Entrevista > Teresa Villaplana Colomer / Pregonera de las fiestas de Moros y Cristianos 2026 (Petrer, 30-marzo-1962)
Aunque quedan aún tres meses para el comienzo de las fiestas de Moros y Cristianos, el reloj festero no para y va quemando etapas. El primero de los grandes actos, antesala de todo lo que estará por venir, tendrá lugar el próximo 11 de abril en el Teatro Cervantes con el pregón.
Este año, la encargada de anunciar a los cuatro vientos la llegada de los festejos más importantes de cuantos se celebran en Petrer será Teresa Villaplana.
Persona muy conocida dentro y fuera de la fiesta, Teresa ha dedicado prácticamente toda su vida a la causa festera. Seguramente, el cargo más llamativo y por el que ha hecho historia, es haber sido la primera, y única hasta el momento, mujer que ha presidido la Unión de Festejos, puesto para el que fue elegida por una amplísima mayoría de votos y que ejerció durante cuatro años, entre 2012 y 2015.
Casi de todo
Pero antes de eso, ha desempeñado todo tipo de cometidos de responsabilidad. Miembro desde hace más de cuarenta años de los Moros Fronterizos, concretamente en la fila Walkirias, ha sido presidenta de su comparsa; ponente y miembro de numerosas comisiones, entre las que destacan la del Pregón, o de Guerrillas y Embajadas; vicepresidenta de la UF; miembro de la Mayordomía de San Bonifacio Mártir.
También ha pregonado las fiestas de la Santa Cruz, así que experiencia no le falta a la hora de ponerse delante de un público.
Actualmente es miembro de la Unión Nacional de Entidades Festeras de Moros y Cristianos (UNDEF), la federación en la que están integradas la mayoría de las localidades que celebran fiestas de Moros y Cristianos en España, y de la que es Socia de Honor. Como ella misma reconoce, “he hecho prácticamente de todo”.
Un currículum extensísimo que no ha hecho más que crecer y poner de manifiesto su compromiso, responsabilidad, dedicación y pasión por la fiesta, y que vivirá un momento culminante dentro de apenas dos meses en el Teatro Cervantes.
¿De qué forma asumes el encargo de pregonera de las fiestas de Moros y Cristianos 2026?
A tope y con los ánimos elevados. Esto hay que considerarlo como un regalo que me han hecho. Tengo ya ganas de que llegue el día para poder disfrutarlo, aunque por otro lado me da respeto.
«Considero un regalo ser pregonera»
Aún quedan dos meses para escucharte, ¿puedes adelantarnos sobre qué vas a hablar?
Todavía no lo tengo terminado, llevo más de la mitad escrito. Hablaré de la fiesta en sí, de las abanderadas, de las comparsas, del pueblo, de mí un poquito, de la historia, de la población. Intentaré hacerlo lo mejor posible.
¿Cómo te imaginas el día del pregón, el 11 de abril?
Me da respeto. A pesar de que estoy acostumbrada a cámaras y a la presión de público, la verdad que impone ponerte en el teatro con toda la gente de cara mirándote y escuchándote a ver lo que dices.
Yo me lo imagino un día muy bonito, rodeada de familia, de las componentes de mi fila, de la gente que me aprecia, y de amigos y de amigas. Un día muy entrañable.
En 2016 ya fuiste pregonera de las fiestas de la Santa Cruz, así que estas sensaciones no son nuevas para ti, ¿hay alguna diferencia entre ambos actos?
Guardo un grato recuerdo de aquello. Aunque no es lo mismo, porque aunque se trate de fiestas, las de Moros y Cristianos en esta población son muy importantes.
«He hecho prácticamente de todo dentro de la fiesta»
Después de esto ya tan solo te faltaría pregonar las fiestas patronales…
(Risas). Bueno, tampoco hay que ser egoístas. Hay que repartir el trabajo.
En su día ya estuviste en la comisión del pregón, es decir, entre los encargados de elegir el nombre de la persona que va a pregonar las fiestas. Ahora estás en el otro lado. ¿Imaginaste alguna vez que llegarías a ser la protagonista?
No, nunca me imaginé que pudiera ser la elegida. He sido presidenta de la Unión de Festejos, que es el máximo cargo, y tu nombre está ahí, pero hay mucha gente que es de Petrer o que vive fuera y que se lo merece.
¿No te lo esperabas en absoluto?
Para nada. Me hicieron un poco de encerrona. Me llamaron para consultarme una cosa de Expofiesta. Cuando terminé, me dijeron que me esperara un momento y entonces es cuando me lo dijeron. Me cayó de sorpresa, claro. Me sentí muy alagada y no tuve que pensar mucho tiempo para dar el sí.
«Estoy a tope y con los ánimos elevados»
Cuéntame ahora sobre tu extensa trayectoria dentro de la fiesta.
Me inicié joven, sobre los veinte años, cuando ya me pude pagar mi traje con mi trabajo. En casa éramos cuatro y en aquella época, al igual que en esta, la fiesta era cara de mantener. Me inicié en los Moros Fronterizos, donde he estado toda mi vida y siempre en la misma fila, en las Walkirias.
Y lo que pasa, que vas a una reunión o a una asamblea, y como siempre he sido muy responsable para esas cosas, la directiva te va echando el ojo, hasta que al final te vas metiendo.
Menos tesorera, he sido casi de todo: secretaria, vicepresidenta, he llevado el protocolo, he trabajado en varias comisiones, incluso hasta he estado en una que no era de mi comparsa como fue en el cincuentenario de los Moros Nuevos en el año 2000. Y así me fui introduciendo hasta que llegué a ser presidenta de mi propia comparsa.
Ahí ya es cuando asumes más responsabilidades llegando a la Mesa de la Unión de Festejos, donde te van encargando alguna comisión.
Así es. Por ejemplo, nada más sentarme me dieron la comisión de Guerrillas y Embajadas. No tenía mucha idea de cómo se hacía, pero por mi forma de ser me preocupé y al final lo saqué. Luego, la ventaja que tienes es que hay mucha gente alrededor tuyo que te ayudan porque llevan muchos años y tienen mucha experiencia.
Poco después te conviertes en presidenta de la Unión de Festejos.
Dejé de ser presidenta de mi comparsa al cumplirse los cinco años y al año siguiente me cogió el presidente de la UF y me pidió ser la vicepresidenta. En realidad, creo que lo hizo con idea de que fuera su sucesora porque le quedaba un año de mandato. Y así fue, cuando acabó él ocupé su puesto.
En ese momento hiciste historia al ser la primera mujer que presidía la UF, y de hecho, la única que lo ha sido hasta el día de hoy. ¿Qué recuerdos te han quedado de tu paso por el cargo?
Muy bonitos. Pero no creo que sea eso algo a destacar, siempre he trabajado con hombres y mujeres y no se mira el sexo en estas cosas de la fiesta. Estuve un ciclo de cuatro años y nos coincidió en 2014 con el cuatrocientos aniversario de los votos de San Bonifacio.
«Me imagino muy bonito y entrañable el día del pregón»
Aquello debió suponer una carga extra de trabajo.
Fue un año espectacular en el que trabajamos mucho. Tuvimos un resultado muy favorable con muchos actos entrañables que recordaremos siempre.
¿Sentiste el apoyo tanto del resto de la junta como de los festeros de a pie durante los años que estuviste al frente de la UF?
Sí. Recibí en todo momento el cariño y el apoyo de todos. Esto no es un camino de rosas, pero con trabajo, dedicación y diálogo, se saca.
¿Te dio tiempo a poner en marcha el programa electoral que llevabas?
No. Cuatro años parecen muchos, pero con esta efeméride que tuvimos de por medio no me dio tiempo a todo. Tengo una espinita clavada y es no haber podido poner en funcionamiento un museo de la fiesta. Pero eso es mucho dinero, mucho tiempo, mucha infraestructura y muchas puertas que tocar, y no lo conseguí.
¿Qué balance haces, por tanto, de tu paso por la presidencia del ente festero?
Fueron unos buenos años y lo recuerdo satisfactorio. Bueno, tengo que decir que, realmente todos los presidentes tenemos alguna piedra en el zapato, y a mí me tocó una época de crisis, así que tuvimos que hacer malabares para sacar las cuentas.
«Guardo muy buen recuerdo de mi paso por la presidencia de la UF»
Una vez que dejaste el cargo, ¿qué rumbo tomaste?
Cuando cumplí mi ciclo de cuatro años, casi sin descansar me metí en la UNDEF. Ahí llevo ocho años más los dos de pandemia, diez en total, y creo que acabaré este año. Soy socia de Honor, y eso es una gran alegría. En total, llevo 43 años liada con cosas de la fiesta.
Tú que la has vivido y la has visto evolucionar como pocos desde dentro, ¿cómo ves la fiesta actualmente?
La veo muy bien y muy consolidada. De un año para otro hay una cantidad de altas importantes, sobre todo de gente joven, que está muy comprometida con nuestras tradiciones.
Hay quien opina todo lo contrario, que, por ejemplo, se nos están yendo de madre los tardeos, pero creo que debe haber de todo y siempre con respeto. Lo que no puedes es solapar un acto por un tardeo. Por lo demás, la gente está por la labor de arrimar el hombro.
Desde el pasado año está Paco Castalla de presidente.
Todavía no le ha dado mucho tiempo a hacer cosas porque lleva poco en el cargo. Paco siempre ha sido un trabajador por la fiesta. Tanto él como toda su junta directiva. Son responsables. No tengo duda de que van a poner todos sus sentidos y su empeño para que todo salga adelante.
¿Qué te parecen los cambios que se han producido en estos últimos años, como han sido, por ejemplo, el cambio de ubicación de la entrada de bandas, o la renovación del castillo de embajadas?
Bien. El cambio a la Explanada del pasodoble me gusta y lo veo un acierto. Cabe mucha más gente, hay más seguridad y queda muy bien allí.
Sin embargo, a las embajadas creo que les falta algo. No sé, veo el acto un tanto desangelado. Probablemente sea por el espacio tan grande que hay ahora. Antes, parecía que quedaba como más arropado al quedar entre edificios que estaban más próximos. No sé, es una impresión mía. Quizá sería cuestión de darle alguna vuelta y trabajarlo un poco.
«Veo actualmente la fiesta muy consolidada»
Como has dicho antes, has hecho casi de todo, ¿realmente no te falta nada por hacer?
Bueno, menos abanderada y llevar los timbales he hecho de todo. Siempre he sido comprometida y responsable.
¿Sigues teniendo la misma pasión que hace 43 años?
He perdido fuelle. Era de las que iban a todos los actos. Pero hoy por hoy la edad te hace elegir unos actos determinados frente a otros.
¿Engancha la fiesta?
Sí, a mí por lo menos me ha enganchado y me reconforta mucho. A nivel personal me ha hecho abrirme y me ha dado mucho impulso cuando por mi vida personal estaba un poco baja. Luego, cuando sales al exterior, aún te reconforta más. Es muy bonita.




















