Entrevista > Virtudes Hernández Soriano / Psicóloga (València, 21-abril-1982)
Febrero llega con corazones, escaparates decorados y una presión social asfixiante por el ideal del amor perfecto. Nos sentamos con Virtudes Hernández, psicóloga afincada en Sant Joan experta en igualdad, para analizar qué ocurre tras el marketing de San Valentín.
Ante la ‘media naranja’, Hernández propone personas completas que buscan bienestar, no salvación. Con ella, desgranamos cómo construir vínculos desde el respeto, por qué el primer gran amor debe ser el propio y qué ocurre cuando las matemáticas de la pareja fallan.
«El ‘te quiero’ no tiene que ser solamente a través de un regalo»
¿En qué medida los mitos románticos afectan nuestras relaciones?
Siguen presentes porque las personas buscan esa relación ideal. Se une a la inmediatez: queremos que todo sea rápido y perfecto. Hay personas que rechazan una relación estable, pero la idea del compromiso sigue siendo idílica, sobre todo en mujeres.
Es el mito de la salvadora: «Él cambiará por amor». Eso lo que hace es perpetuar relaciones sin igualdad, y una relación sin igualdad no puede ser sana.
Muchas personas viven estas fechas con ansiedad por no tener pareja o por una ruptura reciente. ¿Cómo combatir esa presión?
Si teniendo pareja buscas sentirte completo, no ves que ya lo eres. No tienes por qué dar carencias a una pareja, sino aportarle. Tu felicidad no puede basarse en otro, porque entonces construyes una vida que no depende de ti.
En caso de una ruptura, es un duelo. Si sabes que ese día te va a remover, mímate. ¿Qué necesitas cuando estás triste o sola? Reconoce la emoción, no la maquilles, valídala y dale salida sana. Eso vale para San Valentín y cualquier día.
Hablemos de autocuidado. A menudo se confunde con ser egoístas.
La relación con nosotros mismos debe basarse en el amor y el respeto. El autocuidado no es solo físico, es emocional: parar y poner límites. A veces sentarse en el sofá sin hacer nada; eso no es de vagos, es escucharse. No es egoísmo, es salud.
Que te ocupes de ti mismo no significa que seas incapaz de atender a los demás; simplemente, no eres la última de la cola. Muchas veces no se trata de sanar, hay que prevenir y mantener la salud emocional.
«Si quitas un gajo a una mandarina se sigue viendo completa, media naranja no»
Si pudieras cambiar un solo hábito social respecto a cómo celebramos el amor, ¿cuál sería?
Me encantaría que se democratizara la expresión del amor. Que el «te quiero» no fuera solo a través de un regalo. Que perdiéramos el miedo a la vulnerabilidad y eso nos llevara a expresar amor de una manera libre y segura.
¿Cómo han transformado las redes sociales la búsqueda del amor?
Queremos relaciones sólidas, pero con un proceso rápido y casi deshumanizado. Las redes te amplían el campo y está bien, pero hay un componente de ‘cambiar cromos’ sin profundizar. El filtro de calidad no lo pone Tinder, sino tú sabiendo qué quieres y tus valores.
Además, la gente confunde conversar por redes con tener una relación. Hay un momento en que hay que desvirtualizar y empezar a construir en la realidad.
¿Qué señales de alerta deberíamos identificar?
Una relación sana se establece en condiciones de igualdad y respeto mutuo. Siempre lo explico así a los niños de Primaria en las charlas. Las relaciones responden a una fórmula matemática sencilla.
Tu pareja tiene que sumar, no restar ni dejar igual. ¿Para qué tener pareja si no? Si tu pareja conoce tus debilidades y las utiliza para dañarte, si se enfada cuando brillas o si hay control, te resta.
«Los techos de cristal que no rompe una mujer, los rompemos cien»
También propones sustituir la ‘media naranja’ por otra fruta…
Propongo que seamos mandarinas. El mito de la media naranja dice que, sin tu otra mitad, te quedas siendo media naranja pocha. En cambio, una mandarina tiene gajos; si le quitas uno, la mandarina sigue viéndose completa.
Dejemos de pensar en naranjas y pensemos que somos personas completas: que una persona ya no esté no hace que yo pierda una parte de lo que soy.
¿Dónde has aprendido más sobre la resiliencia?
Trabajando con víctimas de violencia machista. Ver la capacidad de reconstruirse tras la huella psicológica que les deja sentir que no son válidas. Ver cómo identifican que no son culpables, su fortaleza.
Encontrarlas tiempo después por la calle con brillo en los ojos y que te digan que han vuelto a trabajar… Es ver al Ave Fénix. Cuando te respetas, quieres y reconstruyes, lo que sale de ahí es increíble.
¿Qué le dirías a una niña que sueña con estudiar la mente?
Que adelante, es apasionante. La ciencia no tiene género, es de personas con curiosidad. Antes no teníamos referentes, ahora sí: la astronauta Sara García o la científica Margarita del Val.
Necesitamos visibilizar estos referentes para que las niñas vean que es posible. Que nunca piensen que ser mujer las limita. Si encuentran techos de cristal, que pidan ayuda: lo que no rompe una, lo rompemos cien.




















