Esta vieja chimenea reta a las construcciones del siglo XXI. Un antiguo ‘fumeral’ (‘chimenea’, en valenciano) se yergue con sus ladrillos marrones y desgastados, pero firme y entera, desafiante al arte rompedor de Miquel Navarro y la macroestructura futurista de Santiago Calatrava, dos emblemas de la arquitectura civil de València. Se trata de la chimenea Industrial Layana.
El último vestigio de la antigua fábrica papelera Layana parece un símbolo de lo analógico. Del papel que se niega a desaparecer frente a lo digital. De lo antiguo que pretende convivir entre lo moderno. Su fortaleza no deja indiferente a nadie pese a que el urbanismo próximo a la nueva y pujante zona de la avenida de Francia la ha estrangulado en una calle peatonal.
En tiempos, esta fábrica de papel estaba compuesta por una sala de máquinas, generadores, caldera, chimenea y un laboratorio químico subterráneo, y contaba con una máquina de cortar trapos y otra de cortar alpargatas, además de una maquina plana para hacer papel.
Calle peatonal
Ahí mismo se encuentra la chimenea Layana, en la calle peatonal que toma su nombre del escultor Octavio Vicent. Es lo primero que ven los vecinos del portal número tres de esta pequeña vía nada más salen a la calle. Una vía donde aparece un ultramarinos que hace esquina, pero también un casal fallero, como no puede ser de otra manera en la ciudad josefina.
Árboles y farolas se alinean con ella para dividir una acera donde, al otro lado, el colegio Peñarrocha la mantiene separada de ‘El Parotet’ del escultor mislatense Miguel Navarro y de la todopoderosa y turística Ciudad de las Artes y las Ciencias del arquitecto Santiago Calatrava.
Su fortaleza no deja indiferente a nadie pese a quedar estrangulada en una calle peatonal
Año 1903
Una poderosa base cuadrada la sujeta. En ella una pequeña puerta permite ver su interior, iluminado incluso por las noches para que turistas y curiosos puedan percibir las bóvedas de las ladrillos y las pequeñas galerías que en ella dormitan.
Esta fabulosa construcción data de 1903, tal y como luce una inscripción en la parte superior de esta pequeña puerta de entrada. A su lado un panel del Ayuntamiento ofrece datos básicos, así como un código QR con más información.
Desde 1918, la empresa mutó su nombre a Viuda de Luis Layana (por razones obvias) y fabricó papel bajo distintas marcas, destacando entre ellas La Zaragozana, El Pensamiento o también bajo el nombre Ideal. A la muerte de Luis Layana la fábrica destacó sobre todo por su innovación en la fabricación de serpentinas festivas.
En 1918 la empresa mutó su nombre a Viuda de Luis Layana e hizo papel bajo distintas marcas
Patrimonio industrial
Construida con forma helicoidal, su sección octogonal de 38 metros de altura se estira hasta lo alto recordando con sus curvas décadas del modernismo pasado y haciendo un guiño a la naturaleza tan integrada en la construcción de aquellos tiempos.
Desde los años ochenta, época tan recordada en València por motivos musicales, sociales y estéticos, sólo queda la chimenea como testimonio de la fábrica de papel Layana. Es sin duda parte de patrimonio industrial del ‘cap i casal’.
En esta chimenea, que también recuerda las columnas de la Lonja, se dice que se inspiró Santiago Calatrava para el primer rascacielos retorcido del mundo, el Turning Torso, el más alto de Escandinavia.
Desde los años ochenta sólo queda la chimenea como testimonio de la fábrica de papel Layana
Abandono del pasado
Años atrás el Circulo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural insistió al pasado Gobierno Municipal del Ayuntamiento de València del abandono de esta chimenea, considerada Bien de Relevancia Local (BRL) y parte del patrimonio industrial de esta zona de la ciudad.
Afortunadamente los distintos desconchados y la red de protección que durante un largo tiempo protegía de ciertos desprendimientos ha dado paso a la espléndida figura que hoy cualquier paseante puede disfrutar, incluso desde la distancia. Con todo su esplendor, sin duda, en la proximidad.
Pudo ser en Villarreal
La antigua fábrica de papel junto al camino de Peñarrocha no fue la primera opción de Luis Layana Alsina, hijo de Luis Layana Alcubierro, también fabricante de papel y de origen catalán, pues había intentado previamente prosperar en Villarreal. Incluso antes de la aventura villarrealense, el papelero tenía un taller de producción de libritos de papel de fumar en València.
Finalmente, el 15 de Julio de 1902, Luis Layana, a sus 42 años, adquirió un campo de tierra de huerta, en la Vega de València, partida de la Senda de Carmona o molino de Peñarrocha, en la vara o partido de Santo Tomás. Esta parcela, propiedad de los marqueses de Torralba y hermana, constaba de once hanegadas, tres cuartones y tres brazas.
La petición incluía autorización para establecer una caldera para generación de vapor, de setenta caballos de fuerza para suministro de una máquina motriz de treinta caballos y otro de ocho, además de servir para calefacción, estableciendo también otros elementos mecánicos, todo con destino a la fábrica de papel detrás de la Trinita del Ave María.



















