Entrevista > Omar Albiñana Arroyo / Piloto de motos (Benidorm, 21-febrero-2017)
El mundo del motociclismo suele asociarse a la velocidad, al riesgo y a la adrenalina. Pero, a veces, también es sinónimo de calma, concentración y madurez.
Al menos así lo vive Omar Albiñana Arroyo, un chaval que este mismo mes de febrero cumplirá nueve años y que, cuando se sube a una moto y supera los cien kilómetros por hora en recta, asegura sentirse más tranquilo que nunca. “En la moto voy rápido, pero es cuando más tranquilo me siento”, resume con una naturalidad que desarma.
Nacido el 21 de febrero de 2017, Omar celebrará su próximo cumpleaños inmerso en una nueva temporada que supone un nuevo paso, ilusionante pero no decisivo (ninguno lo es en estadios tan tempranos del deporte) en su todavía cortísima pero intensa trayectoria deportiva.
Vecino de l’Alfàs del Pi, el joven piloto afronta este 2025 como participante del Mir Racing Aspar, uno de los campeonatos de formación más prestigiosos del panorama nacional e internacional. Un escenario reservado solo para quienes, pese a su edad, ya han demostrado que tienen algo especial.
«Empecé con dos años y medio y desde entonces no he parado»
Un inicio precoz sobre dos ruedas
La historia de Omar con las motos comenzó antes incluso de que supiera leer o escribir. Se ríe al recordar cómo se montó en su primera moto “con sólo dos años y medio. Lo hice sin ruedines, aunque en la bici sí que los seguía llevando. Con mi padre caminando detrás, atento a cualquier caída. No sé por qué usaba ruedines en la bici y en la moto no”, explica entre risas. “Quizá porque”, como él mismo reconoce, “la velocidad ayuda a mantener el equilibrio”.
Desde muy pequeño, Omar ya mostraba una fascinación poco habitual por el motor. Pasaba horas viendo vídeos en YouTube, observando carreras y saltos, aprendiendo casi de forma inconsciente. Aquella afición temprana se transformó en realidad “cuando Papá Noel”, tras la correspondiente conversación con sus padres, decidió “traerme mi primera moto”. Fue el comienzo de un camino que ya no tendría marcha atrás.
Del motocross a la velocidad
Aunque sus primeros pasos “fueron en el motocross”, pronto llegó el momento de tomar una decisión importante. Los saltos, la tierra y la espectacularidad de la disciplina no terminaban de encajar del todo con su forma de sentir la moto. “En los saltos se me subían mucho los nervios”, reconoce. En cambio, “en la pista, sobre el asfalto, he encontrado algo muy distinto: control, concentración y serenidad”.
La velocidad le ofrecía “un entorno más previsible”, donde cada curva puede estudiarse, cada trazada mejorarse y cada adelantamiento planificarse. “Los adelantamientos me relajan”, dice, como si se tratara de una actividad cotidiana. Una afirmación que, escuchada en boca de un niño de su edad, da una idea de su personalidad sobre la moto.
«Al principio no llevaba ruedines en la moto, aunque sí los necesitaba en la bicicleta»
Primeros éxitos en Minimoto
Durante las dos últimas temporadas, Omar compitió en la categoría de Minimoto, una de las principales canteras del motociclismo de velocidad. En 2024, en su primer año completo en competición, logró un notable tercer puesto en el campeonato de la Comunitat Valenciana, un resultado que confirmó las buenas sensaciones que ya mostraba desde sus primeras carreras.
“Desde el primer día me sentí cómodo”, recuerda. Los nervios aparecieron en el debut, como es lógico, pero desaparecieron rápidamente a medida que acumulaba mangas y experiencia.
Omar es de esos pilotos que, afirma “aprendo muy rápido. De hecho, no necesito muchas vueltas para hacerme a un circuito. Normalmente, con dos o tres pasadas ya me lo he aprendido”. Además, “cuando algo no sale bien porque me caigo o porque no corro como quiero, no me frustro, sino que salgo a la siguiente manga más motivado y con más determinación”.
La Mini GP 110 y el salto de nivel
Este año, el joven piloto ha dado un nuevo paso adelante con el cambio a la Mini GP 110, que, explica “es una moto más rígida y exigente que la Minimoto”. Un salto de nivel que implica mayor velocidad, más precisión y una lectura aún más fina de los circuitos. “En recta he llegado a alcanzar los 105 kilómetros por hora con la nueva moto”. Una velocidad a la que, asegura con asombrosa templanza, “me siento cómodo. Voy muy tranquilo”.
Su debut con esta montura llegó “en el circuito de Albaida”, donde vivió una jornada intensa. “En los entrenamientos cronometrados hice el quinto mejor tiempo, pero en la primera carrera me caí. Como te decía, no me desanimé y salí con más ganas a la segunda manga. Ahí ya acabé en cuarta posición”, demostrando una fortaleza mental poco común.
«Dando dos o tres vueltas ya me aprendo un circuito»
Caerse, levantarse y aprender
Las caídas forman parte del aprendizaje en el mundo del motor, y Omar lo sabe bien. Años atrás, “en una prueba de motocross, sufrí una fractura de clavícula tras salir despedido al enganchar la rueda con un matojo”. Fue, explica, “una experiencia dura”, especialmente a tan corta edad, pero que no dejó secuelas en su forma de entender el deporte.
Durante su recuperación conoció personalmente a Jorge Martínez ‘Aspar’, una figura clave del motociclismo español y alma mater del proyecto en el que ahora compite. “Fue muy amable”, recuerda Omar. Un encuentro que, sin duda, quedó grabado en su memoria.
Memorizar circuitos en tiempo récord
Una de las cualidades que más sorprende en Omar es su capacidad para memorizar y entender un circuito en muy pocas vueltas. “Con dos o tres ya lo tengo”, afirma. “No tomo apuntes ni realizo ejercicios de visualización. Simplemente ruedo, observo y me gusta dibujar los circuitos sobre el papel”.
Eso sí, hay un trabajo previo que no se ve en pista. Antes de competir, analiza el plano del circuito, estudia las trazadas y, en muchas ocasiones, las dibuja él mismo. Su madre, Anabel Arroyo, lo explica con orgullo: “Le gusta dibujar los circuitos y trabajarlos así. Los pilla enseguida”.
“Las curvas cerradas suelen ser el mayor reto, especialmente en las primeras vueltas, cuando todavía no conozco bien la salida hacia la siguiente sección”, asegura la jovencísima promesa del motociclismo. Por ello, sabe que “elegir mal la trazada puede significar perder tiempo o quedarte sin opciones de adelantamiento, pero todo eso hay que gestionarlo con paciencia y cabeza”.
«Este año espero ganar el campeonato, aunque sé que es muy difícil»
Calendario exigente por toda España
“La temporada del Mir Racing Aspar consta de siete carreras, repartidas entre abril y diciembre”, adelanta Omar sobre el año deportivo que está empezando ahora. Durante esos meses, él y su familia, con Anabel habitualmente al volante (“ya nos conocemos bien todo el mapa de carreteras”) recorrerán buena parte de la geografía española, con citas en circuitos como “Zuera (Zaragoza), Kotarr (Burgos), Cartagena, Campillos (Málaga) o el propio circuito de Aspar”.
Viajes, fines de semana fuera de casa, horas de coche y una logística compleja forman parte del día a día. Un esfuerzo que asume toda la familia y que convierte cada carrera en una pequeña aventura. “Me conozco casi todos los circuitos de España”, bromea Omar, siempre desde el asiento trasero del coche.
Ídolos y sueños con los pies en el suelo
Como muchos jóvenes pilotos españoles, Omar tiene claros sus referentes. “Marc y Álex Márquez son mis grandes ídolos. Admiro su pilotaje, su manera de trazar y su capacidad para competir al máximo nivel”. Como es lógico, Omar sueña “con llegar algún día a MotoGP”, pero lo hace sin prisas y con una madurez sorprendente.
“Antes del Mundial me iría a otro campeonato para aprender”, explica. Sabe que “el camino es largo y cada categoría cumple una función en la formación de un piloto”. Sin embargo, su pasión por la gasolina y la goma quemada se ciñe a las dos ruedas. “Los coches no me llaman la atención. Ni la Fórmula 1 ni los rallyes despiertan mi interés. Eso no tiene emoción. A mi hermano, sin embargo, sí le gustan; pero él no quiere competir. Lo sigue como aficionado”, sentencia.
«No querría tener moto de calle. Las autopistas son muy peligrosas, para correr están los circuitos»
Seguridad y valores desde la base
Pese a su pasión por la velocidad, Omar tiene muy clara la diferencia entre un circuito y la carretera.
“Ahora, claro no puedo usar la moto en la calle porque no tengo edad y no tengo carnet, pero tampoco me gustaría. Las autopistas y las carreteras son muy peligrosas. A mí me gusta correr con la moto y para eso están los circuitos. Ahí lo puedes hacer con mucha seguridad”, afirma con rotundidad. Una lección de seguridad vial que contrasta con la imagen temeraria que a veces se asocia al motociclismo.
Fuera de la moto, su vida es “la de cualquier niño de mi edad”. En el colegio “saben que corro en moto”, aunque no deja de practicar otros deportes como fútbol, baloncesto o ciclismo, otra de “mis grandes aficiones”. La bicicleta es, de hecho, su deporte favorito cuando no hay motor de por medio.
Papel imprescindible de la familia
Detrás de cada joven piloto hay una familia que sostiene el proyecto, y en el caso de Omar ese apoyo es total. Sus padres han apostado por su pasión sin perder de vista lo esencial: los estudios y la formación personal. “Él sabe que lo primero es el colegio”, insiste Anabel.
El motociclismo es un deporte caro. A las motos y el material se suman los desplazamientos, las inscripciones y el mantenimiento. En l’Alfàs del Pi no existe un club de motociclismo, lo que obliga a “buscar apoyos de forma individual. Venta de calendarios, visitas a comercios y empresas locales, y mucho boca a boca” han permitido que Omar pueda seguir compitiendo.
“Nuestro pueblo nos ha ayudado mucho”, reconoce su madre, agradecida por el respaldo de patrocinadores que creen en el proyecto y que permiten que el sueño siga adelante.
«Marc y Álex Márquez son mis ídolos»
Mucho más que resultados
Más allá de los podios y las clasificaciones, el paso de Omar por el mundo del motor ya le ha aportado valores fundamentales: disciplina, responsabilidad, madurez y capacidad de sacrificio. Con solo ocho años, ha aprendido a gestionar la presión, a aceptar los errores y a levantarse tras una caída.
Esta temporada afronta el reto del Mir Racing Aspar con ambición y realismo. “Espero ganar el campeonato, pero es muy difícil”, admite. “Algunos rivales tienen más experiencia y conocen mejor ciertos circuitos que yo”, pero la ilusión, asegura, “está intacta” y no renuncia a poder dar la que sería, sin duda, la gran sorpresa.
Siguiente paso: Moto5
Si los resultados acompañan, el siguiente paso podría ser Moto5, un nuevo escalón en ese largo camino hacia la élite. De momento, el objetivo es claro: aprender, disfrutar y seguir creciendo.
Porque, como él mismo resume cada vez que se sube a la moto, Omar Albiñana Arroyo no corre para presumir. Corre porque, paradójicamente, es ahí donde encuentra la calma.



















