Entrevista > José Antonio Peñalver Bas / Escritor (Orihuela, 25-diciembre-1952)
El mayor de once hermanos, José Antonio Peñalver Bas ha tenido una vida marcada por la política, iniciada durante su etapa en Barcelona, a principios de los setenta. “Allí pude conocer a Enrique Tierno Galván, ‘el Viejo Profesor’, futuro alcalde de Madrid”, manifiesta, orgulloso.
Formado como decorador en la Ciudad Condal, regresó a Orihuela para trabajar en la empresa familiar y colaborar con el ayuntamiento local. Los conocimientos que en esos años adquirió le permitieron escribir sus relatos políticos, novelas históricas “confeccionadas una vez jubilado”.
En la actualidad trabaja en cuatro libros a la vez, dos de ellos focalizados en el árbol genealógico de sus respectivos apellidos. El tiempo que le sobra, “que no es excesivo”, lo dedica a las tertulias entre amigos, la lectura y el fútbol, siguiendo con pasión sus tres equipos (Orihuela CF, Hércules y Real Madrid).
¿Cómo era el joven José Antonio?
Estudié lo que antes se llamaba Bachiller Laboral, deseoso de aprender, sobre todo literatura e historia. Un profesor, José Guillén, me instó a presentarme -con trece o catorce años- a concursos de redacción; en uno de ellos, celebrado en Murcia, quedé tercero.
Recuerdo que en el Teatro Romea recibí una colección de libros de Julio Verne, premio que me fascinó. Devoraba esas novelas juveniles de aventuras.
«Mi debut fue ‘Cuarenta años y un día’ (2018), la primera parte de una trilogía política»
Poco después marchaste a Barcelona.
Primero me puse a trabajar con mi padre. Me trasladé casi de inmediato a Cataluña, en 1973, poco después del fallecimiento de mi madre.
Sin embargo, fue un periodo excepcional, de mucha libertad, al vivir solo, ¡acostumbrado a tanta familia! Mi padre quería que estudiara perito, pero al no encontrar matrícula opté por decoración.
¿Comenzó en Cataluña tu periplo político?
Exacto, la parte de mi vida que más me ha influido, tras contactar con Tierno Galván, entonces presidente del Partido Socialista Popular. A modo de anécdota, conocí hace poco a una disciplina suya, Alejandra Hernández Clemente -natural de Rafal-, quien me regaló todos los edictos que el Viejo Profesor realizó en Madrid.
Hablemos de tu etapa como escritor.
La pude comenzar ya jubilado. Mi debut literario fue ‘Cuarenta años y un día’ (2018), la primera parte de una trilogía política, centrada en Orihuela. Ese primer escrito narra el periodo comprendido entre 1979 y 2019, unos años en los que trabajé para el consistorio local.
Yendo hacia atrás, al revés, le siguieron ‘Treinta años y un día’, de 1949 a 1979 -la posguerra, quizás el momento más cruel de nuestra historia-, y ‘Veinte años y un día’, de 1929 a 1949, es decir, desde la dictadura de José Antonio Primo de Rivera.
«A Orihuela pudo llegar la industria del calzado, que acabó instalándose en Elche y Elda»
¿Mantienes recuerdos de los años cincuenta y sesenta?
Teníamos ‘La Hora del Ángelus’, una especie de oración que debíamos hacer a las 12 horas, en cualquier lugar. Era una tradición propia de nuestro municipio.
Precisamente, ¿qué representa Orihuela para ti?
Es mi ciudad, mi sitio, mis orígenes, mi familia… No la desprecio por ser demasiado eclesiástica, como hacen muchos otros, pero soy consciente que ese hecho nos frenó bastante como ciudad, al menos a nivel industrial. Mandó más la Iglesia.
¿A qué te refieres?
Pudo llegar a Orihuela esa industria del calzado, que acabó instalándose en Elche o Elda, o la de conservas, que tan fuerte hizo a Molina de Segura (Murcia). Aquí optamos más por la agricultura, una pena.
«Bebo mucho de la asombrosa memoria de mi tío José Terrés, que tiene 94 años»
Volvamos a tus obras. ¿Disfrutas durante la documentación?
Es un proceso que me agrada. Siempre remarco de dónde he tomado información, principalmente de ‘Orihuela desde el puente de Rusia’, un libro que es casi una Biblia en la localidad.
También bebo de la información que me aporta Francisco Cánovas, compañero de estudios, actualmente secretario del Ateneo de Madrid, y muy especialmente de la asombrosa memoria de mi tío José Terres. Cuenta hoy en día con 94 años, la misma edad que mi padre, y ha vivido todo lo que relato.
¿En qué estás concentrado ahora?
Una vez concluidos mis libros políticos, que han sido cinco en total -incluyendo dos de biografías-, y tras una breve incursión en la novela del Oeste, con el inspector Caramba como protagonista, estoy ahora en cuatro proyectos diferentes.
Descubrí que mi apellido materno (Bas) es de los más antiguos de la provincia de Alicante, pues el primer descendiente Bas -el que inició la saga- era un caballero francés que vino en 1208 para ayudar a Jaime I El Conquistador.
¿Peñalver es igualmente antiguo?
Mi padre, algo receloso, quiso que investigara también su apellido. He podido saber que arranca en Cuba, llegando a ser el Conde de Peñalver alcalde de Madrid, allá por el siglo XIX.
De ahí quizás la fundación del pueblo denominado Peñalver, en Guadalajara. También en Girona hay una serie de municipios cuyo origen es el vizcondado de Bas.




















