Entrevista > Silvia González Soriano / Secretaria Utiel-Requena Sostenible (València, 15-junio-1982)
La Asociación Utiel-Requena Sostenible cumplirá este 2026 cinco años defendiendo el paisaje de nuestra comarca frente a la amenaza de las macroplantas. Lo que nació como una plataforma vecinal se ha convertido en el principal baluarte contra el despliegue industrial desmedido. Hablamos con Silvia González, su secretaria, sobre este lustro de reivindicaciones en defensa del territorio.
¿Bajo qué premisa fundamental se decidió fundar esta asociación hace ya casi cinco años?
Lo que nos motivó fue empezar a oír que había proyectos de energías renovables a gran escala. No eran instalaciones pequeñas, sino que se hablaba de trescientas hectáreas o proyectos fragmentados que sumaban muchísima extensión. Queríamos alertar a la población, porque nadie estaba informando a nivel público, y dar luz a un tema totalmente desconocido.
«Favoreceríamos comunidades donde la población participara y se beneficiara realmente de una bajada de luz»
Contadnos, ¿cómo lograsteis confirmar que esas sospechas sobre los proyectos eran una realidad inminente?
Investigamos y vimos que las propuestas estaban en marcha, el ministerio había hecho solicitudes a empresas y eso iba para adelante. Habían llegado a los ayuntamientos peticiones para poner infraestructuras en suelo no urbanizable. No era algo que habíamos oído simplemente, al investigar vimos que había una barbaridad de proyectos planeados sobre toda nuestra comarca.
¿Qué alcance real tienen estas instalaciones sobre los parajes más emblemáticos de la zona?
Se quería instalar tanto en la Sierra, en la zona del Remedio, como en el terreno de Requena. Vimos que estaba toda la comarca afectada y por eso pusimos el nombre abarcando todo el territorio. Nació para dar voz a una información que no llegaba a la ciudadanía, salvo a quienes tenían terrenos directamente afectados.
Explícanos por qué vuestra postura no es contra las renovables, sino contra el modelo industrial.
Quieren abarcar terrenos rústicos de viñedo porque las tierras aquí son más baratas que cerca de Valencia. Esta energía no se queda aquí, viaja a las ciudades y se pierde muchísima en el cableado. No nos parece bien que sean macroplantas. Favoreceríamos comunidades donde la población participara y se beneficiara realmente de una bajada de luz.
«Queríamos alertar a la población, porque nadie estaba informando a nivel público, y dar luz a un tema totalmente desconocido»
¿Cuál es el peligro ambiental de sustituir viñedos activos por miles de placas fotovoltaicas?
Son zonas cultivadas, no suelos degradados, y ese suelo ya no se recupera. Ante lluvias torrenciales hay más probabilidad de arrastre de sedimentos si el suelo está suelto, como se vio en la dana. Al quitar los viñedos, no hay vegetación que sujete el terreno. El impacto medioambiental es mayor porque dejas la zona mucho más vulnerable.
Si valoramos el aspecto económico, ¿percibe la población local algún beneficio real en sus facturas?
Ninguno de estos proyectos aporta beneficios a la población local, no nos van a rebajar la factura ni darán puestos de trabajo. Allí está todo automatizado y trabaja muy poquita gente. Al principio puede dar algo de dinero al pueblo por la construcción y a quienes vendieron sus tierras, pero después de eso no ganamos nada.
Sobre el tema de los molinos eólicos, ¿qué impacto visual y geográfico denunciáis en la asociación?
No vemos normal subir a montañas elevadas trailers gigantescos para montar molinos tremendos. Destrozan laderas enteras para hacer nuevos caminos que soporten ese transporte. No es necesario subir tan alto cuando hay otras zonas donde sopla el viento y no tienes que destrozar una montaña emblemática. Lo renovable a veces da la espalda a lo sostenible.
«Esta energía no se queda aquí, viaja a las ciudades y se pierde muchísima en el cableado»
Respecto a la concienciación ciudadana, ¿sentís que el mensaje ha calado en los vecinos afectados?
No demasiado. La gente piensa que te opones a cualquier energía renovable. No terminan de entender que no me parece mal que un vecino ponga placas en su tierra junto a otros pocos. Lo que denunciamos es cómo las empresas convencen a mucha gente a la vez aprovechando que hay poco relevo generacional hoy en día.
¿Hay alternativas que consideréis viables para producir energía sin destruir el patrimonio natural?
Defendemos que las instalaciones deberían situarse siempre en zonas que ya estén degradadas o donde el paisaje ya esté alterado visualmente. No deberíamos transformar zonas que ahora mismo están bien, es una pena que se pierdan recursos porque no se valore el paisaje. La idea es que todo el entorno natural se respete siempre.
¿Habéis recibido el respaldo de entidades como la Denominación de Origen?
La Denominación de Origen apuesta muchísimo por el cuidado de nuestras tierras y mucha gente de dentro nos ha apoyado. También nos ha pasado con personas que al principio no veían el problema y al final han comprendido que era más el deterioro que el beneficio. Esas opiniones y apoyos son fundamentales para seguir luchando.



















