Entrevista a Adrián Ferrandis / Profesor en la UV y director de la Cátedra Joan Noguera (Gandia, 15-marzo-1981)
En Gandia, las Fallas son mucho más que una celebración popular: constituyen un fenómeno cultural con un impacto económico y social de gran alcance. Así lo ha comprobado un estudio elaborado por la Cátedra Joan Noguera, que ha puesto cifras al efecto que la fiesta y su constante actividad tienen en la ciudad y sus alrededores.
Se estima que por cada 100.000 euros que el Ayuntamiento invierte en la festividad, se facturan casi seis millones de euros y se crean 54 puestos de trabajo. Para profundizar en el trabajo, desarrollado desde la Universidad de València, hablamos con Adrián Ferrandis, profesor del departamento de Geografía en esta misma institución y director de la cátedra y el estudio.
¿Qué llevó a la Catedra Joan Noguera a impulsar este estudio sobre las fallas de Gandia?
Tanto el Ayuntamiento como la Federación de Fallas de Gandia, que asumió la responsabilidad del estudio, querían saber cuál era el impacto que generaba la actividad fallera a lo largo del año en la ciudad y su área de influencia. Esa fue un poco la iniciativa y el encargo que nos hicieron.
¿Cómo lo llevasteis a cabo?
Desde el inicio quisimos ofrecer una aproximación lo más integral posible, así que combinamos distintas técnicas de trabajo de campo y de recopilación de información. Para conseguirlo, utilizamos el método input-output, que generó una matriz modelo adaptada al sistema productivo valenciano. Es una técnica ya utilizada en otros estudios de impacto, tanto en el ámbito cultural como en grandes eventos.
¿De qué manera funciona ese modelo aplicado a la economía del territorio?
Se adapta a los sectores predominantes de la estructura económica valenciana y nos permite incorporar la información del gasto bruto generado por cada tipo de actividad dentro del funcionamiento del sistema económico. Como resultado obtenemos el impacto real en las distintas actividades económicas vinculadas al sector fallero. Hablamos de ámbitos muy diversos: alimentación, servicios, alquiler, restauración, hostelería, indumentaria, industria, etc.
Gracias a todo ese proceso pudimos medir el peso económico de la fiesta en la localidad. Ahora podemos asegurar que esta celebración genera más de cuarenta millones de euros y supone una gran inversión para la ciudad.
¿Os sorprendió la cifra?
La verdad es que esperábamos un impacto similar, pero pensábamos que estaría entre los veinticinco y los treinta millones de euros. Superó nuestras estimaciones y los números que manejábamos antes de comenzar el estudio. Cabe tener en cuenta, eso sí, que no analizamos solo Gandia, sino también sus áreas de influencia. Hay cosas que no se contratan aquí.
«Se contabilizan unos 7.000 turistas procedentes de dentro y fuera del país»
En cuanto al origen de los visitantes, ¿qué tipo de público predomina en las Fallas de Gandia?
Destacan principalmente los del entorno cercano y del ámbito nacional. Por supuesto, esto no significa que no se acojan turistas internacionales. Los hay, pero su peso es menor dentro del conjunto.
Se contabilizan, aproximadamente, 7.000 turistas procedentes del país y del extranjero, excluyendo el área de influencia próxima. Los visitantes de los municipios de alrededor se consideran del tipo residentes, ya que su patrón de consumo es distinto. Por poner un ejemplo, no suelen pasar la noche en un hotel porque viven cerca.
«Lo que la diferencia de otras celebraciones es el componente cultural»
Si se comparan con otras fiestas tradicionales de España, ¿qué rasgos diferencian a las Fallas de Gandia?
Todas las fiestas comparten una fuerte vinculación con el sector servicios y la hostelería, pero las Fallas tienen características muy específicas. Están estrechamente ligadas al sector industrial y a actividades como la orfebrería o la fabricación de telas para la indumentaria.
Aunque esto último también existe en otras fiestas, aquí el impacto es mayor porque todos los falleros y falleras deben confeccionarse al menos un traje específico. A ello se le suma el monumento fallero, que introduce dinámicas diferenciadoras. En los servicios puede haber similitudes, pero, sin duda, la singularidad está en el componente cultural y artístico.
Hemos hablado de los turistas y de los falleros como personas individuales, pero, ¿qué papel juegan las comisiones en la economía local?
Tienen un impacto muy significativo. Solo hay que ver el volumen de actividades sociales que organizan a lo largo del año. Teniendo en cuenta el empleo que generan, las Fallas de Gandia podrían considerarse una gran empresa de la ciudad. Para que la gente se haga una idea, el estudio estima un volumen equivalente a 377 ocupados a tiempo completo.
Se trata de una magnitud considerable, ya que no existen muchas empresas de ese tamaño en el municipio. Esa es la dimensión social de las diferentes comisiones: empleo, ocupación y una amplia oferta cultural que ocupa casi los doce meses.
¿De qué manera puede este estudio influir en futuras políticas municipales?
Al final, este reafirma la importancia de las Fallas y de sus numerosas actividades y evidencia la necesaria inversión en la festividad y en todo lo que la envuelve. Además, ratifica el aporte de las administraciones públicas y el esfuerzo que realizan durante todo el año trabajando con la policía, cortando calles, dando licencias para ocupar la vía pública, etc.
Tiene una doble dirección: por un lado, reivindica la importancia de la celebración como sector cultural, turístico y artístico que requiere seguir invirtiendo; por otro, justifica la inversión que realiza el consistorio, explicando por qué destina fondos a esta actividad.
Tras trabajar este tema a fondo, ¿harías alguna recomendación para optimizar el retorno de inversión en las Fallas?
En realidad, creo que lo realmente importante no es ganar más dinero, sino dimensionar correctamente el impacto social, medioambiental y económico que genera todo este sector. Las fallas deben integrarse más en la sociedad, convertirse en un activo útil para distintos colectivos y avanzar en sostenibilidad, así como en aspectos como la gestión de recursos, residuos, emisiones o materiales utilizados.
«Esta fiesta debería avanzar en la inclusión, la diversidad y la igualdad»
Para acabar, ¿piensas que también podrían avanzar en otros ámbitos?
Evidentemente es fundamental reconocer su valor a nivel económico, ya que es innegable que generan empleo, actividad y producción, pero sí, las Fallas del futuro deberían consolidarse en otros planos y continuar avanzando en temas como la inclusión, la diversidad y la igualdad de género.

















