Entrevista a Francisco Sempere / Miembro ‘Llitat no fas res’ (Santa Pola, 22-junio-1966)
Francisco Sempere, alias ‘Sofico’, es miembro del grupo de running de Santa Pola ‘Llitat no Fas Res’. Un grupo de amigos que hace una década decidió que la edad no era un problema para hacer deporte, sino todo lo contrario, que debían moverse y hacer ejercicio, porque como bien dice su lema, ’Llitat no fas res’.
«Somos más que un club, somos una familia»
Más que un club
Tienen una media de edad de sesenta años, salvo algunas nuevas incorporaciones, y dicen que no son un club, que son una familia. Comparten entrenamientos, risas, confidencias y también los momentos duros, como el ocurrido el pasado 15 de enero a Francisco. Ese día salió a entrenar solo, como tantas otras veces, y terminó luchando por su vida. Lo que parecía una jornada más, acabó en un paro cardiorrespiratorio que pudo ser fatal.
Hoy, recuperándose y con un stent colocado, habla con serenidad y gratitud hacia el paisano que lo auxilió a tiempo, y hacia ese grupo de amigos que, más que correr, comparten vida.
Lo que le ocurrió fue una parada cardiorrespiratoria. ¿Qué le han explicado los médicos?
Salí a entrenar y terminé luchando por mi vida. Los médicos creen que pudo deberse a la tensión mal controlada durante meses, algo que va obstruyendo las arterias poco a poco sin que te des cuenta.
Lo curioso es que en noviembre hice el Costa Blanca Trail, 21 kilómetros con subida al Puig Campana. Tardé casi cinco horas, pero lo terminé. Y apenas dos meses después, el 15 de enero, me pasó esto.
«Desde entonces cada día lo vivo como un regalo»
¿Cómo recuerda ese momento y qué significa para usted la persona que le salvó la vida?
Apenas recuerdo nada, pero sé que estoy aquí gracias a un paisano que no dudó en ayudarme junto a dos chicos que estaban pescando. Se llama José Gónzalez, y eso es algo que no se puede pagar. Me emociona pensarlo.
A veces no somos conscientes de lo importante que es saber actuar y estar ahí. Me salvó la vida, así de claro. Desde entonces cada día lo vivo como un regalo.
Después de lo ocurrido, ¿ha cambiado su manera de ver el deporte y la vida?
Muchísimo. La vida hay que tomársela con más calma. En mi trabajo soy muy exigente, me gusta tenerlo todo perfecto, todo en orden. No soy maniático, pero sí muy responsable. Y aunque no te des cuenta, el estrés se va acumulando, el cuerpo lo guarda todo.
¿Se han planteado reforzar los controles de salud en el grupo?
Algunos ya se hacen pruebas de esfuerzo y creo que es fundamental, incluso aunque solo salgas a caminar. Esto puede pasar haciendo cualquier cosa, no hay que confiarse. El deporte es salud, pero hay que hacerlo con control y revisiones.
También fue marinero durante años. ¿Le ha marcado esa etapa?
Mucho. Estuve nueve años en el mar, desde los catorce hasta los veintitrés. No tuve ningún percance grave, pero miedo he pasado más de una vez. Cruzar el golfo de San Antonio hacia Ibiza, de noche y con temporal de levante, impresiona mucho. El mar te enseña respeto. Supongo que por eso me gusta también la montaña de noche.
¿Qué tiene de especial salir a correr por la noche en la sierra de Santa Pola?
Sobre todo la tranquilidad. Es otra dimensión. Te pones el foco y subes por el barranco a las nueve o diez de la noche, incluso lloviendo. Los sonidos se escuchan todos. El batir de alas de un búho grande detrás de un árbol impresiona. Oír a los jabalíes rozando cerca, ver cruzar una zorra por el sendero. Es paz y adrenalina a la vez.
La Media Maratón de Santa Pola es un referente. ¿Qué significa para ustedes?
Es la mejor. Llevo diez ediciones desde que empecé a entrenar. Este año no he podido correrla, claro, pero he estado pendiente. Para nosotros es una fecha marcada en rojo.
Más allá del deporte, ¿qué les une?
El compañerismo, las bromas, las comidas. Somos más que un club una familia. El año pasado nos apuntamos a un concurso de caldero porque uno del grupo, que también es marinero, nos animó. Yo hacía de cocinero en el barco y me defendía. Ganamos el primer premio, 250 euros. Aquello se fue en almuerzos y en una comida juntos. Son anécdotas que no olvidas.
«Mi recomendación es entrenar siempre acompañado»
¿Qué le diría a alguien de su edad que prefiere quedarse en casa?
Le aconsejo que se mueva, que haga deporte. Eso sí, una recomendación muy seria: no salir solo. Yo he sido de irme a la sierra a las seis de la mañana, estar dos horas por caminos sin cobertura. Ahora digo que no hay que hacerlo. Mi recomendación es salir acompañado siempre.


















