Entrevista a Vicente Francisco Barceló Férez / Poeta (Alicante, 24-agosto-1989)
En los próximos meses, el poeta funerario Vicente Francisco Barceló Férez, más conocido como Vicente Férez, publicará su segundo poemario, ‘Necrópolis’, que incluye un poema escrito en el cementerio de Sant Joan, y con el que avanza en su trilogía.
Tras el éxito de ‘Réquiem’, su primera obra, el poeta alicantino, que vivió gran parte de su infancia en nuestro municipio, repasa en esta entrevista su trayectoria y planes de futuro. Además, desvela los entresijos de su proceso creativo, vinculado al dolor y con el objetivo de rendir tributo a los difuntos.
Háblanos de tu relación con Sant Joan.
Actualmente vivo en Campello y he pasado largas temporadas de mi vida en Córdoba, pero gran parte de mi infancia transcurrió en Sant Joan. Mis abuelos paternos han vivido toda la vida allí, pasé muchos veranos con ellos siendo niño y le tengo un cariño especial.
«Sant Joan tiene uno de los cementerios más profundos que he visitado»
¿Qué tiene el cementerio de Sant Joan que no tengan otros?
He acercado mi poesía a prácticamente todos los cementerios de Alicante, y el de Sant Joan es uno de los más profundos que he visitado. Allí he escrito muchos poemas.
De hecho, en mi segundo poemario uno de los poemas está escrito en este cementerio. Cada poema está escrito en uno diferente. Al principio, el que más frecuentaba era el de Alicante, Nuestra Señora del Remedio, que es donde escribí ‘Réquiem’.
¿Cómo nació tu amor por la poesía y por esta temática vinculada a la memoria y la muerte?
Vengo del arte. De muy joven estudié música y durante muchos años estudié guitarra en Córdoba, pero por circunstancias de la vida volví a Alicante. Cuando falleció mi abuelo, que era como mi padre, y con quien tenía un vínculo muy fuerte, entré en una profunda depresión. Empecé a escribir junto a su tumba como manera de drenar el dolor.
Y el dolor se acabó convirtiendo en tu primera obra.
Lo que escribía lo compartía en redes sociales, y un poeta de Pontevedra, Alexander Vórtice, me invitó a publicar mi primer trabajo: ‘Réquiem’. Desde entonces, los cementerios se convirtieron en mi espacio de creación, de inspiración e introspección. Mis recitales también los realizo allí, mi trabajo consiste en crear una nueva dimensión poética en estos lugares.
«Mi poesía es un homenaje al duelo y a la memoria, a los que ya no están»
Has tenido que enfrentarte a muchos críticos.
En el ámbito literario convencional no se comprende que escriba en los cementerios, pero no me importa. Estoy muy alejado de las bibliotecas y de los circuitos tradicionales, mi poesía es un homenaje al duelo y la memoria. Escribo para quienes ya no están. No me baso en la crítica ni el mercado literario. Escribo lo que siento, sin pudor.
¿Recuerdas el primer poema que escribiste?
Sí, se titula ‘Aeternum Mors’, que significa ‘muerte eterna’ en latín. Fue el primero que compuse junto a la tumba de mi abuelo y, casualmente, terminó siendo el último del libro.
«Con mi obra, he ayudado a muchos seguidores a procesar el dolor»
¿Tus poemas son siempre autobiográficos o hay alguna parte de ficción?
Todo ‘Réquiem’ es autobiográfico. No conozco otro modo de escribir: no pienso, conecto con mi dolor y lo transformo en poesía. Mi poesía acompaña el duelo. En redes sociales he ayudado a muchos seguidores a procesar el dolor con mi obra literaria. Creo que el dolor es algo que nunca se supera, solo se aprende a convivir con él.
¿Percibes diferencias entre leer tus versos en un recital convencional o en un cementerio?
En los cementerios no me enfoco en presentar mi obra, me centro en rendir homenaje a los difuntos. Por consecuencia hay un libro que es el mío, pero realmente mis recitales buscan rendir tributo a la memoria de los que ya no están. El amor tiene muchos poetas, y creo que la muerte también necesita el suyo.
¿Qué puedes contarnos sobre tu próximo poemario, ‘Necrópolis’?
Tiene cada poema escrito en un cementerio diferente. Busco explorar la poesía funeraria en distintos lugares de España y completar una trilogía dentro del camposanto haciéndole ver a la gente que hay una manera diferente de concebir la poesía. Está aprobado desde enero, se publicará en uno o dos meses.
Cuando echas la vista atrás, ¿qué crees que te ha enseñado la poesía sobre ti mismo?
La poesía me ha enseñado que el dolor puede ser un buen maestro. La mayoría de los poetas aprenden a escribir leyendo mucho, devorando libros y poemarios. Yo no escribo desde la técnica ni la teoría, sino desde la experiencia del dolor. Si no me duele, soy incapaz de escribir.
¿Darías algún consejo a los jóvenes que quieren empezar a escribir poesía?
Mis consejos realmente son de andar por casa, pero creo que si alguien se siente atraído por la poesía le diría que no piense demasiado ni lea excesivamente antes de escribir. Que viva con intensidad, que sienta profundamente y luego escriba con toda su fuerza.


















