Entrevista a Pedro Pérez Llobregat / Quiosquero (Petrer, 12-diciembre-1960)
Desde hace casi cuatro décadas, el quiosquero Pedro Pérez regenta un establecimiento que resiste, como la aldea de Astérix, dentro de un sector en franco retroceso como es el de la venta de periódicos y revistas en papel.
En su abarrotado local ha sabido reinventarse ofreciendo todo tipo de artículos más allá de la prensa, como libros, objetos de regalo, de papelería, o material escolar, ganándose con su cercanía la confianza y la amistad de los clientes.
Su Quiosco Laura, ubicado en la calle Reyes Católicos, es un referente en la ciudad y se ha convertido en un punto de encuentro cultural. Conocedor como pocos del barrio de la Frontera, Pedro será el encargado el próximo 28 de marzo de pregonar las fiestas de la Santa Cruz.
Durante tu presentación oficial como pregonero, el presidente de la Comisión de Fiestas de la Santa Cruz, Gaspar Barrachina, dijo que en tu elección había pesado mucho hacer un homenaje al pequeño comercio local.
Así lo sentí yo. Más que darme a mí el honor, era acordarse de la gente que, de alguna manera, hemos apoyado las fiestas, al barrio, y al pueblo de Petrer en general.
¿Te imaginabas alguna vez metido en algo así?
No. El año pasado hice una colaboración en la revista de las fiestas de la Santa Cruz y pensé que todo había quedado ahí. Cuando me llamaron no me lo esperaba y supongo que fue por la experiencia que tengo en cuanto al conocimiento del barrio.
Llevas décadas con tu establecimiento, así que habrás visto de todo. ¿Cómo ves la evolución del barrio?
Hace cuarenta años, desde que tengo el negocio, el barrio ya apuntaba maneras. Yo vivía en la calle Sax, al límite más o menos entre lo que es el Petrer antiguo y la Frontera, y jugaba igualmente con los niños de las dos zonas.
Este es un barrio integrativo que ha cambiado mucho. Aquí han venido a trabajar gentes de otras provincias de España e incluso de otros países que al final han terminado quedándose a vivir. En este barrio predomina un espíritu de convivencia.
¿Cómo empezaste con tu negocio de quiosquero?
El quiosco original era muy pequeño, de unos cuatro metros cuadrados. Era lo que antes se conocía como el ‘carrico’. Yo era uno de los clientes de ese quiosco, y solía comprar allí libros, tebeos, y demás cosas. Durante un tiempo, estuve trabajando con mi familia de zapatero, y después, monté una pequeña fábrica con un socio que no terminó bien.
Un día, mi mujer me dijo que traspasaban ese quiosco al que yo iba de pequeño, y como a mí siempre me había gustado ser librero, me lancé. Aquel local era una locura, pequeño y mal distribuido, y lo conseguí humanizar un poco. El trabajo allí era continuo, abriendo todos los días de la semana. Así estuve hasta que hace tres años lo cerré y nos trasladamos donde estamos ahora.
También gestionaba el quiosco que había en el hospital, pero con la pandemia tuve que cerrarlo y después las condiciones para reabrirlo eran muy complicadas.
«Han respondido bien al cambio de ubicación del quiosco»
¿Has mejorado con el cambio de ubicación?
Este local reúne mejores condiciones, aunque lo tengo desbordado de mercancía. Al principio teníamos miedo de que la gente no reaccionara bien, pero ha sido todo lo contrario.
A lo largo de todos estos años, has vivido de cerca la profunda transformación que ha experimentado la prensa escrita. ¿Cuántos periódicos y revistas vendías en los buenos tiempos?
En los primeros años 2000, un domingo podrían venderse perfectamente 120 ejemplares del periódico ‘Información’, unos ochenta o noventa de ‘El País’, y sesenta del ‘ABC’. Hoy en día, dos o tres diariamente del ‘Información’, y tres o cuatro de ‘El País’ y ‘ABC’.
«La prensa en papel fija la idea de que estás leyendo algo de prestigio»
¿Qué opinas de la prensa en papel actualmente?
La prensa en papel fija la idea de que estás leyendo algo de prestigio. Hay tanta basura que se escribe en el ámbito digital, que esos medios que llevan tantos años publicándose en papel se tienen como aquellos con una información contrastada.
«Lo que más vendo es material escolar y libros»
En tu comercio hay un poco de todo, ¿qué es lo que más venta tiene?
Lo que más es material escolar y libros. Actualmente vendo más libros que nunca. Aparte de los que cada uno compra para sí mismo, se regalan también porque es un buen regalo. Si sabes que alguien le gusta leer, regalarle un libro es pensar en los gustos de esa persona.
La diversificación en las ventas nos ha permitido subsistir durante tantos años. Sería imposible pensar que hoy se podría mantener un establecimiento solo con la prensa.
Un negocio como el tuyo es también un punto de encuentro social y cultural, ¿los clientes se terminan convirtiendo en amigos?
Sí, es algo que ocurre en la mayoría de los establecimientos de este tipo, que se genera cercanía. Al final, es un centro de información del barrio.


















