Entrevista > Matías Guidolin / Entrenador Voleibol Benidorm (Rosario, Argentina, 16-junio-1982)
La temporada de debut del Servigroup Benidorm en la Superliga está siendo todo un desafío, pero su nuevo entrenador, Matías Guidolin, afronta este reto con una visión clara y pragmática. A mitad de campaña, el preparador argentino ha tomado las riendas de un equipo que venía de la Superliga2 y que necesitaba ordenarse, adaptarse y sumar puntos para consolidarse en la élite del voleibol español.
Pese a la dificultad de incorporarse a mitad de temporada, destaca la cohesión y la motivación del vestuario, un grupo comprometido con la institución y con ganas de pelear cada partido como si fuera una final. La adaptación de Guidolin ha sido total, priorizando la dinámica de grupo, la concentración y la preparación táctica de los jugadores, especialmente del opuesto Miguel Ángel Martínez, referencia ofensiva y joven promesa del equipo.
La del debut del equipo en la Superliga está siendo una temporada muy complicada porque durante la primera vuelta el equipo mereció más en muchos partidos. Sin embargo, en tu debut se logró una victoria fundamental ante un rival directo como San Roque. ¿Lo consideras como una muestra clara de lo que está por venir?
Por supuesto, creo que salimos a superficie. Ahora nos toca nadar. Antes, si perdíamos un partido, eso nos costaba mirar a todos desde abajo. Ahora, por fortuna, estamos en otra situación.
«Es un vestuario compacto y claramente comprometido con el objetivo»
Tras esa primera vuelta que fue una montaña rusa de emociones, ¿cómo te has encontrado al vestuario en lo anímico?
Me he encontrado a un grupo que me ha dejado totalmente sorprendido. Es un vestuario muy compacto, con ideas cómplices con la institución y claramente comprometido con el objetivo de mantener la categoría.
Además, es un grupo sin pelos en la lengua y con algunas limitaciones técnicas y de juego en cuanto a su historial, porque muchos jugadores vienen de jugar en Segunda División. Pero están muy motivados y concentrados y eso a mí me encantó.
¿Pesa mucho ser un recién ascendido?
Hay matices, hay equipos que tienen más historial en la competición, con otros tipos de contrataciones, con jugadores con más presencia en las últimas temporadas en la Superliga. En todo caso, en mi opinión eso es algo positivo.
Ahora tenemos que seguir dando pasos en ese trabajo de ordenarnos, saber jugar cada partido, seguir haciéndolo bien, no perder la concentración, tener a todos en condiciones para jugar… todo eso va a ser fundamental.
«Soy yo el que debe adaptarse al club, al equipo y al momento»
Es evidente que cuando un entrenador inicia un proyecto al arranque de la temporada puede y debe amoldar el juego a su estilo y a cómo entiende que debe de desarrollarse. Sin embargo, tú llegas a mitad de campaña y con una plantilla ya construida y habituada a un tipo de vóley concreto. ¿Debes adaptarte tú más a ellos o debemos esperar grandes cambios en la filosofía de juego?
Soy yo el que debe adaptarse absolutamente a todo: al club, al lugar, a los jugadores, al momento del equipo… y volcarme a acertar en los objetivos, no equivocarme en ningún ámbito como el social, el deportivo o el competitivo.
He puesto toda mi energía en ello, en ser lo más abierto posible en cuanto a la percepción, activar todos mis sentidos rápidamente. Creo que me pude adaptar bien. Ahora queda un montón de trabajo por delante porque tenemos que seguir sumando puntos.
Como has dicho, la plantilla es bastante equilibrada en todos los sentidos, pero hay un hombre que destaca sobre los demás y que se ha convertido en la gran referencia ofensiva: Miguel Ángel Martínez. ¿Te preocupa que tras toda una primera vuelta los rivales hayan podido ‘leer la matrícula’ al equipo y puedan neutralizar a tu mejor opuesto?
Es un jugador que tiene que tener un partido muy malo para pararlo. El día de San Roque, al que hacías referencia antes, nos tocó jugar contra uno de los mejores bloqueadores de la competición y pocas veces lo paró.
Sí, tenemos que prepararnos para que ocasionalmente, en algún partido, no esté. Que lo paren o no va a ser circunstancia del juego.
«Una vez logremos la salvación, veremos si podemos seguir creciendo»
Gran parte del peso del equipo recae sobre él pese a su juventud. ¿Cómo lleva la presión?
Es un chico que tiene veintitrés años, pero ya ha acumulado experiencia en cinco ligas fuera de su país. Por lo tanto, estamos ante un jugador con unas ideas muy claras. Obviamente, tiene que seguir aprendiendo a ser profesional y todo lo que podamos ayudarlo nosotros va a ser oportuno y suficiente. Para nosotros es un hombre muy importante no sólo en el juego, sino también para la dinámica de grupo.
Tirando del histórico de la competición, la salvación en la Superliga estará en el entorno de los veinte puntos al final de la temporada. ¿Piensas en esa barrera o te planteas metas más ambiciosas?
Tenemos que tener los pies en el suelo e ir partido a partido. Cada uno de los sábados que tenemos por delante será una final para nosotros. Tenemos que ser capaces de sumar puntos cada fin de semana. Una vez se logre el primer objetivo, que es la salvación, veremos si podemos seguir creciendo.
Queda mucha competición por delante, pero en realidad se va a disputar en muy poco tiempo, así que vamos con la mentalidad de pelear cada uno de esos partidos como una auténtica final.





















