Entrevista > Alfredo Guillén Castro / Conservador-Restaurador de Bienes Culturales (Torrevieja, 6-diciembre-1993)
Alfredo Guillén ha mostrado siempre una profunda sensibilidad por el arte, la historia y los objetos que guardan memoria, tanto que convirtió su vocación en su profesión, formándose académicamente en Conservación y Restauración de Bienes Culturales en la Universidad Politécnica de Valencia.
Hoy el torrevejense tiene su propia empresa y colabora con diferentes entidades y proyectos de restauración. Vamos a conocer mejor a este artista en la sombra.
¿Por qué decidió dedicarse a la conservación y restauración de bienes culturales?
Siempre he sentido una conexión muy fuerte con el arte y el patrimonio. La restauración me permitió unir esa vocación con una responsabilidad mayor: conservar obras que forman parte de nuestra historia y de nuestra identidad colectiva.
Cada intervención es una forma de investigación y aprendizaje constante, guiada por la curiosidad, pero siempre desde el máximo respeto al artista y al creador original. Mi labor no es crear, sino preservar y cuidar sus obras, entendiendo que el protagonismo pertenece siempre a quien las concibió.
«Cada intervención requiere el máximo respeto al artista y al creador original»
¿Sobre qué formatos prefiere trabajar?
Trabajo principalmente con bienes culturales muebles, especialmente imaginería religiosa y pintura sobre lienzo, así como con soportes tradicionales como la madera policromada. No obstante, la escultura policromada es el ámbito que más me apasiona.
¿Cómo es, a grandes rasgos, el proceso de restauración de una obra?
Antes de cualquier intervención es imprescindible un estudio y diagnóstico exhaustivo de la obra, que permita conocer su estado de conservación y su historia material. Tras ese análisis se plantea una intervención respetuosa, mínima y reversible, siempre debidamente documentada.
Restaurar no es dejar nuevo, sino conservar, estabilizar y garantizar la pervivencia de la obra en el tiempo, devolviendo a la sociedad un legado único que, en muchas ocasiones, pasa desapercibido.
¿Suele tener total libertad para ejecutar un trabajo de restauración o recibe indicaciones?
En la mayoría de los casos, la restauración se realiza en colaboración con otros profesionales e instituciones. Las decisiones se toman de forma consensuada y siempre bajo criterios científicos y éticos. Es un trabajo claramente interdisciplinar.
También es cierto que, en ocasiones, el criterio del propietario entra en juego. En esos casos es fundamental saber establecer límites, explicar las decisiones técnicas y transmitir de forma clara por qué se actúa de una determinada manera.
«La clave para una correcta conservación del patrimonio es el equilibrio entre tradición y tecnología»
¿Cuál es el trabajo que más le ha gustado restaurar?
Hay una obra por la que siento un cariño muy especial: la restauración de la Purísima Concepción de Tomás Valcárcel, perteneciente al patrimonio de la Junta Mayor de Cofradías de Torrevieja y realizada en los talleres de Castillo Lastrucci en Sevilla en los años cincuenta.
Agradezco especialmente la confianza de Paco Beltrán, que apostó por un restaurador recién salido de la facultad. Fue un trabajo clave para mí, tanto por el aprendizaje técnico como por todo lo que me aportó a nivel personal y profesional.
¿Y la restauración más compleja?
En este sentido, destacaría la restauración de San José, patrón de La Murada (Orihuela), tanto por su tamaño y envergadura como por las intervenciones previas que habían dañado gravemente la obra.
Fue una intervención de gran complejidad, con más de ocho meses de trabajo en el taller del museo y cerca de cuatro meses previos dedicados a estudios y análisis. Trabajamos en ella un equipo interdisciplinar de más de diez profesionales de distintas áreas y especialidades.
Díganos cuál considera como su obra más importante.
Más que una obra concreta, destacaría el trabajo continuado con colecciones completas de arte sacro en distintas instituciones. Conservar conjuntos patrimoniales supone una gran responsabilidad y un compromiso a largo plazo.
«En una restauración se colabora con diferentes profesionales e instituciones»
¿Qué opina de la incorporación de nuevas tecnologías y de la Inteligencia Artificial (IA) a este oficio?
Las nuevas tecnologías son una gran herramienta, especialmente en el diagnóstico, la documentación y el estudio de las obras. Bien utilizadas, complementan enormemente el trabajo del restaurador, aunque el criterio profesional y la intervención manual siguen siendo insustituibles.
Actualmente ya hemos incorporado técnicas como la digitalización 3D y la reproducción volumétrica mediante impresión digital. Además, la recopilación de información y los análisis avanzados se apoyan cada vez más en programas de IA, que nos ayudan a tomar decisiones más precisas y a definir mejor el criterio de intervención.
¿Utiliza estas técnicas o trabaja de forma artesanal?
Mi trabajo es fundamentalmente artesanal, pero siempre apoyado en herramientas tecnológicas para el análisis y la documentación.
Creo firmemente que el equilibrio entre tradición y tecnología es la clave para una correcta conservación del patrimonio.
¿En qué proyectos trabaja actualmente?
Desarrollo proyectos de conservación y restauración desde mi empresa y colaboro como técnico en el Museo Diocesano de Arte Sacro de Orihuela donde, además de la conservación de obras de su colección permanente y del patrimonio de la Catedral de Orihuela, realizo labores de asesoramiento técnico en conservación patrimonial.
Actualmente estamos culminando una intervención para el Patronato Artístico de Orihuela: una copia a menor escala de ‘La tentación de Santo Tomás’ de Velázquez, obra de gran interés histórico para la ciudad. Asimismo, continuamos con la restauración del grupo escultórico del Santo Sepulcro de Torrevieja y, durante el año, seguiremos desarrollando distintos proyectos por la Vega Baja.




















