‘Reforzar el buen gobierno’. Un lema que de entrada sugiere compromiso, eficiencia, ética, participación, transparencia. Rendir cuentas. Algo prometedor que también puede inscribirse en el alma del ‘Código de buen gobierno local’ aprobado en 2009 por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), creada en 1981 y que en la actualidad agrupa, en último recuento público, a 7.412 entidades de gobierno local.
Ayuntamientos, diputaciones, consejos y cabildos insulares se unen aquí con la intención de mostrar su apuesta democrática y la intención de marcar distancias con modos y prácticas anteriores. Pues bien, la frase antes mencionada se incluye en el llamado Plan Estratégico Municipal (PEM) Alfafar 2030, cuyo pistoletazo de salida se daba en junio de 2021. Es, de hecho, uno de sus ‘objetivos estratégicos’.
Buenos deseos
En concreto, el Ayuntamiento alfafarense los enuncia así en su Plan: 1) Generar empleo de calidad y promover una economía sostenible; 2) Minimizar las desigualdades sociales y económicas; 3) Crear una ciudad en consonancia con el medio ambiente y con un modelo de vida sostenible; 4) Reforzar el buen gobierno; y 5) Impulsar la convivencia y los valores cívicos.
Una lista de buenos deseos que, al menos, están dando en general notables resultados al aplicarse. Como el propio PEM alfafarense, el objetivo marcado es la famosa y polémica Agenda 2030. ¿Y por qué esta controversia, y si existe por qué seguirla? Aclaremos que no es la agenda en sí, sino las peculiares interpretaciones de los políticos, especialmente en el ámbito occidental, y más concretamente el europeo.
Entre los propósitos, crear una ciudad con un modelo de vida sostenible
Objetivos sostenibles
La Agenda 2030 realmente no es más que un ‘plan de acción’ de 2015 por “los derechos de las personas, el planeta y la prosperidad”, según se enuncia. Regida por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos en 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. ¿Cuáles son estos? En el fondo, un listado de buenos propósitos, y en sí no dejan de resultar beneficiosos.
Son diecisiete: 1) Fin de la pobreza; 2) Hambre cero; 3) Salud y bienestar; 4) Educación de calidad; 5) Igualdad de género; 6) Agua limpia y saneamiento; 7) Energía asequible y no contaminante; 8) Trabajo decente y crecimiento económico; 9) Industria, innovación e infraestructura; 10) Reducción de las desigualdades; 11) Ciudades y comunidades sostenibles; 12) Producción y consumos responsables; 13) Acción por el clima; o 14) Vida submarina.
El objetivo marcado es la famosa y polémica Agenda 2030
Ciencia contra políticos
También, finalmente: 15) Vida de ecosistemas terrestres; 16) Paz, justicia e instituciones sólidas; y 17) Alianzas para lograr los objetivos. ¿Y esto es polémico? No en políticas municipales, donde supone algo hasta deseable, y que consistorios como el alfafarense estén con ello no deja de resultar tranquilizador. La polémica cabalga por los mundos de la geopolítica, de las ‘grandes decisiones’ supuestamente ‘obligadas’ (justificadas) por la Agenda.
Aquella se desarrolló a partir de estudios científicos. Pero la ciencia no es estática, sino que va mostrando nuevas realidades de la naturaleza conforme siguen desarrollándose observaciones y experimentos. Y entonces la geopolítica ya no la necesita para unas decisiones que, desde la ciencia, se califican de simples cabildeos, con la Agenda como excusa. Así la paradoja de políticos sin formación científica acusando de ‘negacionistas’ a los científicos.
Nos sumábamos al Pacto de los Alcaldes el 15 de abril de 2016
Alcaldes en pacto
Pero eso, decíamos, es ‘alta política’ (que también nos afecta a todos). La aplicación a título de gobiernos locales de la Agenda 2030, como acicate de políticas beneficiosas para las gentes de los municipios, sigue dando buenos resultados como un plus para un mejor desarrollo a pie de calle. Solos o en colaboración, como el fructífero Pacto de los Alcaldes, constituido el 29 de enero de 2008.
Alfafar se sumaba a esta iniciativa el 15 de abril de 2016 (entonces rebautizado como Nuevo Pacto de las Alcaldías para el Clima y la Energía). Esto conlleva una serie de obligaciones, que quedarán registradas negro sobre blanco con su Plan de Acción por la Energía Sostenible y el Clima (PACES, 2020), donde se señalan los siguientes compromisos: adaptación climática, eficiencia energética, movilidad sostenible, reducción de emisiones.
Papeles vigía
Sostenibilidad (equilibrio con los recursos del entorno), término, con su definición, acuñado por la exmédico y política sueca Gro Harlem Brundtland (1939) en un informe para la Organización de las Naciones Unidas (ONU): ‘Nuestro futuro común’ (1987). Beneficioso, como decíamos, porque obliga a las instituciones, en este caso a los ayuntamientos, a abogar por la limpieza, no solo física, y alejarse del despilfarro.
Desde la introducción del Plan, se dice: “en política lo verdaderamente importante son los vecinos y vecinas que vivimos en Alfafar, que queremos un proyecto de futuro para nuestro municipio, una Ciudad de Personas que tienen a su alcance las oportunidades y los medios para vivir mejor y compartir su felicidad”. Para ello sirve un Plan Estratégico como el presente: como un vigía desde los papeles firmados y publicados.




















