Entrevista > Juan Manuel Vizuete / Consultor en comunicación (Benidorm, 1990)
Juan Manuel Vizuete fue galardonado en 2025 con el Napolitan Victory Award en la categoría de Consultoría y Oratoria. El pasado noviembre recogió el premio en la capital de Estados Unidos, un escenario que ha servido de inspiración para series como ‘The west wing’ o ‘House of cards’.
Sin embargo, antes de llegar a los grandes focos de Washington, Vizuete recorrió cientos de espacios que tuvieron su humilde origen en un bar de Benidorm rodeado de cuatro amigos. A la entrevista, como no podía ser de otro modo, ha venido en traje.
Que sepas que eres la persona a la que más veces he entrevistado…
(Risas) Mira, ¡el segundo premio del año!
Tendré que comprar unas tazas personalizadas, como las de ‘El Hormiguero’, unas Platinum.
(Risas) Estaría bien.
«Sin comunicación tus ideas mueren contigo»
Hace tiempo tuvimos nuestra primera conversación; me contaste que empezaste dando charlas en un bar de Benidorm y ahora acabas de recibir este reconocimiento internacional. ¿Qué sientes?
Por un lado, mucho orgullo -en el sentido positivo de la palabra- por lo logrado y por el camino recorrido. Por otro, siento cierta responsabilidad; este premio me impide estancarme, me obliga a devolver ese reconocimiento con trabajo. Estamos hablando del galardón más prestigioso en el mundo de la comunicación política: los Napolitan.
Aquel chico que empezó en su tierra con poco más de veinte años y un puñado de amigos, ahora llena auditorios. ¿Cómo terminaste dando una charla en aquel bar?
Estudié Derecho porque mi padre era abogado, pero no era una carrera que me apasionara. A los veinte años me sentía completamente perdido, atrapado en un lugar donde no quería estar. Decidí apuntarme a clases de poesía, protocolo y oratoria.
Esa última disciplina me fascinó; me descubrió la capacidad que tienen las palabras para mover el mundo. Me formé con distintos maestros y finalmente me atreví a organizar una charla en aquel local. De hecho, todavía conservo la foto.
Esa foto la guardarás como oro en paño, ¿no?
Sí, porque cuando se habla del éxito, a veces se olvida que para extraer el oro de la mina hay que cavar profundo. Estamos obsesionados con los logros inmediatos. Hace poco, un chico me confesó que quería hacer lo que yo hago; le advertí que detrás hay años de trabajo e incluso de perder dinero para costearme los viajes y la formación.
«Es el primer impacto, que se conoce como efecto halo, lo que marca la diferencia»
Tienes 34 años. ¿Cuándo empezaste a divisar el ‘oro’ en la mina?
Los resultados empezaron a ser tangibles cuando trabajaba en el Colegio Lope de Vega. Allí daba clases de artes marciales, una disciplina que me ha imbuido valores fundamentales. Un día, al terminar una sesión, el director me preguntó si podíamos implementar clases de oratoria en el centro. Hicimos la entrevista en ese mismo instante: yo estaba sudado, sin guion y sin traje.
De ahí surgió mi primer proyecto a largo plazo, que terminó convirtiéndose en la actividad extraescolar con más alumnos. Fue entonces cuando supe que estaba en el camino correcto.
Me hace gracia lo del traje. Una vez me diste un titular algo provocador: Si quieres que te suban el sueldo, ponte un traje.
(Risas) Me encantó ese titular.
¿Por qué marca tanto la diferencia la vestimenta?
Podemos analizar las palabras, pero la imagen se percibe de forma instintiva. La apariencia y la postura generan una imagen mental inmediata en el interlocutor. Entiendo que a mucha gente le cueste aceptarlo, pero es una realidad psicológica. El otro día compartí un estudio revelador: una chica en chándal en el metro no recibía ayuda para bajar su maleta; sin embargo, al cambiar a un atuendo elegante, la disposición de la gente para ayudarla aumentaba drásticamente.
Aplicado a los negocios, esto implica proyectar una imagen de éxito y cuidar el detalle. Si quieres elevar tu valor de mercado, debes vestir acorde al lugar que aspiras ocupar. En México lo resumen bien: Como te ven, te tratan.
«No hay ninguna carrera universitaria en la que no sea importante la comunicación»
¿Existe un complejo de clase en nuestra sociedad? A veces, al caminar por ciertos barrios bien vestido, se perciben miradas de extrañeza.
Eso responde a la dinámica de ‘endogrupo’ y ‘exogrupo’. Tendemos a confiar más en quienes identificamos como iguales. Si entro en un barrio humilde con traje, rompo la estética de la zona y se me percibe como ajeno. Lo mismo ocurriría a la inversa si alguien con estética de barrio marginal entrara en un entorno elitista.
Si quieres encajar en un grupo de alto nivel adquisitivo, debes mimetizarte. Lo primero que hizo el ‘Pequeño Nicolás’, por ejemplo, fue comprarse un buen traje; sabía que era la llave para entrar en cualquier sitio. Existe otro estudio donde los pacientes percibían como más profesionales a los médicos que usaban bata frente a los que no. Ese primer impacto, conocido como ‘efecto halo’, es determinante.
Es cierto. Cuando visito a algún profesor en la facultad, si llevo americana, me miran como si fuera parte del cuerpo docente. ¿Crees que debería enseñarse la importancia de la comunicación en la universidad?
Por supuesto. Es una de las grandes carencias de nuestro sistema, junto con la educación financiera. Salimos de la carrera sin saber interpretar una factura y sin saber comunicar. Sin comunicación, tus ideas mueren contigo.
Es vital que, en nuestro proceso de crecimiento, sepamos exponer lo que pensamos. Superar una entrevista de trabajo o gestionar el día a día requiere habilidades comunicativas. Nos lanzan al mundo profesional sin las herramientas necesarias.
¿Bastaría con una asignatura?
Debería ser transversal, tanto en el colegio como en la universidad. No existe ninguna carrera profesional donde la comunicación no sea un pilar fundamental para el éxito.



















