La investigadora del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Alicante (UA), Idoia Garmendia, forma parte del equipo investigador del proyecto MYCROP-RESICLIM. Expertos de la Universidad de Navarra (UNAV), de la Estación Experimental del Zaidín del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y de la UA estudiarán la asociación de cultivos con fruto baya, como la vid y el tomate, con una comunidad sintética de hongos micorrícicos arbusculares (HMA), unos microorganismos capaces de actuar como biofertilizantes.
En este sentido, el proyecto investiga una solución basada en la naturaleza para mejorar la tolerancia de estos cultivos a la sequía, el calor y el CO₂ elevado, así como aumentar la nutrición mineral de las plantas y activar sus defensas naturales frente a patógenos. Es decir, explica la investigadora de la UA, “buscamos optimizar bioinoculantes fúngicos como herramienta realista para una agricultura más resiliente ante el cambio climático y menos dependiente de fertilizantes y pesticidas”.
El proyecto MYCROP-RESICLIM se estructura en dos subproyectos: MYCROP-CLIMATE, que se centra en la respuesta de estos cultivos micorrizados ante escenarios de cambio climático, y MYCROP-FUNCTION, en el que participa la investigadora de la UA y que aborda el funcionamiento y la persistencia de las micorrizas arbusculares en condiciones de estrés múltiple. También se investigarán los mecanismos moleculares por los que los HMA pueden mejorar la nutrición mineral de los cultivos en condiciones extremas y las modificaciones de las vías de señalización hormonal implicadas en la resistencia al ataque de patógenos.
En concreto, el trabajo de Idoia Garmendia está vinculado al estudio del impacto de la nutrición mineral en cultivos anuales y perennes, el portainjerto de la vid y las condiciones de estrés múltiple asociadas al cambio climático a corto y medio plazo. Además, trabajará en la dinámica de colonización y la funcionalidad de un consorcio de HMA que tienen diferentes estilos de vida.
Este proyecto MYCROP-RESICLIM, que se centra en cultivos estratégicos como la vid y el tomate, favorecerá una producción más sostenible incluso en condiciones ambientales adversas, reduciendo pérdidas económicas para los agricultores y disminuyendo la dependencia de fertilizantes y fitosanitarios químicos. “Esto no solo beneficia al sector primario, sino que también promueve prácticas más sostenibles que protegen los suelos, el agua y la biodiversidad”, señalan desde el consorcio.
A su vez, una agricultura más eficiente y adaptada al clima contribuye a garantizar el abastecimiento de alimentos de calidad para la población, fortaleciendo la resiliencia de los sistemas alimentarios.
Con una duración de cuatro años, hasta 2029, MYCROP-RESICLIM está coordinado por el Instituto de Biodiversidad y Medioambiente BIOMA de la UNAV y financiado en la convocatoria de Proyectos de Generación de Conocimiento 2024, impulsada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y gestionada por la Agencia Estatal de Investigación (AEI).

















