Entrevista > Juan Abril / Presidente de la Asociación de Hosteleros y Empresarios de Altea (Cehegín, Murcia, 11-agosto-1957)
“Ahora la gente sale menos, pero cuando lo hace busca lo mejor”, apunta Juan Abril, presidente de que la Asociación de Hosteleros y Empresarios de Altea (AHEA)
Según relata, esa tendencia se consolida año tras año: los comensales priorizan la calidad, el producto de proximidad y la garantía de una buena experiencia, aunque eso suponga reducir la frecuencia de las salidas. “Antes el cliente no tenía tantos conocimientos. Hoy sabe distinguir la calidad y elige dónde comer con criterio. Si no puede salir cinco veces, sale dos, pero va a buenos sitios”, explica.
Ese mismo enfoque de excelencia es el que la Asociación de Hosteleros y Empresarios de Altea (AHEA) está impulsando a través de eventos gastronómicos que contribuyen a mantener viva la actividad fuera del verano.
El trabajo de AHEA
El trabajo de la asociación no se limita a la organización de eventos. Abril destaca que AHEA se ha consolidado como una herramienta de unión y crecimiento para el sector, ofreciendo formación, intercambio de ideas y colaboración entre empresarios que antes se veían como competencia. “Al principio costaba mucho que la gente se asociara. Hoy ya entendemos que juntos somos más fuertes y que compartir ideas nos ayuda a mejorar a todos”.
En el alojativo los hoteleros vienen tiempo diciendo que hemos cambiado costumbres y que ahora las estancias son más cortas aunque, a la vez, los establecimientos que mejor se comportan son los de categorías altas. ¿Sucede lo mismo con la hostelería? ¿Salimos menos, pero cuando salimos queremos comer mejor y con más calidad?
Sí, esa tendencia la estamos notando dese hace ya algunos años. La gente quiere lo bueno. Ya no es como antes. Nosotros teníamos muchos conocimientos. Ahora el cliente tiene mucha más percepción de lo que es bueno y de lo que debe comer o dónde debe pernoctar.
Como tú bien dices, busca ir a los buenos sitios. Si es un poco más caro, pues bien, es un poco más caro, pero sabe que va a comer con garantías de que el producto es de primera calidad. Si no se puede salir cinco veces al mes, pues se sale dos veces, pero se va a buenos sitios.
«Hoy la gente sabe distinguir la buena cocina y valora el producto local»
Llevamos ya varios años, quizás el punto de inflexión fue la pandemia, en los que Altea está funcionando muy bien turísticamente fuera de lo que podríamos considerar temporada alta. En verano, de hecho, apenas hay que hacer nada para llenar, pero supongo que ese éxito de los puentes, de la Semana Santa, de la Navidad… se debe, además de por el encanto del destino, a que hoteleros, hosteleros y toda la industria turística habéis hecho piña para ello.
Así es. Una de las grandes preocupaciones de la restauración y de la hostelería de Altea siempre ha sido desestacionalizar el turismo. En julio y agosto, como tú bien has dicho, no hace falta hacer campañas porque ya hay mucha gente.
Por ello, lo que teníamos y tenemos que hacer es intentar ofrecer esos servicios con la máxima calidad en una temporada en la que ellos puedan venir y puedan sentarse tranquilamente a comer en cualquier restaurante sin apreturas, sin correr, sin sudar… mucho más cómodos.
Lo estamos consiguiendo. Como dices, desde la asociación, estamos poniendo nuestro granito de arena porque durante el verano no hacemos nada ya que, entre otras cosas, no tenemos tiempo para ello.
En la temporada baja, eso sí, no paramos de hacer eventos tratando de ponerle la miel en los labios a los clientes. Para que siempre haya un motivo para venir a visitar Altea.
«Queremos que siempre haya un motivo para visitar Altea, también en invierno»
Imagino que, además de las jornadas y eventos que el público vemos, desde AHEA también hacéis un trabajo menos visible, casi interno, para ofrecer a los asociados herramientas, ideas, formación con el objetivo de poder iros adaptando todos a esos gustos y exigencias cambiantes de la clientela que antes me comentabas. Sobre todo si, como me has dicho, cada vez prima más la calidad.
Estamos trabajando duro en ello. Cuando empecé con esto de la asociación hace tres años, en Altea la gente era muy reacia a asociarse. Nos costaba muchísimo.
Sin embargo, hoy en día eso ha cambiado. Los hosteleros y los empresarios ya estamos por la labor de asociarnos. Y lo mismo ocurre con lo que comentas. Al principio, la gente era muy reacia a acudir a lo que podríamos entender como la competencia y preguntar o proponer si se podría hacer esto o lo otro porque tenía muchos prejuicios…
«AHEA ha logrado que los hosteleros colaboren y compartan ideas»
Aquello de tratar de no dar ideas.
¡Claro! Esos prejuicios estamos notando que están desapareciendo, que cada día son menores y cada día hay más participación y más propuestas por parte de toda la restauración. Compartimos y debatimos ideas para poder hacer otras cosas y trabajar todos en la misma dirección.
Decías que tu afán es el de que podáis trabajar todos. En Altea, además, se da la circunstancia de que los intereses y necesidades de los restauradores del Casco Antiguo, del centro, de la costa, de Altea La Vella, de Campomanes… no siempre serán coincidentes. ¿Son muy diferentes las exigencias de unos y otros?
Hay una problemática general que sí que nos atañe a todos, pero, como dices, las realidades de las distintas áreas son muy peculiares. Cada zona es muy diferente de la otra y tiene sus problemas y sus peculiaridades que hay que solucionar de muy diferentes maneras.
A mí no me gustaría ser el presidente de algunos, me gusta ser el presidente de todos. Por ello, siempre he tenido muy en cuenta que en la directiva debe de haber gente de Campomanes, de Altea La Vella, del Casco Antiguo, del centro, de la playa… de todas esas zonas que tú ya has dicho.
El motivo es sencillo: porque de esa manera vamos a estar al día siempre de los problemas que puedan estar surgiendo en cada una de esas zonas y puntualmente, si podemos, ir dando soluciones.


















