Entrevista > Giovanna Ribes / Creadora audiovisual (Catarroja, 27-enero-1959)
Contar con una familia de artistas (toreros, gente del circo…) sin duda marcó el devenir de Giovanna Ribes, una creadora audiovisual sumamente prolífica, aunque como nos confiesa su gran objetivo de juventud era “ser normal”, pese a sus evidentes aptitudes.
En COU, el curso previo a la universidad, “la profesora de literatura quiso guiarme, hacer de mentora”, rememora. Sin embargo, optó por cursar Filología Anglogermánica, aunque pronto montó un taller de fotografía y se puso a grabar y escribir, aspectos que la transformaron.
Desde ese momento no ha parado de producir, especialmente películas documentales como ‘Cuba: blanco y negro’ (1992), ‘La sinfonía de las grúas’ (2006) o ‘Manuela Ballester: el llanto airado’ (2008). Igualmente ha hecho ficción y tiene ya en mente nueva propuesta social.
¿Determinante en tu vida fue desplazarte a Londres?
Por supuesto, debido a mi deseo de empezar desde abajo, a descubrirlo todo. Marché después a Rockport (Estados Unidos) y pasé un tiempo en San Antonio de los Baños (Cuba).
Precisamente, ¿qué aprendiste en estas academias de cine?
Mucho, sobre todo a descubrir tus propias capacidades. Pero en esta profesión no paras de aprender; recientemente, de hecho, me he apuntado a un curso de documentales que imparte online la Universidad de Barcelona.
Aprender me permite ser más generosa con los compañeros, compruebas que todos arrastramos nuestros propios miedos.
¿Te centraste entonces en las películas documentales?
Tardé un poco más. Seguí con la docencia y los documentales puros, rodando por ejemplo en Chile ‘Todas íbamos a ser reinas’ (1995), coproducida junto a la televisión nacional. Me había, además, apuntado a FP y hacía bolos los fines de semana con Moma Teatre.
«Sí considero tener una marca propia, pues en todos mis trabajos hay un punto de creatividad»
Realmente no parabas.
¡Jamás lo he hecho!, he sabido organizarme. Acto seguido pedí una excedencia en la enseñanza para focalizarme más en el audiovisual, desarrollando facetas como guionista o técnico de sonido.
¿Tuviste dudas?, ¿llegaste a arrepentirte?
No, también porque tuve el apoyo incondicional de mi marido, el irlandés Brendan Geragthy, una persona muy válida y querida en la profesión. Por desgracia nos dejó en 2013.
¿Cuáles han sido tus trabajos más relevantes?
Junto a ‘La sinfonía de las grúas’ y ‘Manuela Ballester’, me gusta nombrar ‘Un suave olor a canela’ (2013), mi primera ficción, y especialmente ‘La familia (Dementia)’ (2016), protagonizada por Pep Cortés, Mireia Pérez, Lola Moltó, Sergio Caballero…
«Al entrar en el mundo del cine, en los rodajes, tuve que imponerme, como la mayoría de las mujeres»
¿Consideras que tu estilo está bien marcado?
Sí tengo una marca propia, pues en todos mis trabajos hay un punto creativo, teniendo en cuenta -al menos así opino- que la totalidad de los seres humanos somos creativos. Unos lo muestran más que otros.
Una realidad es que algunas personas miramos la realidad centrándonos en ciertos fragmentos. En mi caso, la luz, la naturaleza y los sonidos: siempre hay algo, muchas veces los sonidos (envolventes), que están impregnados en mis producciones.
Siempre has querido resaltar la importancia de la mujer.
De joven no apreciaba esa discriminación, pues en mi casa las mujeres eran fuertes. Comencé a notarlo cuando regresaba cada verano de Ginebra (Suiza), ciudad a la que mis padres emigraron; apreciaba la mirada de los otros hacia mí, con apenas once o doce años.
Es un machismo que existe todavía hoy, una circunstancia que te marca, te cosifica, teniendo que adoptar actitudes más masculinas. Al entrar en el mundo del cine, en los rodajes, tuve que imponerme, como la mayoría de las mujeres.
¿Has evolucionado como directora?
Considero que no, o muy poco. El espíritu de búsqueda interna es idéntico con veinticinco que con sesenta o setenta años; forma parte de la personalidad de quien dirige. Posiblemente sea más hábil, disponga de más experiencia o técnica, pero las inquietudes de uno se mantienen.
No importa el formato que emplee (ficción o documental), porque mis inquietudes siempre son sociales, filosóficas o reflexivas, sobre la vida y la existencia.
«Estoy en la fase inicial de ‘El ángel de los deseos’, un documental sobre los vientres de alquiler»
Sí te debe influir, al escribir, recibir constantes ítems.
Cada uno de nosotros posee su ‘background’, conjunto de experiencias vitales. En mi casa hemos sido animales políticos, muy atentos a lo que sucede en el mundo, y lo que acontece hoy en día ya pasaba en los años setenta.
Teníamos una guerra, la de Irán o Vietnam, y existían problemas muy comunes a los actuales (pobreza, inmigración…). Todo lo que recibo no me es nuevo, siempre he sido plenamente consciente. Otra cosa serán las IA, veremos cómo nos condicionan.
¿Qué estás preparando ahora?
Recientemente acabé el documental ‘Cecilia Bartolomé. Tan lejos, tan cerca’, sobre la célebre cineasta alicantina. Lo hemos llevado a diversos festivales, con muy buena acogida.
Estoy asimismo en la fase inicial de ‘El ángel de los deseos’, una coproducción entre Reino Unido, Francia, España e India. Se trata de un documental de investigación sobre la subrogación, los vientres de alquiler.
















