Entrevista > Gabriel Guillem / Historiador (Alcoy, 1973)
La curiosidad de Gabriel Guillem es inagotable. Tras estudiar Historia, especializándose en Moderna y Contemporánea, quiso interesarse por la arquitectura y, más tarde, por la arqueología y la documentación, “en un periodo que se derribaban numerosas casas de Alcoy”.
Durante la crisis inmobiliaria tuvo que reinventarse, “como muchos otros”, y obtuvo la habilitación de guía oficial de turismo, sin abandonar la investigación histórica. Fruto de estos conocimientos surgió la opción de realizar rutas guiadas por nuestra ciudad.
Especialmente satisfactoria fue la última, para conmemorar el mayor terremoto sufrido en Alcoy, el 2 de diciembre de 1620. “Ese movimiento sísmico y sus posteriores réplicas provocaron múltiples fallecimientos y pasaron décadas hasta la recuperación total”, avanza.
¿Qué parcela más te apasiona como historiador?
La documentación y el estudio del material arqueológico, junto a la divulgación (imprescindible). Los archivos pueden ser mágicos y se puede llevar a establecer vínculos con las personas que ya no viven; encuentras pistas sobre su vida pasada, un aspecto apasionante.
¿Tan graves fueron los terremotos de 1620?
El 2 de diciembre de ese año hubo uno de proporciones enormes, casi de la máxima intensidad. Sacudió toda la villa y se calcula que Alcoy perdió doscientos habitantes, de los casi 3.000 que la habitaban en ese momento.
Muchos, de hecho, quedaron sepultados bajo los escombros y jamás fueron encontrados, simplemente se les dio por desaparecidos. También se destruyeron numerosas casas, pasando de 659 a 620.
«Alcoy tardó en recuperarse del terremoto de 1620 debido también a la expulsión de los moriscos»
El miedo se debió apoderar de los ciudadanos.
Como ahora sabemos, estamos en una zona de alta actividad o riesgo sísmico. Cinco años antes, en 1615, ya hubo un terremoto de intensidad fuerte, que afectó a la iglesia parroquial, donde se ubican los actuales juzgados.
En 1620, después del mencionado movimiento de principios de diciembre, hubo 33 réplicas más, de las cuales cinco fueron considerables: 14, 18 y 25 de diciembre (día de Navidad), además del 6 de enero (Reyes) y el 14 de ese mismo mes.
¿Esas réplicas provocaron más muertes?
Dicen las fuentes que no, en parte ‘protegidos’ por San Mauro, que había sido proclamado nuestro patrón solo dos después del terremoto, el 4 de diciembre de 1620.
¿La ciudad cómo se fue recuperando?
Muy poco a poco, con el condicionamiento que los municipios todavía se estaban repoblando, tras la expulsión de los moriscos (1609-1614). Fueron también numerosos los que huyeron, temerosos ante la posibilidad de padecer otro terremoto y porque sus casas habían quedado ampliamente dañadas. Incluso hubo una tercera razón del éxodo alcoyano.
«Se llegó a pensar que Alcoy sufría un castigo divino según relatan las crónicas firmadas por Vicente Carbonell»
¿A qué te refieres exactamente?
Llegaron a pensar que Alcoy sufría un castigo divino, relatan las crónicas firmadas por Vicente Carbonell en su libro ‘La Célebre Centuria’. San Mauro se convirtió entonces en el santo intercesor, un mediador que evitaría más desgracias.
Se realizaron procesiones para trasladar el Santísimo fuera de los templos sagrados e incluso una peregrinación a Cocentaina para venerar a la Virgen del Milagro.
¿En qué momento se desechó la idea del castigo divino?
Dentro del contexto posterior a la Contrarreforma, en una sociedad regida por la religiosidad en la mayoría de sus ámbitos, siempre estuvo presente la creencia que las catástrofes naturales respondían a un castigo divino. Fue una creencia que empezó a cuestionarse con la llegada de la sociedad liberal.
Un aspecto positivo fue la solidaridad de Cocentaina.
Había pasado un siglo desde el suceso milagroso de la Virgen del Milagro de Cocentaina, de gran devoción en todo el territorio. Las autoridades y el clero de Alcoy organizaron una peregrinación hasta el pueblo vecino, como penitentes y para ampararse en la virgen.
Al llegar al Convento de los Franciscanos fueron recibidos tanto por las autoridades locales como por los contestanos, quienes no dudaron en ofrecerles sus casas.
«Mi objetivo en la visita era que visualizaran cómo era el Alcoy de principios del XVII, tan distinto al actual»
¿Podría haber nuevos terremotos en Alcoy?
Claro, estamos en una zona sísmica, como señalaba. Recientemente se elaboró un Plan de Actuación Municipal frente al Riesgo Sísmico, con un análisis de las consecuencias que tendría actualmente un terremoto de alta intensidad. Asimismo, las medidas que se deberían adoptar.
¿Estamos preparados?
Nunca se está para un terremoto de máxima intensidad: posiblemente caerían las casas más antiguas, y otras, quisiera recalcar, están en zonas de mayor inestabilidad geológica.
¿Cómo fue la visita guiada del 29 de noviembre?
Acudieron cerca de noventa personas, impulsadas por la Asociación Coraje. Fue todo un éxito, con muchas personas interesadas en saber qué sucedió, con infinidad de preguntas, sobre cuántas personas sobrevivieron, por ejemplo.
Partimos de la Plaza de España para recorrer principalmente los lugares más afectados por aquel terremoto. Mi objetivo también era que los presentes visualizaran cómo era el Alcoy de principios siglo XVII, tan distinto al actual.




















