No se puede repasar la historia agrícola de la región sin mencionar la alcachofa, un cultivo que ha estado presente por más de 120 años en los bancales de la Vega Baja, y que ha logrado introducirse en los menús de los hogares consiguiendo aportar un toque gourmet a la mesa.
Con motivo de la celebración de la XI edición del Congreso Nacional de la Alcachofa, Almoradí vuelve a convertirse epicentro gastronómico en torno este producto los próximos 7 y 8 de marzo. Repasamos su llegada, evolución y el papel que ha desempeñado la hortaliza en la historia agrícola del sur de Alicante.
El cultivo de la alcachofa comienza tras desaparecer el cáñamo
Más de un siglo de tradición
Durante las primeras décadas del siglo XX, el cultivo de la alcachofa comenzó a asomar en los bancales con un propósito muy claro: abastecer a la creciente industria conservera de la Vega Baja que daba empleo a cientos de familias.
Sin embargo, el verdadero impulso ocurrió a finales de los años cincuenta, tras la desaparición del cultivo del cáñamo. Fue en ese momento de crisis cuando la alcachofa dio un paso al frente, transformándose en uno de los principales productos agrícolas de nuestra vega.
Almoradí lideró la promoción de la alcachofa como producto gastronómico
Líder en producción
Almoradí se consolidó por aquel entonces como el municipio con la mayor superficie cultivada y el mayor centro alcachofero de España, tomando también la iniciativa de promocionar esta hortaliza a nivel nacional.
Con una visión avanzada para su época, la localidad decidió organizar a finales de los años sesenta dos ediciones de las llamadas ‘Semanas de la Alcachofa’, ediciones pioneras de lo que hoy entendemos como marketing gastronómico, que nacieron con el objetivo de disparar el consumo y conquistar mercados que desconocían las virtudes de la alcachofa.
La comarca unida
Aquellas primeras ferias no fueron un proyecto sólo de Almoradí, el comité organizador fue un ejemplo de unidad regional. Diferentes poblaciones de la Vega Baja estuvieron presentes y participaron en la promoción de la hortaliza, entendiendo que el beneficio de uno era el progreso de todos.
La relevancia de Almoradí era tal que ayuntamientos vecinos como el de Daya Nueva, defendieron con firmeza que la feria debía establecerse de forma permanente allí, alegando su posición como centro geográfico y liderazgo en producción. Sin embargo, el comité optó por una estructura rotativa para que el impulso llegara a cada rincón de la comarca, algo que finalmente no tuvo continuidad.
Motor económico de la huerta
Por entonces, la comarca alcanzó un hito productivo sin precedentes: 10.000 hectáreas dedicadas al cultivo de la alcachofa que arrojaban una producción de 120 millones de kilos.
Según los informes del Consejo Económico Sindical de la Vega Baja, Almoradí tenía entonces una capacidad comercializadora de 22.000 toneladas, y un total de dieciséis empresas que daban trabajo a unas 120 personas. El mismo estudio destaca el municipio de Dolores, que con una capacidad de 11.000 toneladas y una red de doce empresas que empleaban a sesenta obreros, reafirmaba la prosperidad del cultivo en la comarca.
Con la llegada del nuevo siglo creció el interés por la producción y promoción de la alcachofa como producto agroalimentario de calidad
Luces y sombras
Lamentablemente, su historia no siempre fue un camino de rosas. Mientras continuaba ampliándose la superficie plantada de alcachofa, llegaba el nuevo trasvase Tajo-Segura, que cambió radicalmente el paisaje agrario de los secanos litorales provocando sobreproducción, hundiendo los precios y propiciando que muchos agricultores perdieran el interés por un producto que ya no parecía rentable.
Con la llegada del nuevo siglo, creció el interés por la producción y promoción de la Alcachofa como producto agroalimentario de calidad y como sello de identidad de la Vega Baja. Se entendió que la solución no era producir más, sino producir mejor y proteger el origen.
La Asociación Alcachofa de la Vega Baja reúne catorce municipios comprometidos con su promoción
De nuevo, Almoradí asumió el liderazgo impulsando un grupo de trabajo que devolviese a la alcachofa su estatus de producto agroalimentario de calidad, creando en marzo de 2011 la Asociación Alcachofa de la Vega Baja, actualmente compuesta por diferentes empresas y catorce municipios: Almoradí, Benejúzar, Callosa, Catral, Cox, Daya Nueva, Daya Vieja, Dolores, Formentera, Orihuela, Rafal, Rojales, San Fulgencio y Torrevieja.
Esta cita ha logrado posicionarse como referente gastronómico tanto para chefs como para visitantes
Del huerto a la mesa
Almoradí entendió antes que nadie que la mejor forma de proteger la alcachofa era celebrarla, y organizó en 2012 el primer Congreso Nacional, al que seguirían otros eventos en su honor como los llamados ‘Monográficos y túneles de la alcachofa’ o los ‘Tapea con alcachofa’, iniciativas de restaurantes y hosteleros de Almoradí.
Que se celebre el Congreso Nacional es la prueba definitiva de que aquel sueño regional es ya una cita ineludible
Hoy podemos anunciar la undécima edición del Congreso Nacional de la Alcachofa, como la prueba definitiva de que aquel sueño regional es ya una cita ineludible. El evento ha logrado posicionarse como referente gastronómico tanto para chefs como visitantes, poniendo en valor nuestra querida alcachofa de la Vega Baja.



















