla de genética?
Sí, porque hay mucho desconocimiento. Por eso es importante explicar que no se eligen características físicas ni intelectuales y que no se modifica el embrión. El objetivo es prevenir enfermedades, reducir abortos y ayudar a que nazca un bebé sano.
¿La legislación va al ritmo de la ciencia?
No siempre, pero en España la legislación es relativamente avanzada comparada con otros países europeos. Hay límites claros y eso es positivo. Aun así, muchos pacientes de otros países vienen a España porque aquí tenemos tasas de éxito elevadas ya que se permiten técnicas que en sus países no están autorizadas, como puede ser el Diagnóstico Preimplantacional.
¿Te preocupa que estos avances no estén al alcance de todos?
Sí, mucho. Aunque existen tratamientos de reproducción asistida en la sanidad pública, el acceso a estudios genéticos sigue siendo limitado, sólo cuando hay un problema genético diagnosticado en la familia. Es un reto importante hacer estos tratamientos más accesibles.


















