Entrevista > Jorge Selva Dorado / Escritor (Alicante, 13-abril-2002)
Hace menos de dos años Jorge Selva Dorado nos sorprendía con un prometedor poemario. Ahora, muestra de su ambición literaria, presenta su primera novela, ‘El silencio de Lugar Nuevo’, una crónica dura focalizada en la Guerra Civil, “un periodo que tanto interesa”.
El relato está inspirado en el pueblo donde veranea, San Martín de Montalbán (Toledo), y revela un sinfín de tramas y subtramas, “muchas ficticias y otras, menos, basadas en las historias que tantas veces me explicó mi abuela Teresa”.
Inquieto por naturaleza, defiende encarecidamente a una generación, la suya, tan criticada. “Los filósofos griegos ya calificaban a los jóvenes como vagos y tontos, concepto que se repite”, argumenta, “quizás opine lo mismo cuando sea padre”.
¿Aprecias un boom intelectual en tu generación?
Pienso que sí. Todos nosotros tenemos aspectos en común, como la pandemia, la crisis existente, el problema de la vivienda, la falta de oportunidades, la tecnología… Me gusta decir aquello de “a malos tiempos, buenos pensadores”, y mi generación -como aprecio- tiende cada vez más a expresarse de un modo artístico.
Todavía no se puede percibir este movimiento, pues se trata de autores menores, pero dentro de una década sí se evidenciará.
«Fruto de mi curiosidad siempre me ha apasionado conocer bien la historia, aquella que inspira a los artistas»
¿Asumes las críticas que recibís?
Las que son constructivas son positivas, aunque es cierto que estamos viviendo una caída de valores, ampliamente vinculada a la globalización y el individualismo actual.
También es algo cíclico, que ya ha pasado en anteriores sociedades. Los tiempos actuales, tan turbulentos, están llevando a la individualidad, como indicaba, sin ser culpa de los jóvenes, sino del ciclo en el que vivimos.
Háblanos de ‘El silencio de Lugar Nuevo’.
Una novela que tuve en mente durante años. Fruto de mi curiosidad siempre me ha apasionado conocer bien la historia, aquella que inspira a los artistas; he tenido, en ese sentido, la fortuna de contar con mi abuela Teresa -nacida en 1940-, una fuente de información.
Ella no vivió la Guerra Civil, pero sí su madre y su abuela, que le relataron todo. Sufrió la posguerra, la dictadura de Franco, la Transición… Le hice miles de preguntas al respecto, un acierto, porque uno de nuestros grandes errores es no hablar con nuestros abuelos.
¿Qué más te confesó Teresa?
La realidad que se vivió antes, durante y después de la guerra. A San Martín no lo nombro a lo largo de la novela, porque sería un fallo a nivel narrativo; lo más bonito de la literatura es que sea universal. Ojalá cada persona que lea ‘El silencio de Lugar Nuevo’ piense en su pueblo, que esos hechos pudieron pasar allí.
«¿Cómo vamos a mejorar como sociedad o nación si no sabemos nuestra propia historia?, caemos en lo mismo»
¿También buscas criticar la sociedad actual?
La Guerra Civil no es muy dispar a lo que estamos viviendo en la actualidad. Dudo mucho que se produzca un conflicto bélico, pero la enorme polarización e incoherencia -incluso el aprovechamiento de las masas- es parecido al que sucedió hace menos de noventa años.
Si analizamos la historia es un aspecto que se va repitiendo, y de la que España nunca aprende. Simplemente cuento aquello que me han ido narrando, sin opiniones personales.
Te debes referir al umbral de hambre y pobreza.
Exacto. El pensamiento extremo que está floreciendo se nutre precisamente de ello, de esa desesperación, del hambre, de la lucha y del analfabetismo.
Vivimos una época de la información, pero al mismo tiempo sufrimos el gran pecado de ser ¡analfabetos por elección!, no como antes. En nuestro país muchos desconocen quién fue Miguel de Cervantes, algo gravísimo.
¿Les suena, igual que Colón?
Ahí está el error. ¿Cómo vamos a mejorar como sociedad o nación si no sabemos nuestra propia historia?, caemos en lo mismo.
«Me siento muy vivo, quizás por mi juventud, para pasar infinitas experiencias y relatarlas después»
¿El libro se lo has dedicado a tu abuela?
Por supuesto, a ella, a mis otros abuelos, a mi municipio y a la generación que cayó, con un mensaje conciliador con lo sucedido en la Guerra Civil. Debemos cerrar este tema, no para olvidarlo, sino para aprenderlo y no volver a repetirlo.
También no hay nada más bonito que dar voz a un familiar, que detalle ese mundo que vivieron; es un tiempo que morirá con ellos, una lástima, porque es una generación única.
¿Está teniendo una buena acogida?
Estoy muy satisfecho, igualmente con lo que me dicen por redes sociales. Asimismo, está vinculado al movimiento generado por David Uclés, autor que destaca por un realismo mágico, como muestro con guiños de terror en ‘El silencio de Lugar Nuevo’.
¿Se trata de tu proyecto más ambicioso?
Hasta ahora sí, pero tengo en marcha otros que lo serán todavía más. Mi estilo literario, sin ir más lejos, está mucho más marcado, me identifico más conmigo mismo.
Me siento muy vivo, quizás por mi juventud, para pasar infinitas experiencias y relatarlas después.




















